El ocupar un espacio que consideres tuyo es, creo yo, lo que da sentido a que una persona dé razón de ser a lo que llamamos vida: Sentirse vivo y saber para qué te levantas cada día y el por qué deseas levantarte al día siguiente.
Ese espacio que uno ocupa puede ser el del rey de cualquier reino o el de aquel que busca en los contenedores. Tanto uno como otro ninguno de los dos desea ocupar el lugar del otro.
Pero, si quien duerme a raso, tiene ese sentirse cómodo al despertar, buscándose la vida hasta que vuelva a acostarse, una de las cosas exigidas a los demás es que lo dejen tranquilo, pero no por ser exigente, sino porque él lo ve así.
¿Por qué?. El millón daría más de uno por saberlo.
¿Tengo frio?: Necesito algo para abrigarme.
¿Tengo hambre?: Necesito algo para comer.
Eso en las necesidades básicas. Lo demás, lo que una mayoría tenemos, se debe conseguir con el dinero. ¿Cómo? Unos robando, otros pidiendo, otros yendo calle arriba, calle abajo, buscando lo que cree que pueda tener valor para vender.
Pero ¡cómo! ¿y a esta gente, que se está rascando todo el día la barriga, la tengo yo que ayudar partiéndome los ***** para que a ellos no les falte de nada?
¡Sí! ¿por qué?: Sabiendo que tú no eres ningún propietario de pozos de petróleo y que seguramente podrías correr la misma suerte que él y, sin seguir numerando, teniendo la seguridad plena de que tú tan sólo ocupas un espacio y que lo ocupas porque sigues una de las rutinas de la vida: Nacer, crecer, estudiar, trabajar y crear una familia, sin a veces darte cuenta que tan sólo es lo rutinario de una vida normalizada y que tu esquema de la vida está basado sólo en tu experiencia.
Todo ello puede romperse con una gran o pequeña crisis en la que esos esquemas se romperán mirando de reojo a quien pueda zozobrar antes que tú y deseando que se vaya a pique aquel y no tú.
Otra persona seguirá recogiendo su cartón y buscando el carrito, porque es su espacio y ve, a su manera, que la vida es un asco y que tú tienes la culpa.
¿De qué manera pueden cambiarse comportamientos de las personas para que nos demos cuenta que en el servicio meamos todos y somos completamente iguales?.
Tan sólo nos falta madurar como sociedad en la que, políticas aparte, seamos ciudadanos y en donde aquel, que, por h o por b, forme parte de quien dirige el cotarro, debe garantizar, a todos aquellos que forman el conjunto humano de la sociedad, sus mínimos derechos reales.
Mes: enero 2009
MARTES, 20 de Enero de 2009
Juan José
El día 24 de Diciembre Juan José se presentó en el Centre Obert. Todo hacía pensar que se quedaría a cenar.
De unos años a esta parte, en Arrels se tiene la costumbre de hacer la cena de Nochebuena.
El intento es hacer que esta cena no sea una cena «para», sino una cena «con».
La verdad es que siempre ha sido un éxito y ha sobrepasado todas las expectativas.
Ya se sabe que los días de Navidad suelen ser, para todos, días de familia, de recuerdos -buenos y malos-. También lo son para estas personas.
Por eso algunos rechazan la invitación y no vienen. Otros, sin embargo, se visten sus mejores galas y parecen auténticos señores/as -¡que lo son!-. Sigue leyendo
¿GRATUIDAD? ¿ESPERAR ALGO A CAMBIO?
Hay dos aspectos para entender la gratuidad en este trabajo que hacemos con la gente que vive en la calle.
Uno de los aspectos se entiende fácilmente: Este trabajo lo haces sin esperar recibir nada a cambio. Es decir, nada de dinero, de cargo, de posición, incluso de afecto, de agradecimiento, de…
Pero hay otro aspecto de la gratuidad que es más complicado, más sutil, más doloroso: Este trabajo lo haces sin esperar que cambie nada. Ni tan siquiera que el otro cambie de vida. Este segundo aspecto es el que tal vez más nos cueste digerir y entender y muchas veces nos desespera porque nos duele tanta pasividad y nos entristece tanto sufrimiento.
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EXPOSICIÓN «PENSIÓN CALATRAVA»
Carlos Castro ha estado durante cerca de un año relacionándose con la gente que vivía en el puente de Calatrava y les fotografió. Ahora ha hecho una exposición que yo aconsejo que, quien quiera y pueda, vaya a verla.
CARLOS CASTRO
Centre Civic Can Basté
Pg. Fabra i Puig 274/
tel 93 420 66 51/ fax 93 420 17 97/
M L5 Virrei Amat/
Bus: 11,31,32,47,50,51, 71,82
http://www.canbaste.com/contacto.htm
Horari:
dilluns de 16 a 22h,
dimarts a divendres de 9.30 a 13.30h i de 16 a 22h,
dissabte de 10.30 a 13.30h i de 16.30 a 20.30h
Un día Carlos descubrió mi Blog y cómo en él yo describía, con palabras, lo que él intentaba describir a través de la fotografía. Él llevaba ya tiempo, yo apenas unos meses, pero eran las mismas personas, era el mismo puente. Los dos hablábamos de la Pensión Calatrava.
Y se puso en contacto conmigo y me enseñó su trabajo.
Luego me pidió que fuese a la inauguración y como yo no me sé negar cuando me piden que hable de Arrels o de lo que hago, o de lo que vivo y siento cuando me relaciono con estas personas, pues allí estuve.
NIVEL – CIENCIA O FICCIÓN
NIVEL
Tiene nivel, ¿eh?
Sí, se puede hablar con él.
¿Es un nivel que suena a tren?:
¿O el nivel suficiente para que -lo entienda yo, o no- me encuentre a gusto al escucharlo?
Influye creo yo mucho el que, como el bocado al paladar, le resulte agradable al oído escuchar palabras lo suficientemente agradables como para que, según su nivel, crea que el que las diga está al suyo.
Así pues, creo, supongo o tengo la certeza, si hablo con la seguridad que me da el mío, que niveles hay muchos y que, como en el Tetris, que hasta que alcanza una velocidad que con o sin confianza no puedo superar, sé que puede haber quien le resulte agradable resolverlo, disfrutando del juego sin darse cuenta – o sí- de que su nivel es superior al mío.
¿Quién sabe más?, ¿quién sabrá más?. Yo creo saber mi nivel.
Gabriel
CIENCIA O FICCIÓN
La sociedad actual de la tierra está en su punto, comunicando que, después del ensayo de la guerra de los mundos, no tienen, salvo unos cuantos, pajolera idea de lo que va el rollo, cosa que, dicha en privado, tampoco yo sé. Por lo que deduzco que si esto escribo es para que alguien lo lea, lo interprete o, si no, lo archive.
Como los terrestres dicen: se actúe en consecuencia.
Como a mí ni me va ni me viene destruir, construir, conquistar, reconquistar poltronas o cosas semejantes, pues no sé ni quién ni qué soy, sugiero, mando u ordeno, o como se diga, que la tierra sea llamada, después de no ser nada, a llamarse como yo que, por cierto, nada hay como no llamarse o decirse nada.