
Hace unos días me contaban una alegoría que, aun siendo muy sabida, según me dijeron, yo desconocía. Y me gustó, pues cuestiona el trabajo que hago en Arrels.
Un hombre solía pasear por la orilla de un río siguiendo su cauce.
El río era profundo y peligroso, pues descendía en rápida corriente. Leer el resto de esta entrada »











