DIOS TAMBIÉN DUERME LA CALLE

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Hoy me apetece hablar de una mujer que casi no se la ve. Todos los días va a buscar su bocadillo a las monjas y luego desaparece. Siempre viste igual, chaqueta verde, falda de cuadros gris y zapatillas de tela. A Puri y a mí nos despierta un cariño especial. Un día me habló de Dios, de cómo ella entendía a su Dios y a mí me cautivó. Y escribí este relato: Sigue leyendo