He regresado de vacaciones y todo me parece lejano.
La desconexión ha sido «de libro»: total.
A mi vuelta, me he encontrado con este escrito que hice
de una experiencia que tuve allá por el mes de Junio.
Me ha puesto las pilas. Seguimos en la brecha. Comenzamos curso.

“Gracias, Enrique, por prestarme tus oídos”.
Me lo dijo Juan una tarde en el Centre Obert.
Juan necesitaba hablar y yo estuve allí para escucharle.
Como tantas otras tardes, aquella me disponía a pasarla en la “Sala”.
Hacer “Sala” consiste en relacionarnos con los que vienen al Centro. Saludarlos, participar en los juegos, atenderlos…, pero, por encima de todo, escucharlos. Sigue leyendo →