GRÀCIES, JOAN

Ignasi es otro voluntario del equipo de calle de Arrels. El otro día estuvo con Joan y escribió sus sensaciones. Yo le pedí poner su escrito en el blog y él accedió.
Mis primeros recuerdos de Joan se remontan a cuando yo apenas acababa de aterrizar en Arrels. Él, un día me vio de novato y quiso marcar el terreno y, señalándome con el dedo índice, me avisaba: «¡Cuidado conmigo!. No te pases, que yo, de aquí, lo sé todo.»
Me dejó un poco… digamos que ‘acongojado’, la verdad. Pero con el tiempo nuestra relación se ha hecho entrañable. Ahora Joan está mal, muy mal…

Com que era 24 de Juny (Sant Joan) vaig decidir anar a la Llar a veure’l.

Habitació 205, la porta oberta i el terra mullat. Ell, en Joan, hi era estirat a sobre del llit sentint la radio. Bon dia i felicitats, li vaig dir, no vaig entendre la seva contestació però es va alegrar de veure’m.

Després d’uns 10 minuts de parlar li dic: Què Joan, anem a prendre un cafè? I com si tingués a sota una molla va saltar del llit, es va calçar i va dir !!! anem !!!.

Doncs anem, creuem el Paral·lel i ens dirigim a la terrassa del Rincón de Manolo.

El cambrer en veure’ns arribar em diu:

Este señor viene con usted?

Sí, li vaig dir.

Entonces vale.

En Joan demana un ‘trifàsic’ i es fuma una cigarreta després de treure-li el filtre…., te ganes de fumar.

En aquella estona a la terrassa es va sincerar i entre d’altres coses em va dir: Ignasi crec que em queda poc, ho sé… El veia seré, el veia agraït per aquella estona de companyia al mateix temps que jo sentia una mena d’angoixa en veure el que m’estava dient i no podia fer res, només estar amb ell.

Gràcies Joan per aquests moments i molts d’altres que he pogut compartir amb tu i que encara podrem compartir.

Ignasi Xuclà

NO CAMBIES

Cuando me despedía, casi en un susurro, Rafa me espetó: “No cambies; sigue siendo la persona que eres”.

Me sentí halagado; como el pavo real con todas sus plumas abiertas; como la gallina clueca en medio de sus polluelos:

¡Mi/nuestra manera de estar, de acompañar, de escuchar… tenía sentido!

Como cada martes, fuimos a aquella plaza en donde conviven un grupo de personas que conocimos hace tiempo en el Puente de Calatrava. Y, como cada martes, nos esperaban para contarnos sus cuitas, sus desgracias, su vida… Y nosotros, como cada martes, les escuchamos y nos interesamos por lo que nos cuentan; y nos reímos con sus bromas; y nos preocupamos por lo que a ellos les preocupa.

“No cambies”.

Lo han notado, han sentido que nosotros estamos con ellos, que tienen nuestra confianza, que nuestra relación va un poco más allá del encuentro puntual para conseguir objetivos.
En los manuales escritos de la acción social, ésta sería la primera etapa en el proceso de ayudar a que estas personas salgan de la calle y consigan su autonomía perdida. Sigue leyendo

¡¿ESTOY SOÑANDO U HOY ES MARTES?!

Pero no; era lunes.
Habíamos cambiado de día de hacer la calle.

Con esto de ser abuelo y los canguros correspondientes, esa semana mi nieto me necesitaba el martes. Buscamos otro día y elegimos el lunes.

Es curiosa la gente de calle. Algunas veces te parece como si no se diesen cuenta de las cosas que pasan a su alrededor; pero ahora resulta que te controlan y que saben perfectamente cuándo es el día de la semana que vas a venir.

“¡¿Estoy soñando u hoy es martes?!”

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LAS MIGAJAS QUE LES DAMOS

–          ¡Ya te daría yo un pico y una pala para que sepas lo que es trabajar!

Son varias las semanas que Fermín, nada más ver que nos acercamos a la fila de los que esperan “el pan con algo” a la puerta del colegio, nos increpa y llena la calle de gritos y de insultos.
Su finalidad es obvia: quiere que todo el mundo le oiga y más aquellos que esperan guardando tanda:

–         ¡Sólo hacéis que aprovecharos del pobre! ¡A costa de él os alimentáis y vivís! ¡Os quedáis con nuestro dinero!

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POLITICAMENTE INCORRECTO

Quienes me leen, podrían pensar que mis escritos no siempre son políticamente correctos, porque, dedicándome a lo que me dedico, podrían considerar que mis prioridades deberían estar puestas en todo aquello que directamente ayude a salir de la calle y de su precariedad y vida indigna a las personas con las que me encuentro.
Pero esto no siempre es así, pues mis escritos nacen, no tanto de los “éxitos” cosechados, como de la reflexión de lo que veo y de la interpretación que hago de la realidad cercana en la que me muevo: Las personas.

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ALGUNOS PUNTOS PARA UNA LÍNEA EDITORIAL ABIERTA

  • Si siempre hemos de pensar en medir nuestros esfuerzos en términos de eficacia, entonces siempre habrá alguien que merezca más que otro nuestra atención.

  • Lo más bonito de la relación es cuando alguno nos dice que no quiere nada: Entonces es precisamente cuando podemos iniciar una relación de igual a igual. Sin dar nada a cambio de nada: Tan sólo entregarnos como personas.

  • Nuestra opción habla más bien de convivencia que de integración

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ENTREVISTA DE CATALUNYA FRANCISCANA

Hace unos meses, me pidieron colaborar en la revista Catalunya Franciscana y contar mi experiencia de acompañar en la calle
Participé con dos testimonios que salieron publicados en el número 233 de Gener-Març de la mencionada revista.
También publicaron una entrevista que hoy transcribo textualmente.

Per què fas aquest voluntariat, Enrique?
Supongo que es porque forma parte de mi proyecto de vida. De mi implicación en esta sociedad. Por inmiscuirme en hacer un mundo un poco mejor. El Reino, que diría Jesús.
Pero con el convencimiento de que yo soy también parte y colaboro en la injusticia de este mundo. Por lo que no me erijo en “salvador” de nadie, sino en acompañante de otros que sufren nuestra injusticia con más escarnio.

Y concretamente en Arrels, porque Arrels me permite:
– Establecer una relación con otra persona que está en una situación más precaria que la mía y no por esto me hace sentirme superior. Una relación que no prejuzga.
– Una atención directa con la persona para cubrir, entre otras cosas, parte de su aislamiento y soledad
– Una relación que respeta a la persona y sus decisiones.
– Una relación que motiva el cambio y que tiende a que el otro consiga un máximo de autonomía en lo personal. (No quedarse en el simple asistencialismo).
– Y todo esto dentro de una organización como Arrels que nació del voluntariado y que, aún hoy, respeta y potencia el voluntariado, lo tiene en cuenta y lo valora, haciéndole incluso formar parte de los órganos de decisión y de reflexión.

Què has après?
¡Bufff!!! ¡Tantas cosas…!
– Lo primero a relativizar mis necesidades. Hay tantas cosas de las que poseo que no me son realmente necesarias… Para vivir no se necesitan tantas cosas.
– A no apegarme a las cosas. No quejarme por lo que no tengo, valorar lo que sí tengo y disfrutarlo y compartirlo mientras lo tenga. Yo no soy dueño, en todo caso soy el administrador de lo que poseo.
– El ser feliz no depende tanto de lo que tienes, como de lo que eres.
– A mirar de otra manera mucho más comprensiva a las personas que están en la exclusión.
– Humildad: Yo no tengo la solución del problema del otro.
– Escuchar sin prejuicios, ni condiciones.
– Valorar, aceptar y respetar al otro en sus decisiones, aunque yo no las comparta ni las entienda.
– A no imponer, sino a acompañar con afecto, sin “caridad”.
– A esperar contra toda esperanza.
– A sentirme afortunado y a no quejarme por “mis malas suertes”
– Lo injusto del sistema que crea tanta desigualdad y los pocos medios que pone para evitarla y, sobre todo, prevenirla.
– ……

Què sents quan estàs amb els teus amics del carrer?
– Me siento bien; muy bien con ellos.
– Afecto. Nunca lástima (o casi nunca).
– A veces rabia por un mundo injusto que lleva a estas situaciones.
– Aceptación de la situación, aunque ni la comparta, ni la entienda.
– Humildad e impotencia. No siempre puedo dar respuesta.
– Lo hago por justicia, no por limosna.

Què aconsellaries a algú que vulgui contactar amb els teus amics?
Es complicado aconsejar. Cada uno tiene sus propias maneras de acercarse a las personas y seguramente que todas son buenas, si hay respeto y afecto.
¿Cuál es mi experiencia?
– Lo primero, fijarse en él cuando pasamos por su lado. Verlo y mirarlo como persona que tiene una historia, una vida, una esperanza igual que tú.
– Está como está por alguna razón, seguramente que muy dolorosa, pero que tú desconoces y que quizás nunca llegues a saberla.
– Tú no eres superior, ni eres nadie para “salvarlo”. Sólo él podrá “salvarse”, si cree que ha de “salvarse” y cuando él quiera “salvarse”.
– Tú sólo le puedes dar tu afecto y tu compañía, que, con el tiempo, puede que se transforme en confianza y respeto hacia ti.
– Se ha de tener en cuenta que ellos se buscan la vida como pueden y entre ello está la mentira e incluso provocarte la compasión.
– De la calle y de su situación personal, no le vas a enseñar más de lo que él ya sabe. Es un auténtico superviviente de la calle.
– En la calle hay gente buena y gente que se ha equivocado muchas veces. Pero todas están en la misma situación de injusticia. Por lo que todas merecen nuestra atención.
– No insistas en lo que a ti te preocupa de su situación. A él seguramente le preocupan otras cosas.
– Nunca tirar la toalla, porque no hace lo que nosotros quisiéramos que hiciese o por volver a caer en la misma piedra de la que por algún tiempo salió. Lo que yo llamo “Los setenta veces siete” de Arrels.
– Cuando él quiera cambiar, si has ganado su confianza y “estás”, acudirá a ti.
– No des tú las soluciones. Busca entidades, fundaciones especializadas en este terreno o a la administración, que para eso están y saben cómo moverse.

Enrique

PROYECTO SOSTRE

Conocí SOSTRE.
Nos invitaron para hablar con ellos. El tema era: «Los Conflictos».
Fuimos Bob, Paco y yo de Arrels.
Me encantó ir. Se estableció enseguida una confiada relación con los voluntarios que asistieron, seguramente más de cuarenta, casi todos jóvenes, apenas alguno pasaría de los cincuenta.
Antes de la reunión, Montse, la que da la cara y coordina el proyecto, nos había contado cómo funcionaba y nos enseñó las instalaciones.

SOSTRE da cobijo cada noche a 6 personas, siempre las mismas mientras ellas quieran estar. Sigue leyendo

PEQUEÑOS MILAGROS DE LA RELACIÓN

A Ángel le conocemos desde hace bastantes años (al menos 7).
Durante algún tiempo, Arrels incluso le ayudó a tener en donde dormir y en donde comer.
Luego, de pronto,  desapareció.
Le localizamos. Nos enteramos que dormía en Montjuic.
Volvió a venir a ducharse algunos martes y, sobre todo, el equipo de calle seguía en contacto con él.
Hace dos meses apareció en Riereta mal, muy mal.
“¡Ayudadme!”.
Enseguida se le acompañó a urgencias desde donde le trasladaron al Hospital del Mar. Entró en la U.C.I.
Puri fue un día a visitarlo y, hablando con él, le comentó: “¡Qué bien que viniste a Arrels!” A lo que Ángel respondió: “¿Y a dónde iba a ir?”.
Este es el fruto del acompañar, del afecto, de la confianza, de la espera. Son los pequeños milagros de la relación.

La semana pasada murió en el Hospital.
Isabel, la coordinadora del equipo de Hospitales de Arrels nos decía:
«En momentos así, uno se da cuenta del privilegio de nuestro país. La atención  por parte de todos los médicos y enfermeras de la U.C.I. del Mar ha sido fantástica. Han luchado hasta el final como para cualquier otro paciente.
No es un comentario porque sí. Esto en otros paises y muy avanzados no pasa.
Vale la pena pagar impuestos, si, entre otras cosas, sirven para esto.»

Enrique

MURIÓ “EL SEVILLA”, UN INDIGENTE

Agradecimiento y admiración
para todos los profesionales y voluntarios
del Ayuntamiento de Barcelona ,
de la Llar Pere Barnés y del Centre Obert d’Arrels
que en algún momento de la vida del ‘Sevilla’
le dedicaron su tiempo y su cariño
y que él siempre valoró.

El-sevilla

Ha pasado algo más de un año y aún lo recuerdo con dolor.
‘El Sevilla’ era hombre de calle.
Llevaba años, muchos años, en la calle y, otros muchos, debajo del puente de Calatrava. De hecho, según nos contaron, fue su primer inquilino, luego, vinieron y se fueron otros.

Le conocían todos los que en algún momento de sus vidas habían estado en la calle y todos le respetaban:

– Yo siempre pido las cosas con educación y con respeto y por eso a mí me respetan también -solía decir.

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