
Este Juan José es tan imprevisible…
Resulta que el otro día Juan José acompañó a la Llar Pere Barnés a un cura que le quería redimir y sacarlo de la calle:
– Yo sé a dónde ir cuando quiero dormir bajo techado. Le dijo.
Con toda su buena fe, un día el sacerdote se sentó en el banco que ocupaba Juan José y se interesó por su situación, tanto espiritual como física.
Juan José le explicó que ahora dormía en un cajero y que andaba las calles buscando chatarra para poder sobrevivir.
El interlocutor se llenó de misericordia y le trajo mantas y algo para comer, que José aceptó con agradecimiento.