“UNA ALTRA VEU D’ESGLÉSIA”

Trobada d´entitats, grups, comunitats

i moviments cristians de Catalunya

Divendres 29 de febrer a 19,45 hores

a l’església del Sagrat Cor

C/ Casp, 27 (Jesuítes) – Barcelona

Benvolguts amics, benvolgudes amigues:

Diverses entitats, grups, comunitats i moviments de l’Església de Catalunya estem preocupats per determinades actuacions que des de fa temps promou la Conferència Episcopal Espanyola (CEE).  Per això, com a membres actius de l´Església de Catalunya volem que s’escolti una altra veu d´Església, que arribi als cristians i cristianes de Catalunya, als nostres bisbes  i al conjunt de ciutadans i ciutadanes del nostre país.

Us adjuntem un document que hem elaborat col.lectivament, a partir d´un debat intens en el si de les nostres entitats i moviments, recollint les aportacions de moltes persones. Volem aportar una reflexió serena i compartida, des d’una perspectiva cristiana fonamentada en l’Evangeli, el respecte a la persona i a la pluralitat de sensibilitats eclesials, polítiques, ètiques i filosòfiques que conflueixen en la nostra societat. També us animem a que us adheriu al Manifest que hem elaborat i que també us adjuntem.  Podeu mostrar el vostre suport, a nivell personal i/o a nivell de grup o entitat, accedint a la web  www.esglesiaplural.cat.

CONVIDEM a participar a tots els cristians i cristianes de Catalunya que vulguin manifestar la seva voluntat de construir un nou model de relacions eclesials a assistir a l’acte que hem preparat pel proper divendres 29 de febrer a 19:45 hores

 a l’església del Sagrat Cor del carrer Casp, 27

(Jesuítes) de Barcelona.

Per a qualsevol comunicació o adhesions també podeu posar-vos en contacte amb:

  • Josep Torrens  – 677 503 727
  • Benigno Martínez – 649 524 910
  • Xavier Pedrós – 675.782.047

ENTITATS, GRUPS, COMUNITATS I MOVIMENTS CONOVCANTS: ACAT (Acció dels Cristians per l’Abolició de la Tortura – (ACO) Acció Catòlica Obrera – Associació “Araguaia amb el bisbe Casaldàliga” – Associació cristiana de Gais i Lesbianes de Catalunya – Associació cultural El Pregó – Berchmans CVX – Campanya “Volem bisbes cristians” – Centre EiximenisCol·lectiu de Dones en l’Església – Col.lectiu Diàspora – Col·lectiu Utopia “Joan N.García-Nieto” (Baix Llobregat) – Comités Òscar Romero de Catalunya – Comunitat de Base de Gavà – Comunitat de Base Joan N. García-Nieto de CornellàComunitats cristianes populars de Sabadell Comunitat Sant Antoni (Esplugues) – Coordinadora del “Moviment de Pobles i Comarques de Catalunya” de la diòcesi de Terrassa – Cristianisme i Justícia – Cristianisme Segle XXI – Cristians pel Socialisme – Cristians Segle XXI de Gràcia – Església Plural – Fòrum JIC – GOAC-HOAC (Germanor Obrera d’Acció Catòlica) Grup de Cristians de Base Sta. Coloma de Gramenet – JOC (Joventut Obrera Cristiana) – La Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat – Una altra Església ja és possible.

 

EL HÁBITO NO HACE AL MONJE

Mi posible TataruabueloMedio en broma, medio en serio

Os presento a mi posible tatarabuelo.
Dice la historia que nuestros antepasados tenían por buena costumbre el lavarse poco, pues –decían- la suciedad protegía el cuerpo de posibles enfermedades.

Muchas veces nuestra sociedad marca diferencias en función de las apariencias. Los unos nos sentimos más que los otros simplemente porque los unos guardamos unas mínimas normas de higiene y de salud y los otros no. A consecuencia de lo cual están sucios y huelen peor.

Y resulta que si echamos la mirada unos años hacia atrás y pensamos en personas -ahora gloriosas- de la época de mi tatarabuelo, ellas no se diferenciarían mucho en aspecto y en olor de cualquiera de esas otras personas tiradas hoy en cualquier rincón de nuestra ciudad.
Otra cosa es que el olor o el aspecto nos molesten. A mí, en concreto el olor, es a una de esas cosas a las que, aún ahora, no he podido acostumbrarme.
Pero de ahí a hacer una diferencia de valores amparándonos en lo que en definitiva son costumbres sociales y de higiene (también de salud), hay un trecho que no nos debemos permitir.
En definitiva, que, igual que el hábito no hace al monje, ni el olor ni la suciedad hacen a la persona. Así que quienes piensan que estas personas que están en situación de sin techo son menos personas, por el hecho de no lavarse, que se inventen otra excusa, que ésta no cuela: Es pura discriminación.
Y si no, que busquen una foto de su tatarabuelo y verán que no hay mucha diferencia con el mío. Y seguro que se trataba de un gran hombre… O no…

Hoy escribe Gabriel (9)

QUE PARE EL MUNDO QUE YO ME BAJO

Todo, desde que naces, es aprender. A andar quizás primero. Puede que después a hablar.
Entras -si en tu país hay- en la escuela y viene el «uno más uno que son dos» empezando y luego a que la «B» va después que la «A».
Pero no tan sólo eso: Comienzas a entrever que la vida, para muchos, no será tan de rosa por según qué situaciones ves.
Aún así, es también un aprendizaje que, en cierta forma, te dice cómo sobrevivir a esa edad. Lo que no te enseñan es a dominar esa inquietud, esa sensación de ver un pastel y querer comértelo de golpe.
Son esos años de adolescencia, hasta, quizás, los diecinueve, que te hacen sentirte el dueño y el centro del mundo. Y eso a algunos no nos lo enseñaron, aunque tampoco lo hubiéramos escuchado seguramente.
Todo estaba bien porque lo hacías tú. Algunos descubrían que robar era fácil, otros que consumir «chocolate» te hacía reir, o que la bebida te daba «el punto». Vivías deprisa. En mi caso, demasiado con respecto a unos, aunque no tanto como otros que en el camino se quedaron o fueron asiduos clientes de la cárcel.
Hasta que el cuerpo dijo basta y el ritmo decayó así como las ganas de seguir siendo actor secundario de esta comedia. Y deseas cada noche que sea la última vez que sales en el guión.
No buscas ni quieres lástima, aunque agradeces las palabras y la compañía de los que quieren entrar en un mundo que intentan comprender, pero del que afortunadamente están fuera.
Es el viejo dicho: «Que pare el mundo que yo me bajo».

 Gabriel

¿Quién es Gabriel?

Hoy escribe Gabriel (8)

EL VASO ESTA LLENO

Salí del local en donde se había celebrado el Carnaval con un espectáculo de magia y después música hasta el cierre y al llegar a la pensión, no sé por qué, recordé lo que me ocurrió hace siglos en Cádiz.

Había salido de una discoteca y me dirigía en autobús ya para el barco, cuando sentí delante mío cómo un hombre, con signos de haber bebido de más, se metía con una muchacha. Yo, todavía ahora no sé por qué, me dirigí a ella como si la conociese de siempre y ella me siguió el juego, logrando que el otro hombre desistiese de seguir hablando, teniendo quizás suerte de que no tuviese mala bebida.

Después la acompañé, pero eso ya es otra historia.

El recuerdo de esa escena me hace ver que ahora es a la inversa: Yo sería ese pesado y otra persona anónima sería la que instintivamente salvaría a la chica de la película.

Siento que esto sea así; pero si siguiese siendo yo mismo y retrocediendo en el tiempo, seguramente que no cambiaría casi ningún hecho que me ha conducido a mi situación actual. He sido un vaso que -¿quién sabe cuándo?- se colmó y me hizo ser adicto, cosa que lamento más porque ya soy mayor que por la adicción en sí. Significando con ello dos cargas que, al asumirlas, te coartan y te impiden ver más allá. Aun cuando si tuviese que aconsejar a alguien lo haría con casi las mismas palabras que me dirían a mí.

Gabriel

¿Quién es Gabriel?

LA ATRACCIÓN MISTERIOSA DE LA CALLE

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Porque se me hace muy difícil comprender,
lo que intento es aceptar.

Ya hace más de cuatro años que le vimos por primera vez pasear los alrededores de Sants.
Un año antes había dejado su pueblo a hurtadillas, sin decirlo a nadie. Y, al hacerlo, se escapó también de su madre, de sus dos hijos, de la separación, de los embargos, de las deudas…

Un buen día se cogió el coche y se llegó a la primera estación que encontró y en el primer tren que pasó se subió en él hasta que llegó a Sants. Y de las calles de Sants hizo su nueva casa, su nuevo hogar.

Dos años tardó en convencerse para pasar por Riereta, ducharse, buscar pensión para dormir y comedor para comer.

Y, mientras, nadie de su pueblo supo nada de él en meses. Denunciaron su desaparición; pero al final fue un amigo quien descubrió el coche abandonado en aquella estación de tren que había utilizado para venir a Sants.

Luego, al cabo de más meses, comenzó a llamar a su madre, a sus hijos…
Estaba bien, tenía trabajo –decía-, cuando en realidad la calle seguía siendo su casa. ¿Su trabajo?… buscar chatarra para sobrevivir, lo demás se lo daban las papeleras y los contenedores de basura.

Cuando vino a Riereta se le tramitó el PIRMI y comenzó a enviar dinero a su madre como si estuviese arrepentido de haberla dejado sola en medio de la nada… y con todos los problemas encima.

Un buen día decidió volver. Miedos, incertezas, deseos… Escogió Semana Santa, fiesta grande en su pueblo. Habría mucha movida y él tendría que dar pocas explicaciones.

Compró el billete y se fue.

Al regreso me confesaba que al volver a Sants para comprar los billetes, le vino el regusto de la calle, como una atracción que le empujara hacia aquello que tanto le había hecho sufrir.

“Porque la calle, Enrique, es dura y se pasa muy mal, pero al mismo tiempo me llamaba y estuve a punto de quedarme. ¿Por qué será?…”

¡Pues si tú no lo sabes…!

¡Y por qué no se callan!

Las últimas declaraciones de los obispos… ¡qué pena!. Nos hace sentirnos mal al resto de cristianos que no pensamos así. No, no veo la misericordia, ni la cercanía de este tipo de iglesia que nos ofrecen estos jerarcas a los excluidos. Al contrario, son repudiados, ofendidos, calumniados, echados por esta gente. Luego, sí, ofrecen su «caridad» y su «perdón»…

A mi modo de ver no son actitudes cristianas. Lo decía Herrera: «Estos obispos no son cristianos». Yo no lo digo, porque si estoy intentando no juzgar a las personas que están en la calle, también lo he de intentar con estos obispos y cardenales, aunque me cuesta mucho más ¡por Dios, que me cuesta!, porque ellos son el poder y quieren seguir siéndolo. Y el poder está más cerca del «césar» que del Dios de Jesús.

Lo siento es un comentario del que no me he podido/querido privar.

Hoy escribe Gabriel (7)

DRAGONES

¡Cuántos dragones sobrevuelan aún por estas tierras! y ¡qué pocos caballeros, con armadura y lanza en ristre, cabalgan por este pequeño planeta!

No es culpa de nadie y, a la vez, lo es de todos.

Si existiera alguna manera, que no fueran sueños, de invertir la forma de entender la vida que ahora llevamos, para que esos caballeros, diestros en la lucha, nos ayudaran a eliminar a esos dragones, con escamas de euros y de dólares, que escupen petróleo, aprenderíamos seguro, sin el temor de ese fuego que todo lo aniquila -amor, amistad, pueblos enteros-, entenderíamos, de la voz de esos caballeros, que casi todo puede cambiar.

Pero no nos engañemos que, si el caballero es el bien y el dragón es lo material, entre nosotros, los que nos quejamos con o sin razón, también anida el malo y el bueno tanto en el más bajo como en el que está más arriba.

Así, pues, ¿quién dará el grito de ayuda? ¿aquel que sólo mira para sí? ¿o todos aquellos que miran al frente para mejorar lo que hay detrás?

Porque leí un día: «SÓLO HAY MALOS PORQUE LOS BUENOS NO MIRAN».

Gabriel

¿Quién es Gabriel?