NO CAMBIES

Cuando me despedía, casi en un susurro, Rafa me espetó: “No cambies; sigue siendo la persona que eres”.

Me sentí halagado; como el pavo real con todas sus plumas abiertas; como la gallina clueca en medio de sus polluelos:

¡Mi/nuestra manera de estar, de acompañar, de escuchar… tenía sentido!

Como cada martes, fuimos a aquella plaza en donde conviven un grupo de personas que conocimos hace tiempo en el Puente de Calatrava. Y, como cada martes, nos esperaban para contarnos sus cuitas, sus desgracias, su vida… Y nosotros, como cada martes, les escuchamos y nos interesamos por lo que nos cuentan; y nos reímos con sus bromas; y nos preocupamos por lo que a ellos les preocupa.

“No cambies”.

Lo han notado, han sentido que nosotros estamos con ellos, que tienen nuestra confianza, que nuestra relación va un poco más allá del encuentro puntual para conseguir objetivos.
En los manuales escritos de la acción social, ésta sería la primera etapa en el proceso de ayudar a que estas personas salgan de la calle y consigan su autonomía perdida. Sigue leyendo

UNA CARTA A LOS REYES MAGOS

Ya lo sé, aún no es Navidad; pero en vísperas de elecciones, nuestros políticos se sienten generosos y abren sus corazones a cualquier propuesta que les acerque al electorado y que les lleve a decantar algunos votos a su favor.
Éste es sin duda el momento oportuno para que las organizaciones se animen a especular con sus ilusiones y a soñar con sus deseos más estimados, pues resulta que los que pueden mejorar su situación, tienen sus puertas abiertas de par en par.
En estas circunstancias cualquier sugerencia será bien acogida.

Arrels debió pensar que era bueno acercarse a los políticos y les dejó una carta.
En 18 puntos les expresó 18 deseos. Sigue leyendo

ASÍ NO VAMOS BIEN

A bombo y platillo nuestro más reciente Nobel de la Paz nos anunciaba el asesinato (así mismo lo han calificado los medios de comunicación sin ningún tipo de vergüenza) de un hombre «muy malo» ya juzgado y condenado por el orbe mundial y sentenciado por las fuerzas armadas de EEUU bajo la autoridad legislativa y militar (no judicial) del premiado Nobel de la Paz.

Ha calado tanto el miedo, la necesidad de la seguridad, que hasta un asesinato nos alegra y lo justificamos. La dignidad y el valor de la persona ha pasado a un segundo término en favor de nuestra lamida y vendida seguridad ¿de qué? ¿de quién?.

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