Personas sin hogar se agreden

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Fotografía de Ara.cat

El día 6 de este mes el periódico Ara.cat lo contaba: en Barcelona, en la plaza del Duc de Medinacelli un joven magrebí había sido apuñalado por un compañero suyo y había sido hospitalizado en el hospital del Mar. El artículo termina diciendo: Uno de ellos, que como el resto tampoco quiere enseñar la cara ni decir cómo se llama, sí pide que quede por escrito el problema de fondo que sufren todos y que explica éste y otros enfrentamientos: “No tenemos trabajo”.

No es la primera vez que acciones como ésta se producen en esta plaza. Todos los martes Puri y yo pasamos por esa plaza y conocemos a muchos de los marroquíes y argelinos que viven allí y duermen por los alrededores. Son personas que no solamente no tienen trabajo desde hace mucho tiempo, sino que no tienen posibilidad de encontrarlo porque tampoco tienen papeles para poderlo conseguir. Hace tiempo que tiraron la toalla porque nadie les da soluciones. Algunos trabajaron y la crisis los echó del mundo laboral y perdieron el derecho a trabajar legalmente, porque legalmente no tienen derechos.

La calle es su hábitat, el alcohol, su consuelo; falso consuelo para los que estamos en el otro lado, tenemos nuestra casa y somos legales.

Unos veinte años nos dijeron que tenía el agredido. Antes que la noticia saliese, nos lo habían contado a nosotros y nos habían dicho su nombre y nos habían pedido que fuésemos al hospital para acompañarlo. Confían en nosotros, aunque nosotros poco podemos hacer con las personas a las que este sistema les ha colgado el sambenito de “ILEGALES”.

No; no es la primera vez que la agresividad contenida se dispara en esta plaza. Algunas veces la prensa se hace eco, otras muchas, ni se entera ¿para qué, si no hay soluciones, si no se buscan soluciones? Como mucho durante algunos días habrá un mayor control por parte de las policías o los echarán de la plaza y de sus alrededores, pero, al tiempo volverán a reunirse, porque se necesitan mutuamente. Se necesitan para salir de su soledad y compartir lo que les queda de común: su lengua, su tierra, sus recuerdos, su pobreza, su exclusión… y el vino… y saldrá la rabia contenida, quizá encubierta en 10 euros que no han repartido o por un cartón de vino que se bebió el otro…, o contra nosotros que no les damos la solución: “con las palabras no se vive…”

Algunos no pueden levantarse: la calle se les cayó encima y ya no saben/no quieren salir de ella. La calle se los comió y el vino hizo el resto. Enfermos, casi sin fuerzas, deambulan pidiendo en el vino que no se les alargue la existencia.

Para nosotros lo que ocurre en la plaza del Duc de Medinacelli no es la reseña en un periódico de una pelea entre borrachos. Para el Equipo de Calle de Arrels Fundació la plaza del Duc de Medinacelli son las personas que desde hace ya muchos años siguen viviendo en la plaza, porque esta sociedad les ha quitado la oportunidad de salir de este mundo. Un mundo violento y agresivo que no gusta y que de vez en cuando nuestros periódicos lo sacan para denunciarlo y remover sentimientos, pero que no provocan soluciones.

El Equipo de Calle nos hemos convertido en observadores impotentes de tanta injusticia.

Enrique

Si quieres leer el artículo de ara.cat completo:

http://www.ara.cat/societat/successos-apunyalament-placa_duc_de_medinaceli_0_1207079470.html

Murió un hombre de la calle

  • Este verano, mientras muchos de nosotros hacíamos vacaciones, murió José. Un hombre que hizo de la calle su morada hasta que la muerte se lo llevó.
    Apenas nadie se enteró de que había muerto, apenas nadie asistió a su entierro, apenas nadie dejó sus vacaciones para acompañarle en su último adiós. José se fue como vivió: solo.

    Durante años, Anna María y Mariona  lo habían visitado en aquel hueco de acera de la calle Pelayo que José se había apropiado para vivir.
    Ellas, todas las semanas, lo visitaban y hablaban con él. Su compañía creó lazos, lazos que unen sentimientos. Ahora, con su muerte, esos lazos se han roto y han dejado huellas de tristeza y de dolor.
    Así nos lo explicaban Anna María y Mariona al resto del Equipo de Calle:

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En la Cárcel

 

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Hoy nos han informado que Mohamed está en la cárcel.

Hace unos días unos mossos d’esquadra pidieron a un grupo de magrebíes que se identificasen. Lo hicieron con lo que tenían: algunos, enseñaron el pasaporte, otros, el carnet de identidad de Marruecos, de Argelia…, otros, la tarjeta de sanidad caducada, hubo, incluso, quienes presentaron un carnet identificativo de haber estado en la cárcel, otros,… ¿quién sabe?. Ninguno de los papeles mostrados les reconocía como “legales”, pues apenas nadie del grupo tenía el permiso de residencia. Pero a Mohamed se lo llevaron: estaba en busca y captura. Tenía pendiente una condena por algo que hizo algunos años atrás, le dijeron. Sigue leyendo

Desde la pobreza

DSC_0537Con el tiempo (y con la edad) he descubierto que este trabajo de “hacer la calle” sólo lo puedo entender desde el reconocimiento de mi propia pobreza: yo también estoy solo y necesito del otro para sentirme que soy.

Es la relación con el otro lo que me da motivos para vivir. Es el sentirme querido por el otro, el ser importante para el otro, el ser alguien para alguien, lo que me hace sentirme vivo y por lo que encuentro razones para implicarme en mi propio proyecto de vivir. Es mi pobreza, mi soledad, las que están necesitadas del otro: el otro me hace ser. Sigue leyendo

El cinismo de la clase política

El cinismo de la clase política (o al menos de alguna) raya en la desvergüenza si no en el delito.
ResultImagen534a que ahora nos sobran los dineros y el Estado se quiere permitir dejar de recaudar entre 7.700/9.000 millones de euros en un momento en que todos los indicadores socioeconómicos nos están hablando de pobreza y de pobreza extrema. Nos dicen, por ejemplo, que en España la brecha abierta entre los más ricos y los más pobres ha crecido exponencialmente; que la pobreza se ha instalado en nuestro país como pedro por su casa y que además se está haciendo crónica; que más de un millón de familias no están cobrando nada; que los comedores están llenos a rebosar y que se está pidiendo a las administraciones que los comedores escolares no cierren durante este verano porque hay desnutrición en nuestra población infantil. Sigue leyendo