En la Cárcel

 

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Hoy nos han informado que Mohamed está en la cárcel.

Hace unos días unos mossos d’esquadra pidieron a un grupo de magrebíes que se identificasen. Lo hicieron con lo que tenían: algunos, enseñaron el pasaporte, otros, el carnet de identidad de Marruecos, de Argelia…, otros, la tarjeta de sanidad caducada, hubo, incluso, quienes presentaron un carnet identificativo de haber estado en la cárcel, otros,… ¿quién sabe?. Ninguno de los papeles mostrados les reconocía como “legales”, pues apenas nadie del grupo tenía el permiso de residencia. Pero a Mohamed se lo llevaron: estaba en busca y captura. Tenía pendiente una condena por algo que hizo algunos años atrás, le dijeron.

Hoy sus amigos nos lo comunicaban y Amir, musulmán, comentaba:

—Dios así lo ha querido para su bien. Ahora a Mohamed lo curarán de sus heridas en los pies que no tiene dedos —se los cortaron por falta de circulación— y lo mirarán para saber qué le pasa que vomita y depone sangre. Le darán las medicinas que necesite y, cuando salga, saldrá bien.

Mientras Amir hablaba, yo pensaba: ¡qué desolador es que haya personas para quienes la cárcel sea un buen lugar donde vivir! Y es que para estas personas, en la situación de Amir, en la cárcel, —cuentan los que han estado— se goza de unos derechos básicos que, luego, cuando vuelven a ser “libres”, dejan de tenerlos.

Ciertamente esta sociedad no se lo ponemos fácil a quienes están en la calle y sobretodo a quienes no tienen papeles. Pero es que además observas como que la sordidez de la vida en que se ven envueltos los paraliza. Y adviertes que, cuando están en la calle, se les hace muy difícil actuar y les cuesta luchar por recuperar esos mínimos beneficios que en la cárcel disfrutaban.

No; no es sencilla la relación y encontrar razones para levantarse…Todo un reto.

 

Enrique

Desde la pobreza

DSC_0537Con el tiempo (y con la edad) he descubierto que este trabajo de “hacer la calle” sólo lo puedo entender desde el reconocimiento de mi propia pobreza: yo también estoy solo y necesito del otro para sentirme que soy.

Es la relación con el otro lo que me da motivos para vivir. Es el sentirme querido por el otro, el ser importante para el otro, el ser alguien para alguien, lo que me hace sentirme vivo y por lo que encuentro razones para implicarme en mi propio proyecto de vivir. Es mi pobreza, mi soledad, las que están necesitadas del otro: el otro me hace ser. Sigue leyendo

El cinismo de la clase política

El cinismo de la clase política (o al menos de alguna) raya en la desvergüenza si no en el delito.
ResultImagen534a que ahora nos sobran los dineros y el Estado se quiere permitir dejar de recaudar entre 7.700/9.000 millones de euros en un momento en que todos los indicadores socioeconómicos nos están hablando de pobreza y de pobreza extrema. Nos dicen, por ejemplo, que en España la brecha abierta entre los más ricos y los más pobres ha crecido exponencialmente; que la pobreza se ha instalado en nuestro país como pedro por su casa y que además se está haciendo crónica; que más de un millón de familias no están cobrando nada; que los comedores están llenos a rebosar y que se está pidiendo a las administraciones que los comedores escolares no cierren durante este verano porque hay desnutrición en nuestra población infantil. Sigue leyendo

En Buenos Aires 4500 niños viven en la callle

Proyecto7 y mi amigo Horacio me han enviado este vídeo http://youtu.be/OS5T4pI39kIfoto 4Merece la pena verlo.

Algunos datos que nos da el vídeo:

  • Sólo en la ciudad de Buenos Aires viven en la calle 18.000 personas.
  • 4.500, son niños.
  • 2.000, son ancianos.
  • En el año 2013 murieron 84 personas en las calles de Buenos Aires.

foto 6Proyecto7 lo componen personas que están o han estado en la calle y trabajan en la denuncia y en la reinserción. Su proyecto líder: Monteagudo. Luchan para que el gobierno federal haga políticas sociales e invierta dinero en erradicar el sinhogarismo de las calles de Buenos Aires y de Argentina, donde hay 300.000 personas en situación de calle, empezando por los niños…

 

Facilitando la inclusión

Conocimos a Antonio y Esperanza. Volvían a estar en la calle.
Habían llevado un tiempo viviendo en Can Planas (Residencia del Ayuntamiento temporal para personas en situación de calle), pero debió de pasar algo y les echaron:
“Nos portamos mal. Volvimos a beber”.
SIMG_20140123_195547e quedaron sin alojamiento, sin comida y les quitaron la PIRMI (Programa interdepartamental Renta Mínima de Inserción, unos 400€ al mes). Sigue leyendo