Hoy he visto comulgar a un borracho. Algunos le hubiesen pedido credenciales sobre qué de limpio tuviese el alma. Y no tanto de cuán de roto tuviese su corazón y su vida. A mí, al verlo, se me conmovió el alma y mis ojos se humedecieron de ternura. ¡Bienaventurados los borrachos porque de ellos es el Reino de los Cielos!.
Archivo de 25/05/07
NUESTRO VIEJO Y QUERIDO JUAN I
Publicado por Con cartones por la calle en 25 mayo, 2007
Publicado en COSAS QUE PASAN | Deja un Comentario »










