NUESTRO VIEJO Y QUERIDO JUAN (y II)

Luego de haber visto comulgar a Juan, algunos días después, leía en titular: «Rouco firma el cierre de la parroquia roja de Madrid». http://www.sancarlosborromeo.org/

 

No sé cómo se lo monta la jerarquía eclesiástica de este país de un tiempo a esta parte, pero, al contrario de las Bienaventuranzas, casi siempre sus declaraciones rezuman desesperanza.En las Bienaventuranzas, los que sufren, los perseguidos, las prostitutas… son los primeros en los cielos; pero se ve que en las iglesias no. A las iglesias se va para pedir por los bienaventurados. Claro, que, si éstos son los primeros, ¿para qué habrá que pedir por ellos?Y resulta lo incongruente: Los primeros en los cielos son los que están afuera en las escalinatas de las iglesias pidiendo a los que salen de pedir por ellos. Dentro de las iglesias es difícil verlos y, cuando están, cierran y los echan para hacer con ellos “justicia socal”.Al final lo que sospechas es que lo que está en juego es el poder, proteger su poder.Y ya se sabe: El poder casi nunca es compasivo.

NUESTRO VIEJO Y QUERIDO JUAN I

Hoy he visto comulgar a un borracho.  Algunos le hubiesen pedido credenciales sobre qué de limpio tuviese el alma. Y no tanto de cuán de roto tuviese su corazón y su vida. A mí, al verlo, se me conmovió el alma y mis ojos se humedecieron de ternura. ¡Bienaventurados los borrachos porque de ellos es el Reino de los Cielos!.

Personas, escondidas en sus miserias

Ayer me discutí con unos amigos. Resulta que no admiten que haya otros, de otros paises: Les molestan. Y pasa lo de siempre: los que menos tienen siempre compiten con los que menos tienen.

A los que tienen mucho, los que tienen poco no les molestan, porque normalmente no están. No les ocupan sus casas, ni sus médicos, ni sus cafeterías. Antes de que lleguen, ya se encargan de limpiar el sitio… de lo que sea o de quien sea.

Podemos hablar de «moros», de gitanos, de rumanos… pero también de la gente que está tirada en la calle.

Y los que tenemos menos, nos peleamos con los otros que tienen tan menos que nosotros. Y no nos enteramos de que el problema está en lo que se llevan los otros que tienen mucho más.

Lo que más me jode es que los que tenemos menos deberíamos entender mucho mejor a los otros que tienen aún menos que nosotros…. y juntar nuestros derechos para exigírselos a los que tienen más…

Nos hace falta «ver» a las personas, aunque estén escondidas en sus miserias… A lo mejor seríamos más complacientes…