Hoy escribe Gabriel (1)

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un día le pasó factura y se encontró en la calle. Ayer le pedí que escribiera algo para publicarlo en el blog. Y ahí tenéis el resultado:

Palabras dedicadas a la pobreza.
Palabras dedicadas a la miseria.
Ruegos que suplican solución.
Sugerencias de solucionar el problema de un hambre que no es de pan.
Problema que afecta tanto a un académico como a un leñador, no es tan sólo culpa de dependencias o vagancias.
Esa «X» del problema se encontrará, si se encuentra, cuando la sociedad llegue a esa cúspide de la pirámide que por ahora tan solo está cimentada. Desde el momento en que las necesidades se vean aliviadas por personas que, o bien sensibilizadas o bien por quitarse un peso de encima, unidas en ONG’s, en vez de ser resueltas por quien debe.

Gabriel

¿Quién es Gabriel?

Benjamín vuelve a estar en la calle

Benjamín ya está otra vez en la calle. Os ruego que leáis la noticia en el Blog de Miquel, todoeltiempodelmundo.

Estaba en una Residencia. Después de muchas esperas, Benjamín decidió entrar en una Residencia. Y Arrels se la gestionó de urgencia. Benjamín tiene más de 65 años. La Generalitat tiene obligación de dársela. Y se la dió. Pero Benjamín no es un viejito tierno, agradable, que se conforme con todo. Benjamín es ciego y, desde que le conocemos, lleva una pierna de palo. ¡Pues hasta esto se lo quitaron en la residencia…! Leer, leer la noticia!!. Claro, además, Benjamín tiene una leche de perros y no es fácil su convivencia…
Benjamín se ha ido. ¿Y ahora qué?. A través de las denuncias de Marisol y de Ana Mª y del Pere y del Miquel hemos seguido cómo era tratado o, mejor dicho, no tratado y hasta maltratado en esa Residencia. Y hemos sabido de las protestas que han lanzado a la dirección. Todos esperábamos ¿lo peor?: Benjamín no aguantaría y se iría de allí. Ya le había costado entrar: menos le costaría salir. Me imagino la tranquilidad con que se habrán quedado los trabajadores de aquella Residencia…
Pero ¿y ahora, qué?. «Arrels seguirá acompañando a Benjamín». ¡Claro!, es lo que solemos hacer y sin duda es lo primero: que Benjamín no se quede solo. ¿Pero confiará en nosotros que le metimos en aquel cuchitril…?
Pero Benjamín no es el único que se ha querido marchar de la residencia que se le había proporcionado. Hay más de los que han estado en seguimiento por Arrels que también han firmado su marcha voluntaria de la residencia que le había tocado en turno. ¿Por qué?. Y no eran como Benjamín. Éstos veían y tenían pierna y no tenían tan mala leche, pero también se fueron, ¿por qué?.
¿Y ahora qué? Ya está bien que acompañemos. Ya está bien proporcionar medios para su desarrollo autonómico y darles medios como son las residencias. Pero no es suficiente. No creo que el trabajo de Arrels deba de terminarse en dejarlos en una residencia como si con ello el proceso hacia el nivel de autonomía de la persona ya se hubiese cumplido y que su situación, de la forma que le traten una vez están dentro, no deba preocuparnos -de hecho nos ha preocupado y Marisol y Ana Mª y Pere y Miquel han actuado-. Pero no podemos conformarnos con esperar a que les echen o se vayan para volver a comenzar. ¡No!. ¡Hay que denunciar!. La denuncia de situaciones injustas está recogida como tercer punto en la Misión de Arrels. Y todos sabemos que hay Residencias que no cumplen con las mínimas condiciones de respeto a la persona. Y si estas personas son aquellas a las que nadie mira, peor.
¿Y ahora qué?. Hay que denunciar y la denuncia no debe ser únicamente la que en su día hicieron Marisol, Ana Mª y Pere a la dirección de esa Residencia o la que estamos haciendo ahora desde unos insignificantes blogs Miquel o yo y todos los voluntarios de Arrels que quieran solidarizarse. Creo que hay que denunciar la inadecuación de los servicios hacia las personas que se acogen. Nunca las residencias deberían ser aparca-viejos que ya sólo esperan resignadamente que les sobrevenga la muerte. Y cuanto menos ruido hagan mejor. Residencias repartidoras de somníferos y relajantes para tener quietecito al personal y que no protesten.
La Generalitat debería saber lo mal que funcionan algunas de las Residencias concertadas y debería actuar. Y tal vez Arrels tendría algo que decir y se haya que investigar y realizar algún informe que ayuden a «denunciar situaciones injustas y aportar propuestas que tiendan a paliar o erradicar las causas que generan pobreza y exclusión social» (punto 3 de la Misión de Arrels).

Martes, 30 de Octubre de 2007

JOSÉ

Conocía a Fermín, que busca chatarra, y a Juan, al que José Mª, un compañero de Arrels, le está gestionando el poder cobrar su pensión contributiva. Esto nos ha ayudado mucho para entrar. Ha sido como el timbre que nos ha abierto la puerta de José.
Hoy José estaba sentado en un banco leyendo una novela tranquilamente. Con su gorra. Le gusta llenar el tiempo leyendo. Está parado. Y según nos dice, no necesita nada; pero nos ha dado permiso para que le saludemos si volvemos por allí (que volveremos, no tenemos la menor duda).
Al despedirnos, ha dejado caer una frase que siempre nos ha de hacer pensar:
«Está bien lo que haceis con Juan -tiene 71 años-, ¡pero no le cambieis la vida!. «.
Será así, mientras él quiera.

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RAUL

¡Desde hoy duerme en pensión!. Ha manifestado su deseo de volver a su tarbre-protegit.jpgierra, donde tiene casa y hermanos y padre…  Por la tarde se presentó en Riereta. Ya tenía una habitación reservada para esa misma noche. Y ahí estará hasta que se solucione el billete y el traslado.
¡Me siento bien!.

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GERARDO

«Tengo dos hijas… y nietos…, pero yo… estoy solo…»

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Martes, 23 de Octubre de 2007

05-juny-0229-010b.jpgJORDI

Le operarán el mes que viene. Parece que cobra una PIRMI y ya ha recorrido algunos de los servicios sociales del Ayuntamiento, pero «quiere estar en la calle», y está en la calle, según nos dice, «por su mala vida…» El sabrá… Nosotros, por si acaso cambia de opinión, seguiremos viéndole.

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JUAN JOSE

¡Por fin hoy ha aparecido!. En realidad Puri ya le había visto el viernes que había pasado por allí. El martes pasado recorrimos todo el Pº de St. Joan para ver si lo encontrábamos, pero no. Hoy le hemos visto tan feliz. Como siempre, con su media sonrisa, un tanto pícara cuando nos ve. Y, eso sí, extendiendo su mano amiga hacia nosotros. Me he alegrado de verle, de verdad, con el corazón, y le he dado un abrazo. Nos hemos sentado en el banco de siempre y hemos hablado. Me ha preguntado de si había ido por la Mancha, y me ha gustado la pregunta, eso quiere decir que se acuerda de dónde soy y que en otras ocasiones se lo he dicho. El, como siempre, se irá a Galicia en Navidad: 45 años desde que salió y no ha vuelto. Tenían tierras y los suyos ahí se quedaron. ¿Vivirán sus hermanos? Él no tiene interés en saberlo. Al final se empeñó y nos invitó a un café. Y pagó él, con su paga no contributiva (y ha trabajado toda su vida) que se gestionó desde Arrels.

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GERARDO

Este hombre es un caso…! Desde la última vez que escribí sobre él, ha estado y salido de la pensión dos o tres veces. Y cada vez que deja la pensión se vuelve a su sitio de calle y coge unas borracheras de espanto. Puri y yo creemos que cada vez duran más las estancias de la pensión y menos las de la calle… Es un decir que nos consuela. El caso es que hoy estaba allí, con mucho alcohol en el cuerpo y mucha afectividad hacia nosotros. Pero no sé que ha pasado que la afectividad se ha convertido en agresividad cuando nos hemos acercado a Raul que «vive» en el banco de al lado de la misma plaza. ¿Es posible que haya sentido celos?. Eso es lo que nos ha parecido a Puri y a mí… ¡ Lo que son las relaciones humanas…!

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 RAUL

Seguimos igual. Inmersos en un mar de dudas. Sigue durmiendo en la calle, con su carrito de compras a cuesta, en donde lleva su saco de dormir, algunas cosas más y una bolsa tremenda de medicinas. Y ahora también inyectables. Hoy decía estar dispuesto a irse a su país, si se lo pagan… El no cobra nada. No, no estamos contentos. Comer sí come en el comedor de Meridiana, pero dormir no hay manera de que aguante en ningún sitio.

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Los dos Migueles

Dos amigos de Arrels, dos Migueles, hablan de sus experiencias de cuando vivían en la calle. Salió en el  Telenoticies de TV3 del domingo, 21 de Octubre.

No deja de ser una mirada esperanzada hacia el futuro.

¿Cuál es el problema? (III)

Hoy, 17 de Octubre, es el Día Internacional para la erradicación de la pobreza.
Este vídeo no necesita explicación. A buen entendedor…

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¿Cuál es el problema? (II)

algun-problema.gifCuando vemos a una persona que está tirada en la calle, tenemos dos opciones para enfocar nuestra intervención: 

Una: Aquella persona es un problema… -social-.

Dos: Aquella persona tiene un problema.

 

Si solucionamos el problema social, no es muy probable que aquella persona de solución a su problema.

Si, por el contrario, nos preocupamos por su problema, es seguro que, si logra superarlo, se abrirán grandes posibilidades de que se dé solución al problema social que aparentemente aquella persona generaba.

 

Yo apuesto por la segunda opción.

Ya sé: es más larga, más complicada y te arriesgas al aparente fracaso. Pero no es verdad: los éxitos están, aunque no sean los que socialmente se esperan; pero son en el interior de la persona y es ella quien los vive (¡y tú los disfrutas!).

Pero, eso sí, hay que disponer de recursos para tenerlos a su disposición para cuando la persona decida.

No ofrecemos caridad, ni regodearnos en lo buenos que somos…

Buscamos y damos soluciones… para la persona…

 

 

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¿Cuál es el problema? (I)

05-juny-0229-001b.jpgCuántas  veces, refiriéndose a las personas que están en la calle, hemos oido decir frases semejantes a ésta:

“Sí…, pero hay muchos que no se dejan ayudar y no quieren ir a ningún sitio…”

 

Y es verdad. Es como si ya estuvieran bien así…, pero…

Siempre hay un “pero” que condiciona y que, si no lo sabemos definir, como casi siempre, nos quedaremos en las apariencias.

 

Yo antes me haría una pregunta:

         Cuando el primer día en que se encontró en la calle ¿era eso lo que deseaba?

A lo mejor nos pensamos que ya desde niño, en sus fantasías de qué iba a ser cuando fuese mayor, ya soñaba en ser un indigente, que iba a dormir en la calle, sucio, buscando entre las papeleras, despreciado por todos y que, borracho, iba a ser el hazmerreír de los demás niños, además de pegado, robado y maltratado por los otros adultos.

Seguramente que es por esto que esta gente no quiere nuestra ayuda: ¡Por fin han conseguido ser lo que ya de niños soñaban ser!…

 

Qué disparate!… ¡Pues pensemos entonces más allá de las apariencias!…

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Martes, 2 de Octubre de 2007

PACO

El viernes pasado Paco ingresó en una residencia. Hemos de ir a verle.

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JORDI

Jordi tiene la misma ropa y las mismas moscas de la semana pasada. Hoy hemos hablado del Barça. Es culé y el domingo había ganado 4-1 al Levante. Estaba contento. Nos dice que el martes que viene ha de ir al médico para que le digan qué día le van a operar. Le animamos a que, si no nos vemos, nos llame para poder ir a verlo. Nos dice que sí… Ya veremos.

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RAUL 

Raul sigue en la calle. Durante este verano estuvo en otros albergues, pero de todos se va. No es sencillo el asunto y la verdad es que a Puri y a mí nos preocupa y no nos acabamos de encontrar a gusto. Por un lado nos da la sensación de que Raul es débil, que no es capaz de tomar decisiones. Entonces sentimos como una cierta debilidad hacia él. Pero por otro lado compruebas que no da pasos, que siempre está pidiendo (no es normal que las personas con las que nos relacionamos nos pidan: saben que nosotros no les vamos a dar limosna); pero Raul suele pedirnos. Y cuando le dices que baje por Riereta, para que le conozcan y pueda ducharse… él «pasa», no va. Además hay otro tema que nos preocupa: los demás compañeros que se sientan con él en el mismo banco. Observas detalles de que pasan de él: Si alguien da tabaco, dan a todos menos a él; si hay cerveza, nunca hay para él… Le dejan de lado.

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JOSE

Hemos vuelto al parque. Y hemos visto a la persona que el martes pasado pensamos que podía ser José. Estaba aparentemente limpio. Con bolso, gorra y mochila. Remueve dentro de las papeleras y se come lo que de comida encuentra en ellas. Habla con los de un bar que hay allí cerca y mira cómo juegan al dominó. Puri y yo no tenemos duda de que aquel hombre, si no es el José del que nos habían hablado, es algún otro José o Antonio o… que vive en la calle. Hay un problema: no sabemos cómo abordarlo. Es complicado el primer encuentro. Además no se está quieto y así es difícil entablar una conversación. Optamos por dejarlo para otro día ¡Y ya van tres!

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Martes, 25 de Septiembre de 2007

Sin dueño y sin castilloPACO

Paco sigue en el Hospital. Puri el lunes le fue a visitar. Está mejor. Se le entiende algo más al hablar y controla: Sabe que hemos estado y me recuerda a mí y a Miquel y a otros de Arrels que han ido a visitarle. De su hermano, pasa, pero también ha ido a verle y nos consta que está preocupado.
Hace años, Paco vivía en su casa, con su cuñada y sus sobrinos; pero llegó un momento en que se hizo insoportable compaginar convivencias. Paco se tuvo que ir con sus bolsas y su vino. Se buscó un rincón en la calle donde vivir y allí fue donde Puri y yo le conocimos.
Ahora Paco cuenta con nosotros: «¡Sois lo único que tengo…!», le dijo a Puri -¡¡¡es desde Mayo que le conocemos…!!!-. Y confía en que le busquemos algún lugar en donde pueda recuperarse. Miquel ya lo está haciendo. Por lo pronto «un punto» para la Administración: Paco continúa en el Hospital, aunque se le ha dado de alta de la enfermedad y por lo tanto ya no es responsabilidad de los servicios sanitarios y ha pasado a ser un problema para los servicios sociales. No siempre esta coordinación existe. Nos congratulamos por Paco que, al menos, no tiene que pasar ninguna noche en la calle mientras se le asigna una residencia…¡que no hubiese sido la primera vez que esto sucede…!
Por lo de más…, hemos estado en su rincón, estaba vacío. Un día alguien avisó a los servicios de limpieza y desmontaron el castillo: carros, mantas, bolsas…, suciedad…, aunque aún quedaban manchas. Algunos días antes había pasado su hermano para recoger los documentos y las cosas más personales; pero alguien se le debió adelantar, pues no encontró ni documento de identidad, ni tarjeta sanitaria, ni cartilla de ahorro.
Puri y yo miramos el sitio con una cierta nostalgia: Habíamos conocido a una persona que, aun y tirada en la calle, conservaba una dignidad que el hospital le había robado…

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JORDI

Sigue en su banco «durmiendo» uno o varios de esos períodicos que te dan sin tú pedirlos. La ropa necesita un cambio, las moscas que pululan por su alrededor así lo delatan, pero a él no le importa. Le recordamos que si quiere puede pasar por Arrels: «Es un mal barrio. Ya sabes…, está lleno de moros…, el barrio chino…» En fín, paciencia… Si todas las cosas que tenemos fuesen por nuestros méritos… Este pensamiento es el que me consuela y el que me hace muchas veces morderme la lengua. Y es que no por ser pobre, se tiene la obligación de ser más bueno.

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JOSÉ

Hoy hemos vuelto al parque para indagar sobre José. Los indicios habían desaparecido: ni un colchón, ni una bolsa… Y un aspersor echando agua en donde el otro día habáimos visto los enseres. Mientras regresábamos, observamos a un hombre sentado en un banco, leyendo una novela (me imaginé que era de aquellas antiguas del Oeste, tipo Stefanía), con chandal y gorra con bisera azul y al lado una mochila de deporte. Áquel hombre podría ser José. Nos miró en el momento que pasábamos junto a él, pero no nos hizo mayor caso y siguió leyendo. Luego preguntamos en un quiosco-bar: la descripción podría coincidir, pero ya no volvimos. Todo tiene su tiempo y en estas cosas no hay que hacerse los pesados… Otro martes será. Pero parece que el círculo se está cerrando…

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