COMENCÉ A BEBER POR MIEDO A LA NOCHE

Hacía tan sólo dos días que Fermín estaba viniendo por el «Centre Obert».
Seguramente que uno de los equipos de calle de Arrels, después de un largo proceso…, de mucha relación…, de ganarse la confianza… de esperar…, había conseguido que Fermín se fiase…
Y allí estaba…
Enseguida le vi. Era la primera vez que coincidíamos en Riereta.
Me llamó la atención su mirada. Era una mirada triste, oscura, distante.
Una mirada que no quiere ver.
Quise hablar con él. Recibirle cordialmente. Que se encontrase a gusto. Que no se perdiese entre tanto desconocido. Que notase que alguien estaba ahí y que se había dado cuenta de su presencia. Que no pasaba desapercibido.
(A mí me gusta que alguien esté por mí cuando entro por primera vez en un lugar extraño).
Me senté junto a él y me presenté.
No sabía nada de él.
(Tampoco él sabía nada de mí…)
Me dijo su nombre: Fermín.
Nos callamos.
A mí me cuesta mucho llevar una conversación. Soy más bien parco en palabras. Y tampoco me gusta ir por ahí contando mi vida al primer desconocido que se me viene encima.
A Fermín le debió pasar lo mismo.
Y por eso, seguramente, que en ese día no hablamos mucho más.
Nos mantuvimos sentados callados.

Al jueves siguiente le volví a ver.
Me alegré.
Eso quería decir que seguía durmiendo en una pensión y que seguía decidido a dejar la calle.
No estaba mal. En estas cosas hay que alegrarse por el hoy. Porque mañana tal vez haya que volver a empezar…
Y con estas ganas, me acerqué a Fermín. Le saludé afectuosamente, llamándole por su nombre…
(A mí me gusta que me llamen por mi nombre).
Fermín me dio la mano y me sonrió… con la mirada triste…
El no había olvidado mi cara. Mi nombre seguramente que sí.
– ¿Te acuerdas, Fermín? Soy Enrique… Nos vimos el jueves pasado…
– Me recuerdo, contestó.
– Sigues viniendo…
Nos sentamos.
Ese día hablamos un poco más: del tiempo, del frío, del calor…
Nos acostumbramos, al menos yo, a que cada jueves echásemos nuestra «xerradeta». Y poco a poco, ambos, nos fuimos ganando la confianza del otro: Del silencio y del escuchar, fuimos pasando al preguntar, sin demasiadas pretensiones.

Un día, hablando de dentaduras -él la tenía muy mal- y de dentistas, Fermín me confesaba:
– Enrique, yo comencé a beber por miedo a la noche… 
Me impresionó… y callé…
Resulta que, una noche, unos jóvenes se acercaron al banco donde Fermín dormía. Y, sin mediar palabra, le apalearon… Sin más…
Le destrozaron el cuerpo y la boca. Luego fue a los servicios de urgencias.
Le arreglaron el cuerpo; pero la boca ni se la tocaron.
Desde entonces es que cogió miedo a la noche… (También es que le destrozaron el alma).

Conforme pasa el tiempo, a Fermín se le va cambiando la mirada. No ha perdido su pizca de tristeza que vagabundea Dios sabe por dónde. Pero él se va sintiendo cada vez mejor. Y lo dice:
– He empezado a dejar de beber.
Y lo comenta con orgullo, o al menos yo lo quiero interpretar así.
Lo dice con la satisfacción de quien está recuperando algo que tenía perdido.
Me alegro con él:
– Fermín, ¿te encuentras bien?…
– ¡Cada vez mejor!…
Me alegro por él.
Quizá, pienso, está redescubriendo su vida…
No sé su historia. Ni me importa: Tampoco él sabe la mía y no creo que le moleste demasiado…
Lo que sí sé es que Fermín no bebe…
Entre otras cosas, porque Fermín ya no tiene miedo a la noche…
Con el tiempo, a lo mejor, dejará de tener miedo a la vida…
Pero esa será otra historia del mañana.
Y yo, hoy, todavía, estoy saboreando el presente…

Enrique

¿Cuál es el problema? (VI)

Los que estamos en esto sabemos que conseguir que una persona recupere su normalidad de vida es más fácil cuanto menos tiempo haya estado en la calle.
El ir a la calle no es una decisión que tomen voluntariamente y por capricho. Es luego que la calle se convierte en su propia celda y su refugio para ampararse de tantos sin-sabores.
Y pierden la confianza en todo y en todos. Los demás sólo les servimos en cuanto nos pueden sacar alguna cosa para seguir sobreviviendo. Por lo que es bastante normal que quieran aprovecharse de hasta nuestra buena voluntad por ayudarlos.
La suciedad, el oler mal, el dormir a la intemperie…, dejan de ser problemas para ellos.
Y sucede que nosotros no podemos concebir que haya alguien que pueda vivir así, porque “nosotros” no podríamos vivir así.
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LA DENUNCIA DE ONG PROYECTO7 (Buenos Aires)

Fuente: Pañuelos en rebeldía

«En el día de ayer, el grupo de autoconvocados por los derechos de los pibes de la calle realizó una movilización a la Municipalidad de La Plata y posterior escrache a la Comisaría 1ª para denunciar las agresiones que recibieron un grupo de chicos de la calle durante cuatro días consecutivos por parte de efectivos de dicha comisaría y con participación de bicipolicías en el brutal ataque del viernes 25, por la noche. El Estado Municipal y Provincial no da respuestas concretas.» (…)

La noticia continúa en su blog http://proyecto7bsas.blogspot.com/

María y Juan: Mare i fill

"el caso es que yo sí creo que Dios le quiere. Porque mi Dios no está tranquilo en la desigualdad."

En Abril del 2004 escribí el relato de una madre y de un hijo que, entonces, vivían en la calle.
La primera vez que Ester y yo vimos a esta mujer, María, fue en Enero de aquel año. 
Una semana después conocimos a su hijo, Juan, que ya nunca se separaría de su lado.
Desde entonces han pasado muchas cosas.
En Octubre de aquel mismo año accedieron a venir por Arrels y, desde ese momento, Arrels ha ido apoyando y reforzando la acción de la Fundació Tomás i Canet, que ejercía la tutela de María, y se les buscó pensión, a los dos.
Luego, durante más de un año, ella estuvo en un centro de salud mental y él, todos los días, sin falta, la visitaba. 
Allí comían juntos y vivían juntos. Hasta que, llegada la noche, Juan volvía a su pensión, a dormir.
Una vez por semana Juan se pasaba por Arrels para ducharse y, a veces, «si le daba tiempo», echar una partida de ajedrez.
Hace unos meses, no sé si con alta médica o sin ella, María se marchó del centro de salud mental.
Juan dejó la pensión y, juntos, se fueron a visitar a sus vírgenes… 
Hace poco regresaron.

Hoy, ahora, vengo de enterrar a María.
De repente se complicaron las cosas y el lunes Juan nos llamaba para decirnos que su madre había muerto.
Unos días antes la había ingresado en el hospital por problemas respiratorios.
Pero él, después de comunicarnos la noticia, se dió de baja de la pensión y se fue ¿quién sabe a dónde…?
Hoy no estaba en el cementerio.
Han venido sus tìas, sus primos, …, sus otros hermanos…; pero él, que era el único que siempre la había acompañado, no estaba para despedirse.
Me preocupa, nos preocupa. Él siempre había dependido de su madre. Sin ella ¿qué hará ahora…?
Le buscaremos. Y cuando le encontremos, allí estaremos, otra vez a su lado, para acompañarle en su duelo…, si nos deja…, ¡ojalá nos deje…!

En recuerdo de esta mujer, que tanto ha debido de sufrir en la vida, os invito a que volváis a leer lo que en Abril del 2004 escribía: Hasta que el cuerpo aguante.
Por lo demás, confío plenamente en que el Dios, en el que ella también creía, ya la ha acogido para su descanso.

 

Martes, 8 de Julio de 2008

«La señora de los ojos claros»

Hoy no quería pronunciar palabra y nos ha hablado gesticulando con la boca y moviendo sin parar las manos.
Al acercarnos, nos ha conocido, las caras, el saber los nombres ya es otra cosa que requiere más tiempo.
Su lata de cerveza en la mano, como siempre.
Esta vez sin abrigo. Sólo una camiseta de tirantes. Es verano y hoy ella también tenía calor.
Y al despedirse un beso en la mejilla de Puri. A mí no. Le es más cercana Puri…, parece…

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Raul

Raul vino de vacaciones a la Ruca.
Estuvo contento. Disfrutó.
Ya tiene sus colegas. Otros colegas diferentes a los que tenía cuando estaba en el banco de la plaza.
Está enfermo, pero ahora, al menos, se le controla la medicación y los médicos.
Lo que a veces sigue sin controlar es el vino… Y no le hace nada de bien para todo lo que tiene.

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Gerardo

El último día que le vimos antes de vacaciones estaba en la Plaza. Muy bebido, como casi siempre que está en la Plaza.
De todos modos le propusimos de venir con nosotros de vacaciones a la Ruca.
El año pasado ya estuvo de vacaciones y siempre nos habla muy bien de ellas.
Pero nos fuimos y él no vino.
La sorpresa fue que el jueves se presentó. Subió con Josep Mª, el educador. Nos alegramos y él realmente disfrutó.
Aunque un día nos dió un buen susto: sufrió un ataque epiléptico. Nadie de nosotros sabíamos que padeciese de esta enfermedad y él tampoco.
Por fortuna se quedó sólo en susto y gracias también a la pronta intervención de Mariona y Anna, enfermera y médica que formaban parte del equipo de voluntarios.
Al final ¡qué gozada verlo disfrutar y participar!.
En la última noche nos hizo una representación de «Cantando bajo la lluvia» emulando a Gene Kelly. ¡Una pasada!

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Jordi

Jordi un buen día volvió a aperecer en su banco.
De la operación… ni nombrarla. Todo un misterio.
Sigue ahí, sin pedir nada, durmiendo en su períodico que no pasa de página.
A veces sólo pasamos a su lado, sin decirle nada, por no molestar sus sueños…

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Pobresa a Catalunya

El 26 de Junio de 2008, Tv3 emitió en su programa de «Les Matins» una mesa redonda con Jordi Roglà, director de Cáritas Barcelona, Antoni Sansalvador, Presidente del Banco de Alimentos de Barcelona y de Ramón Noró, Director de Comunicaciones de la Fundación Arrels.
Se trató el cómo la crisis económica actual está ya repercutiendo y repercutirá en las personas en situación de exclusión.
He recogido en este vídeo sólo la intervención que tuvo Ramón Noró en lo que hace referencia al colectivo de personas que están en la calle.
Destacaría una frase que dice Ramón: «Nosotros notaremos la ola de aquí a dos o tres años».
Es lo que pasa con el colectivo que tratamos. Las crisis y el no poner medidas preventivas, desplazan a la gente, primero a la pobreza que, luego, al cabo de, eso, de dos o tres años, se convierte para algunos en exclusión.
También destacaría que si en estos años de bonanza económica no nos hemos acercado ni tan siquiera a las medias europeas en cuanto a lo que se presupuesta para lo social, sino que, muy al contrario, las diferencias se han hecho más grandes, ¿qué pasará ahora?.
Y no nos equivoquemos, la exclusión necesita dinero, recursos y medios.

Dit i Fet. Siguen

En Diciembre escribí en este blog el manifiesto que varias entidades firmaron para evitar el desalojo de la Entidad Dit i Fet. Constituida por 17 personas que habían vivido en la calle.
Regularmente hay entradas al Blog interesándose por la situación de estas personas.
Lo he preguntado a Esglessia Plural y me han contestado que tanto por parte de la Parroquia, como por los de Sant Egidi, al final pensaron que ya encontrarían una alternativa para esta Entidad.
Lo que ahora me gustaría valorar es que:
– En aquel momento, sí había una decisión de llevar a cabo el desalojo.
– Que siempre el pobre, aun en la Iglesia, es el que pierde.
– Y que si no se ha hecho, es por lo de siempre: Por no quedar mal ante tanta avalancha de medios de comunicación y de presión popular que se les echó encima.
Pero no me fío. Las cosas se quedan paradas y es cuando se suelen relanzar.
La información está dada y actualizada a día de hoy.
Estaremos al tanto.

VACACIONES LA RUCA 2008

La diferencia entre llevar de vacaciones a 56 personas en situación de calle y las que se han hecho en la Ruca, es que en la Ruca hemos estado de vacaciones:

Antonia, María, Salvador, Miquel, Antonia, Jose, Joan, Manuel, Ignasi, Anna, Núria, Josep, Ana Mª, Luisa, Puri, Pere,  Cristina, Mariona, Miquel, Jacqueline, Enrique, Eleuterio, Enrique, Lorenzo, Gabriel, Toni, Sergio, Miquel, José, Francisco, Jaume, Francisco, Mesrop, Jose, Pere, Juan, Anna, Marta, Joana, Sonia, Pere, Jaume, Imma, José Mª, Esther, Bob, Josefina, Ramona, Stere, Pedro, Juan Carlos, Emilio, Enric, Doménech, Joaquín, Juan, Rafael, Angel, Rafa, Antonio, Juan, Miquel, Alfredo, Joan Lluis, Pedro, Arturo, Andreu, Angel, Enrique, Genaro, Josep, Juan Antonio, José, Josep Mª, Anna, Bea.

Detrás de cada una de las 76 personas no sólo hay un nombre, sino un rostro concreto. Una vida que está llena de algunos éxitos y de muchos fracasos que hemos compartido.
Y es a partir de ahí, a partir de conocernos, que sus carencias -carencias que todos llevamos sobre nuestras espaldas- las comprendo mejor y me cuesta menos aceptarlas. 

¿Dificultades? ¡Claro! ¿Y quién no las tiene en la convivencia entre personas?

¿Problemas? Algunos hubo. Normal, cuando estamos hablando de vidas machacadas.

Pero los problemas son menos y las dificultades más llevaderas cuando conoces, cuando te sientes cercano.

¡Y aprendes! ¡Y te emocionas!:
¡Ver vidas tan rotas que aún son capaces de reir y de luchar…!
¡Y que tú sabes -te imaginas- cuánto les cuesta salir…!
Pero que ves que ellos lo intentan una y otra y otra y otra vez…
Tantas como tú estés dispuesto a estar a su lado…
¡Y te sientes tan a su lado allí….!

Y es por eso que me he sentido feliz al ver feliz a Josefina.
Nunca la había visto tan locuaz.
Tiene ya los setenta cumplidos y muchos años de vivir en la calle.
Como una niña quinceañera, tuvo humor y cercanía para gastarme una broma:
¡Me quitó por sorpresa la gorra que llevaba! y se alejó corriendo a pasitos cortos con su bastón que le aguanta el equilibrio, exhibiendo una risa cómplice que a mí me cautivó.
Al día siguiente Josefina se atrevió por primera vez en su vida a bañarse en la piscina.
Por la tarde repitió ilusionada.

Cuando el domingo nos despedíamos, aún no sabía si José Mª esa noche volvería a dormir en la calle o pediría dormir en pensión.
Hace unas semanas, desde la calle, solicitó una plaza para venir de vacaciones.
Y vino. El martes, 17, a las nueve en punto, allí estaba como los demás.
Sólo que él esa noche venía de dormir en cualquier banco, cubierto con cartones.
Fue genial la última noche, cuando, en la última fiesta, se arrancaba con Bea por «sevillanas».

Y he vuelto a comprobar lo duro que debe de ser dejar de beber cuando tu cuerpo te lo pide y tu alma no tiene razones para impedirlo: Las noches de insomnio, los nervios, los ataques…
Pero, aún y así, las ganas de vivir, de reir, de participar, de ser alguien… aún y a pesar del vino…

Algo «importante», más allá de lo «urgente», se remueve en las personas cuando se crea una convivencia de igualdad, de participación y de respeto que les hace sentir que son alguien capaces de reir, de vivir, de transformar…

Enrique Richard

ONG PROYECTO7. El Frazadazo

 

En el blog de ONG Proyecto7 está el video de lo que fue el El Frazadazo. Merece la pena verlo. Más de 200 personas en situación de calle se manifestaron por las calles de Buenos Aires. Pero no consiguieron que la ministra los recibiera.

Martes, 10 de Junio de 2008

Paco

Paco sigue en la residencia. Nuestros compañeros de Arrels que están en el equipo de residencias, van yendo a verle periódicamente. Ellos nos dicen que está bien y que sigue hablando por los «codos».

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Gerardo

Gerardo ha seguido yendo y viniendo de la Plaza a la Llar. Ahora toca Plaza. No sabemos hasta cuándo.
Nos lo dijo un día mientras estaba sin beber: «Tengo 53 años ¿y qué hago aquí, sin hacer nada?» 
Y ves que sin beber también se siente mal, porque piensa en todo aquello que le ha roto por dentro y no es capaz de salir… Y vuelve a la Plaza a beber, a olvidar y a malvivir.
Mientras Gerardo no sea capaz de encontrar «razones», siempre volverá a la Plaza.
Y nosotros volveremos a por él.

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