Porque no quiero molestar

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Allí está. En la plaza. Como un mobiliario urbano más. Como el árbol; como el banco; como la fuente; como el cajero de una oficina de ahorros; o como la iglesia en la plaza Mayor de cualquier pueblo…

Antonio siempre está allí; apoyado en la pared de lo que fue una antigua puerta, hoy tapiada. Y, junto a él, su maleta grande llena de su casa: alguna manta, un saco de dormir, una estera que le aísla del frío… y, seguramente también, ropa limpia que le dan para cambiarse. O, a lo peor, ni eso…

Allí, sujetando la pared, se pasa el día. Alguien que se cruza le da unas monedas; otros le traen un café y hay también quien le lleva la comida; incluso hay personas que se acercan sólo para conversar con él y compartir unas cervezas… Sigue leyendo

Martes, 14 de enero de 2014

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JORDI

A Jordi le conocemos desde el año 2007 dormido en un banco de los jardines de la Sagrada Familia. En aquel momento necesitamos tres martes para acercarnos y saludarle. Y ese mismo día nos dijo que llevaba ya tres años viviendo en la calle.

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Yo prefiero acompañar

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No todo el mundo entiende lo que significa acompañar, estar con la otra persona, respetar su proceso, escuchar, perder el tiempo día tras día: ¿para qué?

Nuestra sociedad entiende de cifras: de personas atendidas, de personas salvadas y de cuántas  han salido de la calle.

Es más fácil atender que acompañar. Es más fácil y supuestamente más rentable: sólo se requiere dinero para el que se deja ayudar porque no quiere seguir en la calle. Acompañar es más costoso, porque requiere tiempo, mucho tiempo y no sabes a priori cuál va ser el final, aunque sí tienes la seguridad que va ser beneficioso para la persona con la que estás y también, sin tú pretenderlo, para ti mismo.
Acompañar sólo sirve para aquella persona que está sola y siente su soledad tan adentro que le estorbamos casi todos los demás.

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Presentación con Albert Om en la Biblioteca Jaume Fuster

Trancribo la referencia que la web del Centre d’Acullida Heura (http://www.centreheura.org/) escribe sobre la presentación que ayer hicimos Laia de Ahumada y yo de nuestros respectivos cuento y libro, con el periodista Albert Om como moderador. Me he permitido su traducción del catalán.
 

Cartell presentació Heura-Arrels.

Una tarde de lluvia y mucha gente atareada por la proximidad de las fiestas de Navidad: compra de regalos, celebraciones… esta realidad visible hizo más evidente aún la realidad invisible de las personas de las que ayer hablaban los libros que se presentaron: «Me llamo Pepe y vivo en la calle » y » Con Cartones por la calle».
El periodista Albert Om comenzó poniendo sobre la mesa un dato desgarrador que no nos podía dejar indiferentes: «Llueve y hay 800 personas que esta noche dormirán en la calle en Barcelona…” Sigue leyendo

Reflexiones que uno se hace

Buenos AiresHace unos días regresé de un viaje por Argentina y en lo poco que pude observar detecté una mala imagen y muchas críticas hacia el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y su gestión; lo de siempre: corrupción, mal gobierno, abusos… Sin embargo hacía pocos días que se habían convocado elecciones y Cristina había ganado con mayoría absoluta, aunque esta vez con algunos votos menos. Sigue leyendo

Una carta de despedida para Arrels

A: Dirección, trabajadores, voluntarios, personal mantenimiento, limpieza, limpieza de pisos, personal de la Llar, y la Troballa.

Sinceramente hace varios años que deseaba que antes de dejar esta vida pudiera despedirme de las pocas personas que he querido. Al final no ha podido ser, sin embargo, sí tengo la oportunidad de despedirme y agradecerles, aunque sea por escrito, de todas aquellas personas que de alguna forma me han ayudado en mis últimos años a vivir y a morir como una persona con dignidad. Sigue leyendo

Un comentario en el blog

Recibido de David el 22 octubre, 2013 at 8:18 pm

No teneis ni – PUTA IDEA !!! vivo en la calle, soy exactamente igual que los criminales de vosotros, siiiiiiiiiiiiii criminales ¿que porque? vesssssss como sois unos “IGNORANTES” porque yo soy exactamente igual que todos vosotros incluso visto y estoy saeado todos los dias, me ves y crees que vivo como tu ,,, sin embargo tu me miras con cara de asco en el cajero donde duermo, y me dejas morir en la puta calle , yo no necesito que ningun capullo me lleve libritos, ni comida ni me de conversacion jejejejejeje – conversacion!!!
Licenciado en universidad complutense de madrid CIENCIAS EXACTAS matematicas nota 9,40 curso del 99.
No bebo, no fumo , drogas cero total , jamas nada de nada vicios nocivos cero Sigue leyendo

Martes, 8 de octubre de 2013

Trini

Hoy Trini, emocionada, nos ha enseñado su pulsera de perlas falsas que lucía en su muñeca.
Hace días —nos contaba— una niña, de apenas diez años, se acercó a ella y le dijo:
—Toma, es para ti.
Trini, sorprendida, quiso rechazar aquel regalo que con tanta ternura aquella niña le ofrecía.  Al final, agradecida, lo aceptó:
—Hay cosas que no tienen precio y son más importantes que el dinero —nos confesó.
Trini es una mujer llena de vida. Es mayor, ya cumplió los setenta, y vive en la calle. No quiere nada, sólo que la quieran.
Otro día —nos explicaba— un niño la vio sola en el banco, rodeada de su carro y sus bolsas. Corriendo se acercó a ella y la besó:
—No hay nada más grande como el beso de un niño.
Trini duerme en la calle y dice que no necesita nada de lo que nosotros le podamos ofrecer. Sólo quiere compañía y el beso del niño que no exige nada a cambio. Sigue leyendo

El éxito de ampliar y cambiar la mirada

Artículo incluido en la revista  Viu L’Hospitalet  del número de septiembre

Texto y foto TONI DELGADOEnrique Richard en la rambla Justo Oliveras de L'Hospitalet

«Su chup – chup mecánico rocía el suelo, la hierba, las hojas… “, escribe Enrique Richard (Ciudad Real, 1949), vecino de Hospitalet, en Con Cartones por la calle. 10 años de voluntariado en el Equipo de Calle de Arrels Fundación. Se refiere a los artefactos de riego, tan necesarios para mantener los jardines bellos y tan inoportunos —por no decir indeseables— para gente como Joaquín, «¡pobre!, que osa estar allí durmiendo».
En ese momento Joaquín no tenía techo y un pino era su refugio. Fermín bebía por la noche por miedo a que lo volvieran a apalear. La calle es dura y engancha, según el autor de un libro crítico, difícil de digerir y que nos hace reflexionar sobre nuestra mirada. Sigue leyendo

Martes, 9 de julio de 2013

Paqui

Paqui es una antigua conocida de Arrels.

Está en la calle desde siempre: desde cuando, aún siendo niña, se escapó de casa y nadie la echó de menos.

Su casa, sus casas temporales, fueron siempre instituciones de acogida. Luego, ya de mayor, la calle se hizo su hogar para siempre.

Ahora vive en la plaza y duerme en un cajero, a veces acompañada, para evitar que la agredan, otras, sola, también para evitar que la agredan.

Hoy, cuando llegamos, la vemos apurando un calimocho (vino tinto mezclado en cola, o, al revés, la cola mezclada en el vino). Parece que tenía hambre, le proponemos que vaya a comer a la Llar Pere Barnés, pero no le apetece.

Hay, dice, mucha mala gente allí…

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