Personas, escondidas en sus miserias

Ayer me discutí con unos amigos. Resulta que no admiten que haya otros, de otros paises: Les molestan. Y pasa lo de siempre: los que menos tienen siempre compiten con los que menos tienen.

A los que tienen mucho, los que tienen poco no les molestan, porque normalmente no están. No les ocupan sus casas, ni sus médicos, ni sus cafeterías. Antes de que lleguen, ya se encargan de limpiar el sitio… de lo que sea o de quien sea.

Podemos hablar de “moros”, de gitanos, de rumanos… pero también de la gente que está tirada en la calle.

Y los que tenemos menos, nos peleamos con los otros que tienen tan menos que nosotros. Y no nos enteramos de que el problema está en lo que se llevan los otros que tienen mucho más.

Lo que más me jode es que los que tenemos menos deberíamos entender mucho mejor a los otros que tienen aún menos que nosotros…. y juntar nuestros derechos para exigírselos a los que tienen más…

Nos hace falta “ver” a las personas, aunque estén escondidas en sus miserias… A lo mejor seríamos más complacientes…

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Un comentario en “Personas, escondidas en sus miserias

  1. Enrique, me parece una buenísima idea usar internet para airear todas esas vivencias. Vaya por delante mi admiración. La verdad es que se hace duro leerlo pues se descubren cosas que ya sabemos pero que nos empeñamos en no ver.
    He podido colaborar con músicos de todas esas procedencias que entrecomillabas y otras; en todos los casos hablamos de culturas milenarias en las que cada pieza del puzzle cultural tiene un por qué y encaja con las piezas colindantes; y en todos los casos se trataba de personas con bagaje, con dignidad, con familia, etc; al final, con las mismas cosas que tenemos nosotros ¿No? Tenemos facilidad por desconfiar del diferente, nos parece extravagante que alguien tenga una costumbre equis diferente de las nuestras. Es una medicina buenísima viajar, te das cuenta que en Francia todos hablan Francés, por ejemplo, y eso ayuda a ponerse en su lugar cuando vienen por aquí.
    Y, llegados a este punto, si quitamos todos los prejuicios, alguien que está en la miseria es sólo alguien con menos suerte que nosotros. Son nosotros mismos y quizá por eso tratamos de no verlos.

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