TODO EL TIEMPO DEL MUNDO o LA HISTORIA DE UN PROCESO

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Luego de haber escrito TODO EL TIEMPO DEL MUNDO o LA HISTORIA DE UN PROCESO, vino la reflexión.
Para comenzarla -la reflexión- recordé una frase de Miquel Julià que siempre me ha sonado muy bien:

«Si siempre tenemos que pensar en rentabilizar nuestros esfuerzos en términos de eficacia, entonces siempre habrá alguien más merecedor que otro de nuestra atención. Lo más bonito de la relación es cuando alguien nos dice no querer nada: Entonces es precisamente cuando podemos iniciar una relación de igual a igual. Sin dar nada a cambio de nada: Tan sólo entregarnos como persona.»   

A MODO DE UNA INCOMPLETA CONCLUSIÓN / REFLEXION  

  • Difícilmente hubiéramos encontrado a Juan José si no hubiéramos ido a la calle a buscarle. 
  • Juan José, en el momento de vernos, no pide nada, no necesita nada. Somos nosotros quienes mostramos deseos de acercarnos y quienes le hacemos propuestas de cambio.
  • Nosotros no nos acercamos a Juan José con la pretensión de solucionar un “problema social”. Sólo pretendemos “estar” con la persona que es. Si, luego, además, Juan José deja de ser “problema social”, ¡pues mira tú qué bien!.
  • En nuestra relación en la calle no ponemos condiciones y sólo existe una regla: El mutuo respeto.
  • Nuestra relación para con Juan José se ha basado en la constancia, en la espera “activa” y en el afecto, sobre todo, en el afecto.
  • Nosotros sabemos que él sabe que la bebida no le hace bien ¿para qué, entonces, recriminárselo?
  • Nosotros sabemos que él sabe que la calle se hace dura. Si Juan José vive así, será por alguna razón que sólo él conoce. Para vivir de otra manera, tendrá que encontrar otras razones.
  • Establecemos una relación de adultos, de igual a igual, que favorece la autoestima de Juan José y que chielo.jpgonsigue transformarnos a los dos.
  • Juan José ha dispuesto del recurso siempre y en el momento que lo ha demandado, aunque sospechásemos que lo iba a dejar al día siguiente.
  • A lo largo de estos 40 años no hemos sido los únicos que hemos pasado por la vida de Juan José ofreciendo que cambie. Unos lo habrán hecho con mayor o menor acierto que otros. Unos habrán puesto razones y todos, seguro, que pusieron su mejor voluntad. Lo más probable es que todas esas cosas hayan ayudado a que Juan José ahora nos acepte.
  • Este proceso de relación en la calle dura años. No deberíamos hacernos ilusiones creyendo que, cuando ya está en el Centre Obert, en pensión, en piso, en residencia, el proceso va a durar sólo meses.
  • En la calle no trabajamos “el grupo”, sino que nos relacionamos con las personas que forman el grupo y establecemos diferencias en función de la persona, pero nos dirigimos a todos y todos son importantes y todos son merecedores por igual de nuestra relación.
  • Es distinto estar en la calle que en el Centre Obert: En la  calle, Juan José está en “su castillo”, él es el dueño y él también es el protagonista de nuestra relación. En el Centre Obert Juan José no está en su casa y es uno más entre tantos.
  • Es bueno para Juan José el que la relación no se quede en el equipo de calle, sino que se vaya extendiendo al resto de profesionales y de voluntarios. Esta variedad hace que Juan José pueda descubrir otras y diversas miradas y afectos de la vida que le ayudan a ir encontrando “las otras razones” que, quizás, le harán querer vivir de otra manera. Aunque para esto se necesitará, seguramente, “todo el tiempo del mundo”.
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