CON CARTONES POR LA CALLE

Son invisibles si no quieres verlos. Pero están. Sin techo, sin hogar, ellos se buscan cartones para sobrevivir.

  • Personas sin hogar fallecidas en 2011

    DATO ACTUALIZADO: enred.psh 15 de enero de 2012
    Indicador fallecidos
  • CONSERVA TUS HILOS

  • Imagina un 2015 sense nigú al carrer

  • Enlázate contra la pobreza

  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a otros 200 seguidores

  • Nuestro correo

  • SOY ENRIQUE

    Soy Enrique y de apellido Richard. En noviembre del 2002 me uní, como voluntario, al equipo de calle de Arrels Fundació. Desde entonces que me gusta decir que ‘hago la calle’.

    Junto a Puri, cada martes paseamos un trozo de Barcelona para descubrir y estar con esas personas que normalmente nadie ve. Personas que pasan desapercibidas, unas veces por las prisas que llevamos, otras, porque se esconden a nuestros ojos y otras, porque nos molestan, porque están sucias, huelen mal y deslucen nuestros barrios.

    Sólo pretendemos ‘estar’, acompañar. Que sepan que también hay gente que los mira con otros ojos y que puede salir de la calle. pero sólo si él quiere.

  • SOY GABRIEL

    PROFESIÓN: Casi jubilado, aunque escucho propuestas. PERFIL: Soy una parte de las personas que hace que Arrels exista. ¿LO NEGATIVO?: Un poco cansado del papel que me ha tocado en esta comedia. OBJETIVOS: Ver pasar la vida, lo más cómodo y agradable que pueda, Siempre que así sea. AFICIONES: Todo aquello que me resulte entretenido, cine, leer, hablar, escribir. Juego el parchís, dominó ,etc, etc por puro placer de compartir y relacionarme.
  • AGENDA

    octubre 2008
    L M X J V S D
    « sep   nov »
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    2728293031  
  • Archivos Mensual

  • Archivo por Categorías

  • Comentarios Recientes

    Ana on CAMBIAR LA MIRADA
    fernando on CAMBIAR LA MIRADA
    David del Bass on NAVIDAD: UN MENSAJE DE ES…
    Marta on NAVIDAD: UN MENSAJE DE ES…
    Ana on NAVIDAD: UN MENSAJE DE ES…
  • BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog

  • Meta

Archivo de 22/10/08

BUENO, PUES DEJARÉ EL PINO

Publicado por Con cartones por la calle en 22 octubre, 2008

En esto de la exclusión, los milagros existen.
Conforme pasa el tiempo y te mezclas más en este mundo, podrías pensar, como que tienes más experiencia, que ya lo sabes todo, que dominas la situación… ¡Mentira!
De lo que te das cuenta es de que cada vez entiendes menos y que todavía hay reacciones que te sorprenden.
Pero ¡benditas sean las que, como hoy, han hecho que Jordi coma y duerma bajo techado!
¿Por cuánto tiempo? ¿Quién sabe? Pero como siempre digo: en esto de la exclusión hay que alegrarse por el presente, porque el futuro difícilmente podrá ser peor que su pasado.

Para Jordi aquel pino era algo más que un adorno ecológico en medio del parque.
No era sólo la sombra reparadora en los días calurosos del verano, ni el paraguas protector de cuando llueve.
Aquel pino colocado en medio de los jardines de la Sagrada Familia, era para Jordi su casa. Sus ramas amparaban desde hace tiempo todas sus pertenencias: Un colchón (“y si llueve y se moja, no hay problema, le doy la vuelta”), unas mantas, unas bolsas de plástico llenas y poco más.
De vez en cuando los servicios de limpieza retiran todo y dejan el pino de Jordi limpio y vacío.
Y vuelta a empezar.

Hoy le hemos visto con la ropa mojada; todo él hecho una sopa.
“Nada, los aspersores que me han despertado y me han puesto así…”
Los artilugios de riego que se usan para que nuestros jardines estén bonitos y sean las delicias de nuestros turistas, se disparan automáticamente sin tener en cuenta lo que riegan. Su ‘chup-chup’ mecánico rocían el suelo, la hierba, las hojas… y también el colchón y las bolsas… y al Jordi -¡pobre!- que allí ose estar durmiendo.

Un día, de esto hace ahora algo más de un año, vimos a Jordi por primera vez. Llevaba el ojo izquierdo tapado. Había ido de urgencias al hospital: Esa noche había hecho viento y su pino dejó caer sus agujas y una de ellas, al caer, le atravesó el ojo. No hubo nada que hacer. Desde entonces que Jordi quedó tuerto. Pero él siguió durmiendo allí con la tranquilidad del que lo ha perdido todo y la fatalidad del que ya nada puede ser peor.

Como tantas otras historias que te van descubriendo, hubo un tiempo en que Jordi vivía en un piso con su padre. El padre murió y él aguantó en el piso hasta que, no sabemos muy bien por qué, un buen día se quedó en la calle. Él dice que tiene esposa y dos hijas en Jaén. Que le van a dar trabajo para irse allí; pero aún ha de encontrar las oficinas que, según él, las han cambiado de lugar…

Jordi tiene sesenta años.
Y según nos ha contado en otras ocasiones, ha trabajado de todo, pero ahora no tiene de nada.
Hoy nos ha recibido, como casi siempre, con una sonrisa.
No sabe bien bien quienes somos, ni cómo nos llamamos. Se olvida de todo. Nunca ha aceptado venir por el Centre Obert; pero hoy sí, sorprendentemente hoy sí.
Estaba chorreando, con frío y le hemos dicho -como otras veces lo hemos hecho- ¿quieres venirte a cambiarte de ropa? Y así, sin más, en silencio se ha puesto en pie, ha recogido su ‘platillo’, se ha guardado las monedas que tenía de ‘gancho’ y nos ha dicho “Vamos”.
Así, sin más. Y nosotros que no nos lo acabábamos de creer. ¡Ha aceptado! ¡Ha dicho que sí! ¿Y por qué precisamente hoy…?
¡Pues, vamos!
Hemos cogido el Metro y nos hemos presentado en Riereta.
Se ha duchado, se ha cambiado de ropa y le he recortado la barba, gris, larga, vieja. El pelo no, ni tocarlo todavía… Tanto tiempo…, que todo él es una ‘ras-ta’.
Mientras veníamos en el Metro y hablábamos amigablemente los tres, nos sentíamos observados por decenas de miradas que, sin pudor, nos interrogaban.
Luego Puri y yo hemos comentado sobre lo que nosotros llamamos ‘el efecto insecticida’: Todos te hacen sitio y poco a poco te ves aislado del resto de la gente que te mira como si fueses un apestado.
En el camino aprovechamos para proponerle también dormir en pensión y comer caliente hasta que él quiera. Al menos hasta que encuentre aquel trabajo del que siempre nos habla y que le van a dar en aquella oficina que aún tiene que encontrar.
El milagro continuaba: Jordi aceptaba nuestra nueva propuesta.
Sin duda, al recoger las monedas, Jordi hoy, precisamente hoy, había tomado una decisión que probablemente cambie su vida.
Y él es consciente de ello: “Bueno, pues dejaré el pino”, nos dijo.
Y así, después de un año de relación, Jordi rompía con su pasado y se fiaba de nosotros: de Puri, de mí, de Miquel, de Marta, de Arrels…
¿No es un milagro?

Enrique

Publicado en COSAS QUE PASAN, EXCLUSION, Haciendo la calle, POBREZA | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , | 3 Comentarios »

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 200 seguidores