SENTIRME ESTIMADO: TODO UN PLACER

El otro día vi a Antonio en el Centre Obert.
Hacía tiempo que no le veía y me alegré.
Me miró con una sonrisa grande y yo le abrí mis brazos con ganas, con una gran ilusión.
A Antonio le conocí allá en el año 2004, cuando Ester y yo “hacíamos la calle” por la zona de Sants.
Recuerdo que él fue quien más insistió para que Paco –nuestro querido “viejo de 57 años”- saliese de la calle. Luego sería Paco el que, ya estando en pensión, insistió hasta la saciedad para que Antonio hiciese lo mismo. Pero Antonio por entonces no quiso. Pasó algunas noches durmiendo en una habitación, pero al final se volvió a la calle. Sigue leyendo