EL BLOG SE CONVIERTE EN LIBRO

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Bueno, pues ya está: ¡¡¡aquí tenemos el libro!! Todavía está caliente. Lo presentamos este miércoles 17 de abril a las 19h en Arrels (c/ Riereta 24b). Llevaba tras él casi dos años. Y, ahora, el cumplir los diez años de voluntario en el Equipo de Calle, me ha dado pie para lanzarlo.

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SIEMPRE ME QUEDARÁ LA CALLE

Supongo que este noviembre es especial para mí: en noviembre de 2002 comenzaba mi voluntariado en el Equipo de Calle de Arrels Fundació.

Son diez años de “hacer la calle”, paseando sus jardines, sus plazas, sus puentes…

Diez años de mirar la calle buscando a aquel que nadie ve, observando gestos y fijándome en detalles que a nadie importa…

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ENCUENTRO GENERAL DE ARRELS FUNDACIÓ

Este domingo he estado en el Encuentro General anual de Arrels Fundació.

En esta ocasión, además de asistir profesionales y voluntarios, las puertas se abrieron también a las personas atendidas. Allí estuvieron algunas y todas ellas participaron. Era ya, con esto, una buena nueva para celebrar. Es un camino que Arrels viene abriendo a la participación y que la convierte en una organización que realmente quiere que sea de todos y para todos.

Dos puntos en el orden del día:

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SAID, EL “ILEGAL”, HA MUERTO

Hoy ha muerto otra persona en la calle. Se la encontraron tirada en la acera. Sus compañeros de calle reclamaron una ambulancia, pero  llegó muerta al hospital.

Del hospital nos informaron: en algún rincón de sus bolsillos encontraron la dirección de Arrels.

Era Said, el “ilegal” de 49 años del que hablé el otro día. No ha esperado a que le quiten la tarjeta sanitaria y se ha muerto. Su corazón le dejó de latir.

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VER EL BULTO; MIRAR A LA PERSONA

Ayer Toni me recordaba que nos conocíamos desde los primeros meses del año 2003, cuando entonces él dormía en la estación de Sants:

–   … Y no has cambiado, Enrique. Cuando me ves, me saludas y te sigues interesando por mí. Hay muchos en Arrels como tú; otros no: a veces pasan como si no te conociesen.

Los comentarios de esta gente casi siempre me hacen pensar (al fin y al cabo te manifiestan cómo viven ellos la relación).

Cuando nos acostumbramos a hacer “¡tanto bien!” y los “éxitos” se nos acumulan hasta tal punto que tenemos que dar “tanda”, como si de una frutería de gran tirada se tratase, corremos el riesgo de ver más el “bulto que salvamos”, que de mirar a la persona que tenemos delante y escuchar su demanda concreta.

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MI TRABAJO COMO VOLUNTARIO

Hace unas semanas la revista Nova Ciutat Vella me pedía que le contestase a una serie de preguntas referente al trabajo que realizo como voluntario de Arrels Fundació:

-¿En qué consiste tu voluntariado? (actividades que realizas, ayudas, día a día…)

Participo en Arrels Fundació en dos de sus programas: el Centro Abierto y el Equipo de Calle.

Al Centro Abierto voy los martes y colaboro en los servicios que se ofrecen: duchas, consigna… O bien hago un rato de compañía con la gente que se llega al centro, jugando con ellos o, simplemente, hablando y escuchando. Se intenta que la persona que entra se encuentre a gusto y quiera volver.

Como voluntario que “hago la calle”, formo parte de un equipo de 18 voluntarios, coordinados por Miquel Julià, educador social. Cada pareja de voluntarios tenemos asignada una zona de Barcelona. A Puri y a mí, ahora también con Ignasi, nos corresponde el Casco Antiguo, desde el Parque de la Ciutadella hasta las Ramblas, y un día a la semana recorremos sus calles para encontrarnos con las personas que viven en ellas (preferentemente las más cronificadas). Intentamos acompañarlas, ganarnos su confianza y hacerlas sentir que son algo más que objetos que apenas nadie ve. Es importante fortalecer su autoestima. Nosotros decimos que nuestro trabajo es “estar” y que, si ellos quieren, podemos echarles una mano para salir de la calle. Pero son ellos quienes mandan.

 -¿Qué te aporta ser voluntario? Sigue leyendo

MURIÓ UN HOMBRE BUENO

Mi querido amigo y compañero, Josep Mª. Mi admirado maestro:

Me enteré que te fuiste; pero antes te las ingeniaste para poder despedirte.

Querías que pasaran todos, pero algunos se quedaron en la puerta: les daba miedo transmitirte su dolor.

Muchos disfrutamos de tu adiós.

– Nunca pensé que me quisiera tanta gente, me dijiste casi en un susurro con la mascarilla del oxígeno quitada para poderme hablar. Yo te acariciaba las manos y te miraba a los ojos:

¿Tú te sorprendías de tanto cariño?

– Te quieren, te dije, porque tú quisiste primero.

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