HERIDAS QUE NO SE VEN

¿Y sigue en la calle?

Hay heridas que sólo uno mismo puede curarse.

La calle, pensamos, es su herida que hay que curar.

Pero la calle no es la herida, ni el alcohol, ni su mal olor…

La herida él sólo la sabe.

Es su herida que yo no conozco y que sólo él sabrá curarse.

Pero la calle no es su herida.

Y me  equivoco al pretender reducir su dolor al que yo siento cuando le veo así.

Y me equivoco cuando pienso que su herida está en la calle.

Y me equivoco cuando pienso que su herida está en su mal olor, en que está sucio, en que no tiene qué comer…

Y me equivoco cuando pienso que su herida se cura cuando se va de la calle…

Su herida sólo él la conoce y sólo él le pondrá remedio… si quiere…, si puede…

Y le sacaré de la calle y le daré un piso y le pondré ropa limpia… y su herida seguirá mientras él no encuentre arreglo.

O seguirá en la calle, en su miseria, con su herida abierta, buscando mitigar su dolor, encontrar alivio, olvidar su herida…

Hay heridas que sólo uno mismo puede curarse.

A veces me conformo con que, juntos, encuentre alivio…

Enrique

Anuncios

5 comentarios en “HERIDAS QUE NO SE VEN

  1. Paco dijo:

    Me gusta esta posición que tienes y que planteas de no quedarse pegado al síntoma, y de no confundir al síntoma con la persona… En todo caso creo que hay algunas situaciones que alejan más a la persona de la posibilidad de resolver aquello que les mantiene anclados al sufrimiento… llámala calle, alcohol, o como quieras… Que no ayudan, y que hay que atender. Es el trabajo previo… los preliminares. Si alguien está muy deprimido, necesita un poquito de distancia con su angustia para poder empezar un trabajo… Si tiene frío… hambre… o está demasiado cansado por dormir mal… hay algo previo al cambio (a atender las heridas).

    Me gusta

  2. anna dijo:

    Heridas que todos nosotros llevamos, cargamos…
    Y las heridas cicatrizan. Y esa marca no desaparecerá nunca. O tal vez sí…irá desapareciendo. Quiero pensar que sí, que la resiliencia existe. Y que el amor cura…
    Un fuerte abrazo

    Me gusta

  3. Tienes razón Enrique, esas heridas solo las cura uno mismo, pero además aunque se curen siempre quedara esa cicatriz, constante que no se borrara ni con otra vida, ni con el tiempo..
    Un saludo y un beso
    Marian

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s