Porque no quiero molestar

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Allí está. En la plaza. Como un mobiliario urbano más. Como el árbol; como el banco; como la fuente; como el cajero de una oficina de ahorros; o como la iglesia en la plaza Mayor de cualquier pueblo…

Antonio siempre está allí; apoyado en la pared de lo que fue una antigua puerta, hoy tapiada. Y, junto a él, su maleta grande llena de su casa: alguna manta, un saco de dormir, una estera que le aísla del frío… y, seguramente también, ropa limpia que le dan para cambiarse. O, a lo peor, ni eso…

Allí, sujetando la pared, se pasa el día. Alguien que se cruza le da unas monedas; otros le traen un café y hay también quien le lleva la comida; incluso hay personas que se acercan sólo para conversar con él y compartir unas cervezas… Sigue leyendo

Martes, 8 de octubre de 2013

Trini

Hoy Trini, emocionada, nos ha enseñado su pulsera de perlas falsas que lucía en su muñeca.
Hace días —nos contaba— una niña, de apenas diez años, se acercó a ella y le dijo:
—Toma, es para ti.
Trini, sorprendida, quiso rechazar aquel regalo que con tanta ternura aquella niña le ofrecía.  Al final, agradecida, lo aceptó:
—Hay cosas que no tienen precio y son más importantes que el dinero —nos confesó.
Trini es una mujer llena de vida. Es mayor, ya cumplió los setenta, y vive en la calle. No quiere nada, sólo que la quieran.
Otro día —nos explicaba— un niño la vio sola en el banco, rodeada de su carro y sus bolsas. Corriendo se acercó a ella y la besó:
—No hay nada más grande como el beso de un niño.
Trini duerme en la calle y dice que no necesita nada de lo que nosotros le podamos ofrecer. Sólo quiere compañía y el beso del niño que no exige nada a cambio. Sigue leyendo

Martes, 9 de julio de 2013

Paqui

Paqui es una antigua conocida de Arrels.

Está en la calle desde siempre: desde cuando, aún siendo niña, se escapó de casa y nadie la echó de menos.

Su casa, sus casas temporales, fueron siempre instituciones de acogida. Luego, ya de mayor, la calle se hizo su hogar para siempre.

Ahora vive en la plaza y duerme en un cajero, a veces acompañada, para evitar que la agredan, otras, sola, también para evitar que la agredan.

Hoy, cuando llegamos, la vemos apurando un calimocho (vino tinto mezclado en cola, o, al revés, la cola mezclada en el vino). Parece que tenía hambre, le proponemos que vaya a comer a la Llar Pere Barnés, pero no le apetece.

Hay, dice, mucha mala gente allí…

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NOS VAMOS A OTRA ZONA

Una reorganización del Equipo de calle ha motivado que Puri y yo dejemos de recorrer la zona donde durante varios años nos hemos movido haciendo la calle.

Ya no iremos a la Plaza de la Sagrada Familia, ni nos mezclaremos entre la gente que todos los días espera a que puntualmente se abra la puerta metálica del colegio para dar «un trozo de pan con algo» a todo aquel que allí se acerca.

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MARTES, 14 de Junio de 2011

Artemio

Hoy le vemos peor que otros días y él se queja más de lo habitual. Las llagas que le salieron en las manos, se han debido extender por todo el cuerpo, pues, al saludarle, le he tocado un brazo y se ha quejado y no me ha hecho muy buena cara de amigo.

Le invitamos a acompañarle a urgencias, pero… está ocupado: «Ha de llevar a unos amigos los bocadillos que ha recogido», nos dice.

Le proponemos que por la tarde se acerque a Riereta y allí avisaremos para que haya alguien que le pueda acompañar.

Pero por la tarde no fue.

Lo de siempre… Lo urgente para nosotros que no es lo importante para Artemio.

Y por mucho que nos lo digamos, volvemos a caer.

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MARTES, 12 de Abril de 2011

Juan José

Hoy, dos frases de Juan José:

FRASE 1.- Hablando de lo que se bebe y no se bebe,

  • «Por la noche tomo café para no dormirme»

FRASE 2.- Desde hace tiempo que Juan José nos habla de su preocupación por unas personas del Este, apenas treinta y pocos años de edad, que viven en los jardines de la Sagrada Familia. Puri y yo somos testigos de su gradual deterioro en los más de cinco años que les venimos acompañando:

  • «¡Ésos sí que lo pasan putas…!»

Y dos reflexiones que yo me hago:

REFLEXIÓN 1.-

  • Ellos lo pasan putas, pero ¿y tú, Juan José, que durante el día arrastras la botella y sin embargo por la noche tomas café por miedo a dormirte?

REFLEXIÓN 2.-

  • También los que estamos tan cerca, corremos un peligro: Banalizar la calle. Habituarnos a la calle. Minimizar el cómo se vive en la calle y así cobijarnos al abrigo de una tranquilizadora excusa: «Si ellos mismos dicen que no quieren salir de la calle, será porque, para ellos, es fácil vivir en la calle…» -¡Terrible y mentirosa excusa!-

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¡¿ESTOY SOÑANDO U HOY ES MARTES?!

Pero no; era lunes.
Habíamos cambiado de día de hacer la calle.

Con esto de ser abuelo y los canguros correspondientes, esa semana mi nieto me necesitaba el martes. Buscamos otro día y elegimos el lunes.

Es curiosa la gente de calle. Algunas veces te parece como si no se diesen cuenta de las cosas que pasan a su alrededor; pero ahora resulta que te controlan y que saben perfectamente cuándo es el día de la semana que vas a venir.

“¡¿Estoy soñando u hoy es martes?!”

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MARTES, 18 de Enero de 2011

Jordi

¡Qué sorpresa!, ¡qué alegría! De pronto, cuando apenas Puri y yo acabábamos de encontrarnos para iniciar nuestro recorrido de cada martes, ¡nos ha abordado Jordi! En esta ocasión ha sido él quien ha venido a nuestro encuentro.
Desde que comenzaron las obras de los jardines de la Sagrada Familia que no le habíamos vuelto a ver; y que conste que le estuvimos buscando.
Pero hoy ha sido él quien ha venido a nosotros y no he podido reprimir darle un abrazo.
Ya sabemos en dónde está, él nos lo ha dicho.
Reanudamos nuestra relación.

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Artemio

Puri y yo le hemos conocido hace tan sólo unos meses, pero Artemio ya ha estado por Arrels desde hace más tiempo.
La bebida le pierde. Ha pasado muchas veces por procesos de desintoxicación, pero enseguida vuelve a beber y vuelve a lo mismo.
Él lo sabe. Ahora se encuentra mal y nos ha pedido ayuda.
Desde hace una semana que puede comer en la Llar Pere Barnés. No siempre se pasa.
De dormir, nada, sigue durmiendo en cualquier cajero que le dejen.
No le gusta pasar por el Centre Obert de Riereta: Algunas antiguas enemistades, algunas deudas de vino…
Se queja de que no está bien y le han salido llagas en las manos.

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MARTES, 5 de Octubre de 2010

Jordi

No está.

Le echaron las obras que comenzaron en los jardines de La Sagrada Familia. Todo quedó vallado y su banco estaba dentro, en el paseo principal. Luego también quitaron su banco. De hecho todos los bancos del parque los han arrancado. Pondrán otros nuevos, más modernos; a lo peor los ponen del tipo «anti-indigentes», Sigue leyendo

MARTES, 9 de Febrero de 2010

Esteban

Esteban ya no está en el banco. Hace unas semanas se lo llevaron en una ambulancia. Está ingresado.
Lo veníamos comentando: últimamente no estaba bien, pero él seguía aguantando y no quería salir de allí.
Al final, los vecinos insistieron y se hizo un ingreso a pesar de Esteban.
Está bien. Puri y yo fuimos a verle nada más enterarnos. Está contento también allí. Los vecinos ya le han ido a ver. Buena gente.

Es difícil equilibrar las razones y los sentimientos. Hacer caso a tu corazón o acompañar respetando la voluntad del que tienes enfrente hasta sus últimas consecuencias. Acompañar desde la humildad, desde el saber que tú no eres nadie y que no vas a salvar a nadie, porque apenas nada tienes. Sólo la comprensión y el afecto que gana confianza y respeto: «Vosotros sí me entendeis», nos decía una y otra vez Esteban cuando los demás le hablaban de sacarlo de su banco para darle una mejor vida. «Me cuidan de lo material, pero hay una parte de lo espiritual…» que Esteban lo encontraba en su banco, en ver el sol cuando salía y las flores en su explendor en Primavera. ¿Y cuando hace frío? «Vendrá el verano». «Hay  que sufrir para saber gozar de lo bueno».
Toda una filosofía de vida que Esteban descubrió en su banco, rodeado de vecinos que le ayudaban a vivir. Solitario toda su vida, recaló en un banco de una gran ciudad y descubrió a las personas. Necesitaba hablar con ellas y que alguien, también por las noches, le viniese a escuchar y, sobre todo, que le escuchase. Y Esteban escuchaba y consolaba.
No sé, es complicado. A veces estamos tan en la vida, que hasta estereotipamos las cosas que nos proporcionan la felicidad y nos olvidamos de que la felicidad no está escrita, no son cosas,  son… sentimientos, valores, pequeños detalles no escritos y que cada uno siente a su manera. Y Esteban había descubierto, allí, en la calle, después de muchos años de andar por todo el mundo en solitario, que no estaba solo y que cada día salía el sol para todos.
Estoy contento, porque Esteban está cuidado y se encuentra bien. Pero me queda el sabor agridulce de que en ello Esteban ha perdido algo más profundo e intenso que ninguno de nosotros sabemos entender del todo.

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Ver también:
“VOSOTROS NO SABÉIS QUÉ ES NO PODER SONREIR”
«CUANDO LLUEVE, LLUEVE MOJADO»