Anna es voluntaria de Arrels y nueva en estos avatares de hacer calle. Estas son sus primeras reflexiones escritas. El otro día las quiso compartir con todo el equipo de calle. Le pedí de poder escribirlas también aquí, en el blog. Ella accedió y amablemente tradujo el original al castellano a partir de su lengua materna, el catalán.
Acabando ya la fase de formación para pasar a colaborar plenamente en el equipo de calle, me doy cuenta de que queda mucho camino por recorrer, muchas horas de vuelo por delante y que no será fácil dejar de sentirme eternamente aprendiz. Observo las apreciaciones, las emociones y los sentimientos que provocan en mí cada una de las experiencias de calle. Percibo como poco a poco voy aprendiendo a calmar interiormente aquello que al principio parecía una urgencia improrrogable, a dar prioridad a la reflexión ante la emoción.
También he asumido la idea de que la mayoría de las personas con las que tratamos no siempre quieren dejar la calle, o por lo menos, no quieren hacerlo en las condiciones que podemos ofrecerles; han llegado a un punto en el que sólo les queda algo que perciben como libertad y a lo que no quieren renunciar ni un ápice y por lo tanto, en principio es innegociable. Sigue leyendo



