En el País.com ayer apareció un artículo que llevaba este título, para referirse a la presentación en el Pleno del Congreso, por parte de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV), del proyecto de ley sobre la Renta Básica de Ciudadanía «universal e incondicionada». En este artículo se dice que el resto de grupos parlamentarios la tacharon de «reaccionaria», «inviable», «insolidaria» y hasta «diabólica». Pero es que si además luego se leen los comentarios que este artículo suscitó… A mí al menos me produjo rabia y pena.
Así se comprende que, cuando desde Arrels hablamos de igualdad, de derechos, de justicia y no tanto de misericordia, de piedad, de caridad (que también son virtudes a tener), la gente no lo acabe de entender. Es difícil entonces también comprender cuando decimos que lo que hacemos en Arrels es una sustitución de lo que debería hacer la Administración. Porque nosotros hablamos de DERECHOS y los políticos (y, por lo que se lee en los comentarios, muchísima gente) hablan de limosna.
El caso es que pasa como siempre. Que, si los que protestasen fuesen el hijo de la Pantoja o los hijos de la duquesa de Alba y de tantos otros que viven y vivirán de lo que les ha venido dado, me parecería hasta lógico. Pues, como debería ser lo normal, es a ellos, a los más ricos, a quienes, medidas como éstas, más les va afectar. Porque, además de pagar más, a lo mejor habría que replantearse el por qué debe permanecer el derecho a estas grandes herencias.
Pero que se pongan como locos, trabajadores para quienes diez mil euros significa más de la mitad de su salario y menos de lo que actualmente pagan a Hacienda, no lo puedo entender. Porque con la Renta Básica siempre serían beneficiarios. Y además se tendería a igualar las rentas.
Por otro lado es tremendo e hipócrita que nuestros congresistas se echen las manos a la cabeza, como si les viniese de nuevo este tema, cuando todo lo referente a la Renta Básica es algo que se lleva discutiendo y estudiando desde hace mucho tiempo de una forma metódica, serena y por quienes lo deben hacer: Economistas, filósofos, sociólogos, políticos… Y así sus conclusiones y puntos de vista nos aporten luz para el discernimiento al resto de los mortales.