Desde la pobreza

DSC_0537Con el tiempo (y con la edad) he descubierto que este trabajo de “hacer la calle” sólo lo puedo entender desde el reconocimiento de mi propia pobreza: yo también estoy solo y necesito del otro para sentirme que soy.

Es la relación con el otro lo que me da motivos para vivir. Es el sentirme querido por el otro, el ser importante para el otro, el ser alguien para alguien, lo que me hace sentirme vivo y por lo que encuentro razones para implicarme en mi propio proyecto de vivir. Es mi pobreza, mi soledad, las que están necesitadas del otro: el otro me hace ser.

Es por eso que el “hacer la calle” se convierte para mí en “hacer relación”. Lo que pretendo es establecer puentes con el que apenas  tiene nada y necesita del otro: es su pobreza frente a mi pobreza.

Esta pobreza me iguala con las personas con las que me relaciono en la calle. En su soledad, estoy reconociendo mi propia soledad; en su pobreza, está también mi pobreza.

Mi relación entonces se hace distinta; porque no busco únicamente cubrir su pobreza, sino también la mía en una relación de dos que se necesitan. Mi objetivo deja de ser el de ayudar, pues somos los dos quienes nos necesitamos para seguir viviendo.

Pero…, aunque la necesidad de contar con el otro nos acerca, nos separa la exclusión y la desigualdad.

La persona que está en la calle no tiene oportunidades para elegir, las perdió en su historia. Un buen día la expulsaron/se expulsó y en esta sociedad se hace difícil la acogida, el volver a empezar, el poder recomponer los hilos rotos de nuestra maltrecha telaraña. Se quedó sin los “otros” con los que poder relacionarse para mitigar su pobreza. Sólo cuenta conmigo o con aquel que pasa y se sienta a su lado para compartir pobrezas. Se ha convertido en un excluido. Su problema dejó de ser la calle o vivir en la calle, la cuestión, ahora, es que morirá en la calle, porque se ha convertido en un marginado de la sociedad y, en esta sociedad que hemos creado, los expulsados no cuentan: les han/hemos quitado la esperanza de volver a ser.

No; no somos iguales en la pobreza. Nos diferencia la desesperanza de la desigualdad que provoca la exclusión.

Y lo verdaderamente perverso es que la desigualdad y la exclusión crean puertas giratorias difíciles de parar en generaciones…

Enrique

El cinismo de la clase política

El cinismo de la clase política (o al menos de alguna) raya en la desvergüenza si no en el delito.
ResultImagen534a que ahora nos sobran los dineros y el Estado se quiere permitir dejar de recaudar entre 7.700/9.000 millones de euros en un momento en que todos los indicadores socioeconómicos nos están hablando de pobreza y de pobreza extrema. Nos dicen, por ejemplo, que en España la brecha abierta entre los más ricos y los más pobres ha crecido exponencialmente; que la pobreza se ha instalado en nuestro país como pedro por su casa y que además se está haciendo crónica; que más de un millón de familias no están cobrando nada; que los comedores están llenos a rebosar y que se está pidiendo a las administraciones que los comedores escolares no cierren durante este verano porque hay desnutrición en nuestra población infantil. Sigue leyendo

En Buenos Aires 4500 niños viven en la callle

Proyecto7 y mi amigo Horacio me han enviado este vídeo http://youtu.be/OS5T4pI39kIfoto 4Merece la pena verlo.

Algunos datos que nos da el vídeo:

  • Sólo en la ciudad de Buenos Aires viven en la calle 18.000 personas.
  • 4.500, son niños.
  • 2.000, son ancianos.
  • En el año 2013 murieron 84 personas en las calles de Buenos Aires.

foto 6Proyecto7 lo componen personas que están o han estado en la calle y trabajan en la denuncia y en la reinserción. Su proyecto líder: Monteagudo. Luchan para que el gobierno federal haga políticas sociales e invierta dinero en erradicar el sinhogarismo de las calles de Buenos Aires y de Argentina, donde hay 300.000 personas en situación de calle, empezando por los niños…

 

Facilitando la inclusión

Conocimos a Antonio y Esperanza. Volvían a estar en la calle.
Habían llevado un tiempo viviendo en Can Planas (Residencia del Ayuntamiento temporal para personas en situación de calle), pero debió de pasar algo y les echaron:
“Nos portamos mal. Volvimos a beber”.
SIMG_20140123_195547e quedaron sin alojamiento, sin comida y les quitaron la PIRMI (Programa interdepartamental Renta Mínima de Inserción, unos 400€ al mes). Sigue leyendo