Milagros de la Calle

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Es normal que a los que nos dedicamos a esto de acompañar y estar con aquellas personas que viven y duermen en la calle, y que allí comen y defecan y ven pasar la vida…, aquellas que nadie quiere ver, las invisibles, las que estorban, y, a veces, apalean mientras beben…, las que no quieren nada, porque así ya les está bien para seguir viviendo…, es normal, digo, que se nos remueva algo por dentro y nos produzca una emoción y alegría difícil de describir, cuando un día una de esas personas quiere cambiar, salir de la calle y tener un techo donde cobijarse…,aunque ese deseo de cambio ni tan siquiera sepamos si será para siempre.

Juan José ha vuelto. El máximo protagonista de mis historias en este blog y en el libro Con Cartones por la Calle, después de años de irle visitando y de no querer nada…, ha vuelto. Un buen día de este pasado mes de diciembre se presentó en el Centre Obert:

—Quiero un sitio para dormir —les dijo.

Y desde entonces tiene su habitación y su cama y está yendo cada día a Riereta.

—¡Más de 40 años llevo en la calle! —siempre nos dice— y nada me falta.

En alguna ocasión se había conseguido que durante alguna temporada durmiera en una pensión o en la Llar Pere Barnés…, pero siempre vuelve a la calle.

Puri, Miquel y yo muchas veces lo hemos pensado:

—Juan José morirá en la calle…

Hoy, hay esperanzas. (¡Siempre las hubo!)

Hace 14 años fue el Equipo de Calle quien salió a buscarle, y hoy, después de 14 años, ha sido Juan José quien ha venido a buscarnos. La paciencia, la constancia, el creer en la persona por encima de todo y el cariño, dan el fruto del cambio. Es la “Acción Social Transformadora” que dice Miquel Julià y en la que el Equipo de Calle de Arrels cree profundamente. Porque es genial que Juan José haya venido, pero quiero pensar que la transformación se produjo mucho antes, en los jardines de la Sagrada Familia tomando el café, al que él siempre invita, y que ahora le ha impulsado a presentarse. Una transformación fruto de una relación entre iguales que genera confianza y que nunca sucumbe al desánimo.

El cariño, la confianza… Estar, acompañar… Sin esperar nada, sólo que se sienta persona cuando estoy a su lado… El cambio vendrá… si él lo decide… y cuando él lo decida…, aunque tengan que pasar 14 años.P1010162

Pero Juan José no ha sido el único que nos ha deparado últimamente sonrisas de dignidad.

También Jordi, quien dormía leyendo el periódico en la Sagrada Familia, apareció un buen día pidiendo un lugar donde dormir. Habían pasado 7 años desde que Puri y yo lo vimos por primera vez.

Y Susanne, arrastrando enormes carros por los alrededores de Sants… Marisol y yo la conocimos allá por el año 2002… Han sido necesarios 12 años de acompañar para pedir poder cambiar…

Son milagros de la vida que nos hacen creer en las personas y su capacidad de transformación. Son ejemplos de un modo de trabajar que cree en la relación desinteresada, sin marcarse objetivos, porque su único objetivo es que la persona se sienta acogida y estimada allí donde esté y de la manera que esté. Luego vendrá lo que tenga que venir, si la persona quiere que venga.

Enrique

Así, pequeño, así

Como casi todos los años, mi amiga Auxi, me manda por Navidad una reflexión que te hace bajar a la tierra para elevarte a Dios.

Navidad

Así, pequeño, así.

Así quiero que nazcas nuevamente en mi vida.
Te quiero, pequeñito -no me gusta lo grande-.
Te quiero así de débil -tengo miedo a lo fuerte-.
Te quiero así de niño -los sabiondos me aturden-. Seguir leyendo

Lo malo es la impotencia

Mientras te da igual y te amparas en el escudo de la indiferencia: “eso no va conmigo”…
Mientras el otro no te importa y no le dejas que entre en tu vida…
Mientras él no significa nada y su dolor deja de dolerte cuando doblas la esquina…Mientras su soledad no te hace sentir tu propia soledad…
Mientras él es “él” y no te implica en el “nosotros”…
Mientras su culpa no es tu culpa y su vida no remueve tu vida…, todo va bien. Seguir leyendo

Solidaridad ¿derecho de los pobres?

tancaremelcie-cartellAyer estuve delante del CIE (Centro de Internamiento para Extranjeros) junto a algunos centenares de personas, exigiendo que estos centros se cierren. Los CIE’s son lo más parecido a una cárcel para los que no tienen papeles, pero sin los derechos, las reglamentaciones y controles (ni siquiera los profesionales adecuados) que las cárceles de verdad  tienen. Son, sin duda, una de las expresiones visibles de mayor injusticia que una sociedad, que se dice de derecho, mantiene contra el más indefenso: el inmigrante pobre y sin papeles. Seguir leyendo

La enfermedad en la calle

 

Hombre-durmiendo-sentado-en-escalerasManuel está mal. Desde hace unas semanas lo vemos mal y él se siente mal.

Por las mañanas, antes, cuando llegábamos, ya estaba en pie en el quicio de lo que fue una puerta y que ahora está tapiada. Allí se esconde, a un lado de la plaza, detrás del macetero que nadie ha vuelto a cuidar. Pero, ahora, en estos días, cuando nos acercamos, Manuel permanece sentado en el último peldaño de la escalera de piedra donde pasó la noche. Su maleta grande, portadora de su casa, no está cerrada: la manta, que protegió su cuerpo del relente de la noche, aún está tirada por el suelo. Seguir leyendo