CAMBIAR LA MIRADA

Uno de estos días de Navidad, haciendo la calle, nos llamó la atención un balcón. En su cristal, con tinta blanca, algo habían escrito para ser leído desde la calle. Nos paramos para descifrarlo: era una nueva bienaventuranza y decía:

“Bienaventurados los que saben dar sin recordarlo
y recibir sin olvidarlo”.

Nos pareció una hermosa bienaventuranza que merecía la pena compartirla. Ignasi le hizo la foto.

Bienaventurados Juan José lleva muchos años viviendo y durmiendo en la calle.
Esta mañana Puri estaba hablando con él cuando un señor bien vestido se les ha acercado y se ha quedado parado delante de ellos mirando fijamente los pies de Juan José. Al cabo de un rato y sin mediar palabra le ha recriminado:
– ¡Qué has hecho con los zapatos que el otro día te di! Sigue leyendo

NAVIDAD: UN MENSAJE DE ESPERANZA

Como cada año, mi amiga Auxi me envía desde Ciudad Real una reflexión sobre la Navidad que a mí me gusta compartirla:

NO SÉ QUÉ RESPONDERTE

¡Vienes! ¡De nuevo llegas! “Estás a la puerta y llamas”
Llamas a la pequeña puerta de mi vida y me susurras:
¿Puedo pasar? ¿Me haces un hueco?
Y yo callo. No sé qué responderte. No lo sé.
Porque presiento que sigues siendo un Dios excéntrico.

Ese que se escapa de todo el “orden establecido”.
Ese  que rompe los moldes de la normalidad,
y se hace Niño en las entrañas de una Mujer del pueblo;
y nace en un pesebre –símbolo de todo lo excluido-;
y anuncia su Buena Noticia a unos rudos pastores;
y se deja adorar por unos extraños extranjeros.

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¿Rezar?

No sé pedir.
No sé rezar.
Y no es que piense que Dios se desentiende;
que no quiere saber nada de las cosas que pasan por el mundo.

Hoy he visto a Juan:
Mal, ebrio, sucio, abandonado; pero me ha conocido.
Ha cogido con fuerza mi mano, cuando yo se la he tendido.
Apenas balbucea, pero sonríe:
Interpreto que le ha hecho feliz el verme;
que le ha gustado que haya interrumpido mi camino y me haya acercado a saludarle:

– ¿Cómo estás, Juan? Yo no te veo demasiado bien…
Se ríe…

Y ¿qué le pido a Dios?
¿Que le ayude?
¿Que deje de beber?
¿Que le haga “normal”?
¿Que le encuentre trabajo?
¿Que el trabajo que encuentre lo quiera aceptar?
¿¡Qué te pido, Dios!?
¡Qué puedo pedirte que tú puedas/quieras concederle!
¿Que te sienta cerca?; ¿para qué?
Él seguirá en el precipicio, viviendo su angustia.
Y ¿qué quiere decir que tú estés cerca?
Tú no eres la lámpara maravillosa que concedes deseos cuando se frota…
Pero tampoco te sientes indiferente a tanto dolor.
Mas ¿qué puedo pedir?
¿Cómo debo de hacerlo para que el dolor se acabe en Juan
y en tantos otros muchos “juanes” que hay en el mundo?
Tú no quieres que haya tanto dolor, fruto de nuestra injusticia.
Tú no te acercas a Juan si yo no me acerco.
Tu mano no se tiende a Juan si no hay una mano que se tienda.
Mi sonrisa es tu sonrisa.
Mi esperanza es tu esperanza.
No hay cambio si no hay lucha y no hay lucha si yo no lucho, si él no lucha…

¡Dios, no me dejes caer en la desesperanza
para poder llevar tu esperanza a los que lo han perdido todo!

Enrique

EL EURO DE MANUEL

¿Quién puede ponerse en la piel de aquel para quien un euro le va la vida…?

Manuel vive en una residencia.
Desde hace años que, oficialmente, dejó la calle. Y digo oficialmente, porque, aún hoy, a veces, se escapa y vuelve a su “antiguo parque” .
Lo sorprendente es que lo hace aun y a pesar de que le duelen las piernas y que, para poder desplazarse, necesita de un andador en donde apoyarse.
Por eso será que Manuel, los días que permanece en su “antiguo parque”, los pasa sentado en su “antiguo banco”, sin moverse.
Luego, cuando ya lleva algunos días/semanas allí -será también que el parque le cansa-, abandona su banco y se deja llevar otra vez a la residencia.

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LAS MOLESTIAS DE NO COBRAR LA PIRMI

A primeros de este mes de Agosto, Mari Carmen y yo quisimos celebrar nuestro aniversario: Treinta y ocho años de vida en común.
Invitamos a nuestros hijos y a sus parejas y nos fuimos a cenar a un restaurante, a pie de playa, en la Barceloneta.
Lo pasamos muy bien y disfrutamos de hijos y de nieto.
De vuelta a casa, nos tomamos unos helados en una heladería. Algunos prefirieron horchata.
El total del gasto de toda la noche fue de 423,70€

A mediados de Agosto, el conseller de Bienestar Social de la Generalitat, Josep Lluís Cleries, pedía “disculpas a las personas y familias que han sufrido alguna molestia” debido a la revisión que el conceller de Empresa y Ocupación, Francesc Xavier Mena, ha introducido en la forma de pagar la PIRMI (Renta Mínima de Inserción): 423,70€.
Aún, hoy, personas y familias no han recibido el dinero ni las disculpas del Sr. Mena.

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UNA MUJER: MARIA

Mujer de carácter, a veces acoge y a veces nos echa,
pero no sé qué tiene María que, cuando la conoces,
se te desborda la “tendresa”.

María empieza a hacerse mayor -ya no cumplirá los setenta-.
De entre toda ella, destaca su mirada.
Sus ojos la delatan: azules, ¡grandes!, ¡abiertos!
Todo lo mira.
Todo lo observa.
Nada de lo que pasa a su alrededor se le escapa.
A todos conoce.
Con todos habla…
A todos y con todos los que, como ella, pisan y duermen la calle.
Con ellos se sienta, comenta, les grita…, se enfada…
Sobre todo les grita.
Los otros… la escuchan… y callan…, la vigilan…, la aguantan… Sigue leyendo

GRÀCIES, JOAN

Ignasi es otro voluntario del equipo de calle de Arrels. El otro día estuvo con Joan y escribió sus sensaciones. Yo le pedí poner su escrito en el blog y él accedió.
Mis primeros recuerdos de Joan se remontan a cuando yo apenas acababa de aterrizar en Arrels. Él, un día me vio de novato y quiso marcar el terreno y, señalándome con el dedo índice, me avisaba: “¡Cuidado conmigo!. No te pases, que yo, de aquí, lo sé todo.”
Me dejó un poco… digamos que ‘acongojado’, la verdad. Pero con el tiempo nuestra relación se ha hecho entrañable. Ahora Joan está mal, muy mal…

Com que era 24 de Juny (Sant Joan) vaig decidir anar a la Llar a veure’l.

Habitació 205, la porta oberta i el terra mullat. Ell, en Joan, hi era estirat a sobre del llit sentint la radio. Bon dia i felicitats, li vaig dir, no vaig entendre la seva contestació però es va alegrar de veure’m.

Després d’uns 10 minuts de parlar li dic: Què Joan, anem a prendre un cafè? I com si tingués a sota una molla va saltar del llit, es va calçar i va dir !!! anem !!!.

Doncs anem, creuem el Paral·lel i ens dirigim a la terrassa del Rincón de Manolo.

El cambrer en veure’ns arribar em diu:

Este señor viene con usted?

Sí, li vaig dir.

Entonces vale.

En Joan demana un ‘trifàsic’ i es fuma una cigarreta després de treure-li el filtre…., te ganes de fumar.

En aquella estona a la terrassa es va sincerar i entre d’altres coses em va dir: Ignasi crec que em queda poc, ho sé… El veia seré, el veia agraït per aquella estona de companyia al mateix temps que jo sentia una mena d’angoixa en veure el que m’estava dient i no podia fer res, només estar amb ell.

Gràcies Joan per aquests moments i molts d’altres que he pogut compartir amb tu i que encara podrem compartir.

Ignasi Xuclà