LA CUÑA

¿Que ha existido siempre la mendicidad?, poca gente lo negaría.
¿Que durará desde ahora hasta que explote el sol?, si miro la historia, cambiando motivos, matices y circunstancias, ateniéndome a la era actual, yo diría que sí, que la mendicidad o, mejor dicho, quien la practica seguirá buscando la calle como hogar.
Dudo que exista ni modo ni personas que la erradiquen al 100% de este sistema de vida.
Pero, como cuando quieres partir algo duro y abres una brecha lo suficientemente adecuada para meter una cuña y das un golpe -que lo más importante sea no parar más que la fuerza-, sabes que la cuña se irá abriendo camino. Lo importante puede que sea el material de que esté hecha y quién sea el que la golpea, que necesariamente ha de ser alguien que tenga toda la fuerza para tener todos los relevos necesarios para que el golpeo sea continuo.
No basta con una o dos manos que den con todas sus fuerzas, pues, aunque no se quiera, el esfuerzo sólo durará hasta que le falten las fuerzas. Pero una vez haya avanzado todo lo que su voluntad haya podido, llegará un momento en que gire la cabeza mirando a un lado y a otro, sin dejar de golpear, buscando un relevo.

Gabriel

SIGUE ANDANDO

No sé si es aburrimiento, tozudez o estar cansado de que te echen de todos lados mirándote por encima del hombro personas cuyo cerebro tan sólo funciona al sentir las monedas en su bolsillo.
Pero hay que tener valor para creer que con tan sólo tus ganas y un poco de ayuda, si te la ofrecen porque la vean necesario, cambias, con el tiempo, ese aspecto que la mayoría toma, aunque al pasar te den lo que puedan.
No sé qué transformación tendrá lugar en tu cerebro cuando gota a gota lo cambies de color y sabor diferente. Te veas limpio -no de ropa- y claras las ideas -las tuyas no las de antes-. Pero aun siendo diferentes, serán las tuyas, ni mejores ni peores, saldrán de tí. Y si éstas te ayudan a encontrar trabajo, cerrando tras de tí una puerta, ya será la repanocha. No tienes que ser motivo de envidia, pero sí de ejemplo, no siendo la excepción que confirma la regla, sino uno más eligiendo otro camino, imaginando, soñando o, simplemente, y sin complicarte la vida, andando con pie más firme que antes.

Gabriel