¡¿ESTOY SOÑANDO U HOY ES MARTES?!

Pero no; era lunes.
Habíamos cambiado de día de hacer la calle.

Con esto de ser abuelo y los canguros correspondientes, esa semana mi nieto me necesitaba el martes. Buscamos otro día y elegimos el lunes.

Es curiosa la gente de calle. Algunas veces te parece como si no se diesen cuenta de las cosas que pasan a su alrededor; pero ahora resulta que te controlan y que saben perfectamente cuándo es el día de la semana que vas a venir.

“¡¿Estoy soñando u hoy es martes?!”

Fue Ángel quien exclamó al vernos; pero antes, en la Sagrada Familia, también nos lo había dicho José en términos semejantes.

Parece que no; pero nos esperan.
Es su rato -seguramente que no el único, porque tampoco somos los únicos que pasamos por sus vidas compartiendo su soledad- en que se deben sentir acompañados por personas ajenas a su mundo. Tú casi no lo notas, pues, en ocasiones, apenas te dedican un momento o, simplemente, en otros, pasan de ti  y se van o no están, porque se han marchado a hacer sus cosas y ese día -o días- “no toca”.
Pero saben que tú estás, que es el martes, y no otro día, el que tú vas a ir allí, para estar con él y que le vas a dedicar el tiempo que él quiera…

De repente te das cuenta de que ha dejado de pensar sólo en él, que hay alguien fuera de su vida que también le interesa, que hay alguien en quien piensa, más allá de qué comer, de qué beber o en dónde dormir o de comprarse el tetrabrick para olvidar. Ya tiene a alguien a quien recordar y con agrado. Ya tiene a alguien a quien esperar…
Y todo esto, en estas vidas tan olvidadas, tan invisibles y tan sin esperanzas…, el que tengan un día para esperar…, a mí se me antoja como que es una cosa muy grande.

Enrique

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4 comentarios en “¡¿ESTOY SOÑANDO U HOY ES MARTES?!

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  2. Yo no desconfio en las personas que lo dan todo sin nada a cambio, creo que hay pocas, muy pocas, pero hay y es dificil de entender, pero existen. Y tienes razón que las personas del voluntariado se merecen el reconocimiento de las obras que realizan.
    Un saludo cordial. Marian

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  3. Ignasi dijo:

    Cuando tengo la oportunidad de hablar con algún voluntario, desconfio de quién manifesta únicamente un interés de dar a los demás sin recibir nada a cambio. Todos necesitamos que nos aprecien, quieran, reconozcan, sentirnos útiles, o simplemente relacionarnos con algo o con alguien. Del reconocimiento propio de las razones íntimas de nuestro voluntariado, nace un voluntariado más responsable y consciente de sus límites, y más útil para la sociedad. O al menos eso creo.

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  4. Creo que siempre piensan en alguien, aunque no lo digan. Y creo que cuando alguien sabe que le esperan estará contento de saber que alguien piensa en él. A veces ni siquiera en familia se llega a pensar en otro, en como estará, como le ha ido el día, si le pasa algo. Por eso cuando encuentras a alguien “que te espera”…es como una sensación de que eres querido. Besoss Marian

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