EL VOLVER A EMPEZAR

De Arrels he aprendido muchas cosas. De las personas sin techo, todo. un-don-nadie-en-la-calle.jpg
Sobre todo Arrels me ha ayudado a ver a las personas más allá de las apariencias.

En la calle te encuentras gente tirada para todos los gustos.
Arrels apuesta por los que están peor.
Los más desestructurados, los más pisoteados, los más borrachos, los más débiles, los más viejos… los que casi nadie quiere.
Y no por esto ni son los mejores, ni los más buenos, ni los más agradecidos…
Con frecuencia es al contrario: si casi nadie los quiere, será por alguna razón…
Quizás son los más violentos cuando beben de más…
Quizás son los más pendencieros cuando se les sube la adrenalina…
Quizás son los más vociferantes cuando no se les da la razón…
Quizás son los más exigentes cuando te piden…
No. Seguro que no son los más santos varones y es por eso que les echan de todos los sitios.
Arrels me ha enseñado que es precisamente a éstos a los que no quiere abandonar.
Y la experiencia me ha demostrado que, cuando no se les abandona, hay resultados.
Resultados apenas tangibles en algunos casos. Verdaderos milagros en otros. Rentables… ninguno.
Muchos son de ida y vuelta. De los que ahora estoy y mañana no se sabe donde están. Pero todos vuelven.
Y, cuando vuelven, Arrels los acoge. Como si no hubiera pasado nada. Sin rellenar nueva ficha. Sin crear nuevos protocolos de admisión.
Preocupándose, eso sí, de cómo estás y qué necesitas…
Si es necesario les busca medios para pasar la noche. Pero hay quienes no duran dos noches seguidas, o porque se van, o porque les echan. Sigue leyendo

DE LO URGENTE A LO IMPORTANTE

osor-prov-girona.jpgEstaré todo el mes de Agosto sin Internet, perdido en un pueblito de Girona. Mari Carmen coge vacaciones y a mí no me queda más remedio que solidarizarme con ella (jé, jé, jé….)

Os dejo un Relato que escribí hace ya dos años, a partir de un hecho que sucedió realmente, pero cuya reflexión siempre es actual. Hasta Septiembre!! 

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¿Y POR QUÉ LO HACES?

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Bueno, en este fin de semana nos dejó San Enrique y se pasaron los diez días de gracia. Por lo que ya vuelvo a ser tan viejo como Mari Carmen.
Lo acepto de buen grado.
Y pienso que más importante que vivir los años, es poder sentir que los vives. Yo últimamente los estoy notando y me gusta. No dejo de ser un privilegiado entre tanta gente que pasa por ahí… 

Os contaré una historia que, como todas las que cuento, me han sucedido. Sólo modifico los nombres y aquellas cosas que pudieran identificar a la persona de la que escribo. Sigue leyendo

EL MILAGRO DE LA RELACION

RIERETA, 24, bajos

centre-obert.jpg Siempre me estoy refiriendo a Riereta y no he explicado qué es. Riereta, 24, bajos, es la sede de Arrels: oficinas, taller ocupacional, lavandería, ropero…y por las tardes, todas las tardes, de lunes a sábado, de 4 a 7:30 horas, se convierte en Centre Obert (Centro de día). Es un espacio abierto para quien quiera entrar: los que vienen de la calle, los que ya han conseguido medio salir de ella y vuelven, los que ya tienen una pensión y desde Arrels se les está haciendo seguimiento… Allí se duchan, se cambian de ropa, juegan al dominó, al parchís… hasta las 7:30 de la tarde. Luego seguirán sus vidas. Cada cual donde la tiene.

Y entre tanta gente, entre 80-90 personas cada tarde, hay dos educadores que están para hacer el seguimiento personalizado y detectar necesidades y entre 15 a 20 voluntarios para ayudar, pero sobre todo para  acompañar.

Para mí este es el secreto de Arrels: la relación y la diversidad de relaciones que la suma de voluntarios y profesionales damos a la gente que viene de la calle. Yo voy una tarde a la semana.

Hoy os contaré una historia muy simple y que me sirve para constatar que no existiría Arrels, si no existiesen los «Milagros»

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DIOS TAMBIÉN DUERME LA CALLE

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Hoy me apetece hablar de una mujer que casi no se la ve. Todos los días va a buscar su bocadillo a las monjas y luego desaparece. Siempre viste igual, chaqueta verde, falda de cuadros gris y zapatillas de tela. A Puri y a mí nos despierta un cariño especial. Un día me habló de Dios, de cómo ella entendía a su Dios y a mí me cautivó. Y escribí este relato: Sigue leyendo

LA TENTACION DE UTILIZAR LA EXCLUSION

Las conversaciones con Juan me han hecho saltar las alarmas. Pero no es sólo por Juan, pienso que a veces estamos tan espectantes por «los éxitos», que cuando tenemos uno, corremos el riesgo de explotarlo. Me gusta pensar en que el éxito ya está cuando tratamos con personas, independientemente de en qué situación se encuentren. Y se me ha ocurrido este Relato de lo que he sentido al hablar con Juan:

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EL CORAZÓN ROBADO

Cuánta gente hay en la vida a las que les quitamos el corazón…!

A las personas que no nos agradan, les quitamos el corazón.

Primero, no existen. Y, aunque pasemos a su lado, no las vemos. Y si tropezamos con ellas, no tienen ojos, ni risa, ni gesto.Tampoco oyen: Nos molestan.
Y, si por alguna de esas cosas que suceden en la vida, nos percatamos de su existencia y nos conmueve su miseria, entonces les quitamos el corazón:
Padecen en tanto que nosotros padecemos viéndonos en su lugar;
sufren en tanto que nosotros sufrimos en su sufrir;
ríen si nosotros creemos que han de reir;
lloramos cuando nosotros pensamos que deben llorar.
Pero no van más allá sus/mis sentimientos:
El frío, cuando hace frío;
lo sucio, cuando no se lava;
el mal olor que le persigue siempre…
Sus sentimientos son mis sentimientos sobrepuestos a su persona.

Pero hoy sí. Hoy he visto más allá de mis/sus sentimientos.

Me suele emocionar ver a niños de 2 y 3 años puestos en fila, vestidos todos del mismo color (colores vivos, fuertes, para que les vean) y una gorra (la misma para todos), cogidos a una cuerda (que no se pierdan), a la espera del autobús que les ha de llevar a otros lugares fantásticos, desconocidos para ellos.

Yo estaba con un grupo de personas que viven en la calle y que, como cada día, esperaban a que la monja abriese la persiana del portalón para darles el bocadillo.

Al verlos, al ver a los niños, los que esperaban en la cola se apartaban para dejarlos pasar. Y mientras pasaban les hacían gañotas de complicidad y les dedicaban sus mejores sonrisas, sonrisas de abuelos destinadas a nietos perdidos o, ¿quién sabe?, que nunca tuvieron. Y los niños, que no saben de corazones robados, pasaban entre medias sin miedos, sonriendo a sus sonrisas.
Hoy les he devuelto su corazón y lo he colocado en su lugar, donde debería haber estado desde siempre, en su sitio.
Es el corazón del que hoy es indigente, del que hoy es “sense sostre”, del que hoy no tiene nada, del que hoy está tirado, pero que no siempre lo estuvo y que tal vez, ¿por qué no?, volverá a no estarlo si le devolvemos su corazón.
Y es que hoy he visto en sus ojos la ternura.

Enrique Richard

¿QUÉ TE VOY A CONTAR QUE TÚ NO SEPAS?

Yo era novato, como lo sigo siendo ahora después de llevar casi cinco años de calle. Para Manuel yo lo debía saber todo lo que en la calle les sucede y, lo que es peor, lo que sienten. Y así hice este relato: Sigue leyendo

HASTA QUE EL CUERPO AGUANTE

Es sorprendente los amores y desamores que te vas encontrando en la calle conforme vas conociendo a las personas.
María y Juan son madre e hijo que viven en la calle.
No podrían vivir el uno sin el otro.
María es la madre de cuatro hijos,
todos con discapacidades mentales, ella… también.
Sólo quiere tener con ella a Juan.

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