LOS AHOGADOS

Hace unos días me contaban una alegoría que, aun siendo muy sabida, según me dijeron, yo desconocía. Y me gustó, pues cuestiona el trabajo que hago en Arrels.

Un hombre solía pasear por la orilla de un río siguiendo su cauce.
El río era profundo y peligroso, pues descendía en rápida corriente.
Cualquiera que osase introducirse en él corría un grave peligro de ser arrastrado y quedar sumergido en sus aguas.
Al otro lado del río se agolpaban multitud de personas andando, tropezando, agotadas unas, sonrientes otras…
De pronto nuestro hombre observó que alguien había caído al río y que, angustiado, pedía socorro mientras sus manos se agitaban golpeando el agua como queriendo tomar impulso para salir.
Sin pensárselo dos veces se lanzó al agua y, luchando contra la corriente, le rescató llevándole de nuevo a la orilla.
Conforme seguía paseando, aquel hecho se repetía indefinidamente y tantas veces como alguien caía en el río, tantas otras que aquel hombre se lanzaba al agua y le sacaba a la orilla.
En un momento dado otro hombre, que desde hacía tiempo le venía siguiendo y había visto lo que acontecía, se decidió a acercársele:
– Te he venido observando desde hace rato.
Es grande lo que haces; pero ¿no sería mejor y más útil dedicarse a descubrir a aquel que los lanza al río y así impedir que lo vuelva a hacer?…

Hasta aquí la alegoría.

Están en la calle.
Alguien o algo los echó al río de la exclusión.
Se están ahogando y tú sólo haces que tenderles la mano para sacarlos del río.
Me gustaría que no los hubiera. Quisiera detectar las causas y delatar a los culpables que los echaron.
Pero ¿quiénes son? ¿Dónde están?
Todos volvemos la espalda: “A mí no me mires, que yo no he sido”.
Uno a uno eludimos responsabilidades. Los unos, que si la administración y los políticos; los otros, que si los ricos; los muchos, que si todos tenemos las mismas oportunidades…
Y mientras discutimos y nos justificamos, la calle se sigue llenando de ‘ahogados’ que alguien, algunos, muchos, intentamos rescatar como buenamente podemos.
Pero que conste que las causas son sabidas y las produce este Sistema.
De ahí que, quienes nos beneficiamos de él, somos, en cierta medida, los que también arrimamos el hombro para empujar hacía el río.

Es como si a unos metros de la orilla hubiese un muro infranqueable.
Entre el muro y el río estamos todos, pero apenas cabemos, por lo que supongo que el secreto está en situarse lo más lejos de la orilla y en disponer de mayor espacio para ti solo. De este modo consigues o que no te lleguen los empujones o, los que te lleguen, queden amortiguados por aquellas personas que se encuentran delante de ti y que están más cerca del río. Así, a su amparo, evitas que te toque a ti quedar a merced de la corriente.
Pero lo que no puedes evitar, mientras exista el muro, es impedir que tú, a su vez, empujes al que te precede y que al final haya personas en la orilla que no tengan a nadie a quien empujar.
Esas caerán al río.
Unas veces serán aquellas personas que están en nuestras calles; otras serán los niños indefensos que pasan hambre; o las madres que no tienen nada que dar a sus hijos; o los millones de refugiados por culpa de unas guerras creadas por aquellos que están más cerca del muro y más lejos del río; o los que padecen la malaria; o los que son portadores del VIH seropositivo y no tienen el dinero para pagar a las poderosas farmacéuticas…

Al final la solución pasa por derribar el muro para que podamos caber todos.
Y, mientras eso llega (si es que llega), deberíamos intentar juntarnos lo más que podamos y hacer fuerza para evitar que, los que están junto al muro, tengan tanto espacio vacío, mientras los que están en la orilla se pelean entre sí para no caerse en el río.
Como veis todo es cuestión de distribución de espacios…, de dinero, de poder, de justicia, de derechos…

Enrique

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3 comentarios en “LOS AHOGADOS

  1. isabel dijo:

    Es una alegoria perfecta para hacer que, minimamente, la gente se pare a pensar.Muchos seguro ni se han percatado que tan cerca están del muro y cuanto espacio tienen a su alrededor.Esta es una manera de hacerlos reflexionar.Gracias Enrique.

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