¡Y por qué no se callan!

Las últimas declaraciones de los obispos… ¡qué pena!. Nos hace sentirnos mal al resto de cristianos que no pensamos así. No, no veo la misericordia, ni la cercanía de este tipo de iglesia que nos ofrecen estos jerarcas a los excluidos. Al contrario, son repudiados, ofendidos, calumniados, echados por esta gente. Luego, sí, ofrecen su «caridad» y su «perdón»…

A mi modo de ver no son actitudes cristianas. Lo decía Herrera: «Estos obispos no son cristianos». Yo no lo digo, porque si estoy intentando no juzgar a las personas que están en la calle, también lo he de intentar con estos obispos y cardenales, aunque me cuesta mucho más ¡por Dios, que me cuesta!, porque ellos son el poder y quieren seguir siéndolo. Y el poder está más cerca del «césar» que del Dios de Jesús.

Lo siento es un comentario del que no me he podido/querido privar.

Hoy escribe Gabriel (7)

DRAGONES

¡Cuántos dragones sobrevuelan aún por estas tierras! y ¡qué pocos caballeros, con armadura y lanza en ristre, cabalgan por este pequeño planeta!

No es culpa de nadie y, a la vez, lo es de todos.

Si existiera alguna manera, que no fueran sueños, de invertir la forma de entender la vida que ahora llevamos, para que esos caballeros, diestros en la lucha, nos ayudaran a eliminar a esos dragones, con escamas de euros y de dólares, que escupen petróleo, aprenderíamos seguro, sin el temor de ese fuego que todo lo aniquila -amor, amistad, pueblos enteros-, entenderíamos, de la voz de esos caballeros, que casi todo puede cambiar.

Pero no nos engañemos que, si el caballero es el bien y el dragón es lo material, entre nosotros, los que nos quejamos con o sin razón, también anida el malo y el bueno tanto en el más bajo como en el que está más arriba.

Así, pues, ¿quién dará el grito de ayuda? ¿aquel que sólo mira para sí? ¿o todos aquellos que miran al frente para mejorar lo que hay detrás?

Porque leí un día: «SÓLO HAY MALOS PORQUE LOS BUENOS NO MIRAN».

Gabriel

¿Quién es Gabriel?