Hoy escribe Gabriel (6)

CIUDADANO DE A PIE

Y nunca mejor dicho acostumbrados a ser la mayoría «carrilanos», es decir, tener muchos caminos en sus pies.

Se podría preguntar si, como tal, también como todos puede votar y a quién.

Sí, es verdad que todos somos iguales, pero también se dice que unos son más iguales que otros.

La marginación, la automarginación no da mucho lugar a pensar en proyectos políticos sean del cariz que sean. Como mucho leer o enterarse de quien promete aumentos a los pensionistas.

Simpatías… las justas hacia quienes ven muy lejos de su mundo.

Podría inclinarse hacia el lado que domina el dinero que es quien le ayuda en limosnas. O bien a su extremo, que es quien busca igualar, dentro de la medida socialista, las necesidades de los que cobran menos a los que cobran regular. O centrarse, para apoyar a quien araña votos tanto de un lado como del otro.

Podría ser que esperase a alguien que, como opción, prometa o cumpla que la inserción vendrá acompañada de posibilidad de empleo, de un hogar o de al menos un cobijo si, por la edad, ya no tiene posibilidad de conseguir lo anterior.

Probablemente la mayoría no lo hará, quizá porque votar lo hacen cada día buscándose la vida. Quizá porque muchos nada tienen que conservar. O quizá porque sólo ven la vida pasar creyendo que no tienen billete. ¿Lo tienen…?

Gabriel

¿Quién es Gabriel?

Hoy escribe Gabriel (5)

CRUCE DE CAMINOS

Iba absorto, con la mirada hacia adelante, sin mirar a nadie, a rumbo fijo. Por eso no llegó a sentir a la pareja que con él se cruzó.
– ¿Lo has visto?
– No. ¿A quién?
– A «X»
Echó la vista atrás y no vió a nadie que le llamase la atención.
– No sé, no le he visto.
– Sí; era él. Y, para estar en la calle, no lo parece.
– Dicen que lo vieron hace tiempo en una iglesia pidiendo. Estaba hecho un desastre: El pelo sin lavar, desaliñao y con aspecto de haber bebido.
– Sí, es una lástima. Era un buen chaval y trabajador.
– Dicen que en su casa temían cuando escuchaban sus pasos. Venía siempre mareado.
– De los últimos trabajos le echaron por eso y en el barrio no había bar que lo dejaran entrar.
«X», mientras, llegaba a puerto, un centro donde le han ayudado a salir de la calle. Vive en una pensión y se medica para no consumir. Le cuesta, porque la calle le ha endurecido; pero habla de volver a trabajar. Quienes le han tendido la mano le escuchan cuando habla y él, poco a poco, se abre. No es fácil, pero muchos lo han logrado, ¿por qué no él?.
Gabriel

¿Quién es Gabriel?

Hoy escribe Gabriel (4)

LA RAZÓN DE SER

De dónde vengo, por qué estoy aquí y hacia dónde me dirijo, son preguntas que dicen que se hace la humanidad desde hace siglos. Y la verdad es que no creo que sea cierto. Al menos a la mayoría de las personas ni se les ocurre plantearse algo que no pasa por su cabeza. A algunos pocos sesudos, nacidos para la teoría, se les ocurrió plantearse ese problema cuántico y aún anda revoloteando en busca de algún valiente que lo resuelva.
Han probado con la Religión, pero siempre se llega al muro de la fé. O sea, que no tienen ni la más ligera idea, pues intentan resolver mediante ese dogma lo que ellos mismos han llamado revelaciones de otros y que la masa ha seguido, al principio, por el temor primitivo a lo desconocido y por tradición, siglos después.
Una teoría más es que la razón primera de ser es que estás. Luego, si tienes capacidad, es saber encontrarte para, después, actuar en consecuencia.
Una opción es desarrollar junto a los demás una forma de trabajar en conjunto, utilizando la habilidad con la que has sido dotado para el bienestar común.
Terminado esto, llamarás a esa sociedad un nombre que en sí mismo lo diga todo, como por ejemplo UTOPÍA.
Gabriel

¿Quién es Gabriel?

Hoy Gabriel se presenta

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un día le pasó factura y se encontró en la calle.

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un d�a le pasó factura y se encontró en la calleMI SACO Y YO

Es algo práctico, ligero de llevar, aunque incómodo cuando su ligereza se convierte en peso molesto porque no tienes donde dejarlo.
He convivido con él algún tiempo. Otras veces con parte de su familia, la manta, aunque ésta digamos que es diferente. Su único parecido, el calor, la emparenta. Y juntos combaten a su enemigo, el frío.
Con él también he compartido vivencias. Y la verdad es que no me importaba mucho. En algunas cosas soy como un crío y en esos momentos sólo pensaba en tapar los huecos de la manta o cerrar bien el saco. Me encontraba bien, porque esa era mi elección. A nadie hacía daño y me consideraba más dueño de mí mismo. Pero algo ingenuo.
Tuve que aprender a llevar cuanto menos equipaje mejor. Una, porque podían quitármelo, tirarlo o, simplemente, abandonarlo yo mismo cuando me daba un pronto raro.
Sigo creyendo que se viviría bien en la calle; pero ves que, tanto para tí como para los ojos de los demás, es mejor dejarte llevar por quienes con las mejores intenciones lo hace. Interiormente, cuando hablas contigo mismo, te dices que te gustaría que fueran menos buenos para excusarte yéndote con tu «saco».
No sabes qué hacer. Quedan años en los que no quieres encontrarte, porque ya no te hayas. Sólo te dejas llevar. Y no es acomodo, es que no tienes ni idea de lo que tienes que hacer.
Gabriel

Hoy escribe Gabriel (3)

COMPROMISO

Hablando con un compañero, le afirmaba que la sociedad no es que no haya alcanzado la madurez, sino que tan sólo llegaba a la edad  infantil.
Me basaba en que debía de haber un compromiso entre la sociedad y el individuo en el que ambos guardasen la seguridad de su existencia.
Venía a cuento esto porque hablábamos de los que, como yo, nos hemos visto automarginados y vivido sin techo.
«No tengo yo -me decía- por qué pagar los platos rotos de quien se ha pasado la vida tonteando hasta acabar con un cartón de vino, mientras yo me pasaba toda la vida trabajando.»
Estaba de acuerdo con él en que era la respuesta a un problema de lo más a la ligera y sencilla que podía dar. Ya que esa forma de vida es perpetua desde que el mundo es mundo.
No hay ni existe diferencia alguna en los perfiles de los que hemos vivido en la calle de los que llevan una vida más cómoda. Personas que han convivido o trabajado juntas, han visto separados sus caminos porque el cuerpo de uno se ha visto cogido entre los tentáculos del vino, las drogas o el juego, mientras el otro ha sabido navegar -a veces sin saber cómo-, sin verse afectado.
¿Por qué?. Unos, quizás, buscando el punto para atreverse a ser más deshinibido, más lanzado, creándose un mundo aparte, hasta que llega un día que ese punto le sobrepasa… en el trabajo, en su casa, con los amigos… Y busca fuerzas y ánimos en lo que, cada vez más lejos, lo separa de la sociedad.
Si es una soledad buscada, lo pasa mal, pero sin quejarse en demasía, ya que no encuentra apego en quienes lo han dejado separarse de ellos a veces por miedo o tan sólo por no verse acompañado de un borracho.
Eso crea un callo en su ánimo que lo endurece. Que lo resabia si es violento o lo deprime si su manera es pasiva o noble. Pero en ambos casos se quejan de la soledad sin querer compañía. Siendo duro, para quien intenta alejarlos de la calle, hacerles vivir de nuevo sensaciones grises y blancas hasta alejarles del negro, que no vemos por ser demasiado grande.
Por ello la sociedad debe de tener el compromiso de velar no tan sólo por los que producen, sino por los que en el camino han tenido una o mil caidas.
«Eso está bien, pero no con mi dinero, diría mi compañero»
No es con tu dinero, sino con el conjunto de la sociedad, porque, como yo, se puede ver tu hermano, tu padre o tu amigo.
Aparte de que la verdadera sociedad del bienestar es el lema mosquetero de «uno para todos y todos para uno». ¿A caso no te cansas de ver gente durmiendo en los portales, en los bancos, en casas abandonadas, o cerca de tu misma casa?… Te dan pena y temor al mismo tiempo, sin saber que es el mismo miedo el que ellos tienen a que se orinen sobre sus cartones o les intenten robar o hacer daño o que tú mismo llames a la policía para que los echen.
¿No te satisface a caso ver que esa plaza, en la que tantas veces los ves bebiendo, se encuentre vacía, porque sabes que alguien les ha abierto una puerta? Puerta que al principio les cuesta abrir porque no se fían de nada ni de nadie. Porque seguramente lo que le pedirán será romper con esa vida, desconocida para muchos, pero en la que se encuentran libres en el mundo que se han creado.

Hoy escribe Gabriel (2)

Con Gabriel he llegado a un acuerdo: El escribe, lo que quiera y como quiera, y yo publico 

COSAS DE NAVIDAD

Aquí está, ya viene.
Suena la zambomba,
suena el almirez.
José mira al niño
que lo despiertan
con tanto vaivén.
No te apures, María,
que el niño sonríe
con la música que han hecho
especialmente por él.
Frío en Diciembre hace,
aunque la vaca y la mula,
con su aliento, lo hacen decaer.
La pandereta resuena,
anunciando tres reyes
que al niño quieren ver.
María, sonrojada,
con orgullo lo muestra
a esos tres reyes magos
que con sus bellos regalos,
oro, incienso y mirra,
se postran a sus pies.
¡Qué bien más grande!
¡Un rey para sí quisiera
que a un pobre pesebre
tres reyes acudieran
para verle nacer!.

Son palabras para quien la tradición sigue. No importando si en él se cree o no. La opción es afortunadamente libre. Y, aunque éste no sea un villancico, seguro es que lo cantará aquel que se deje llevar por el espíritu de la Navidad. Y, total, es una vez al año ¿no…? Creamos, pues, que somos buenos, aunque lo seamos menos… ¿vale? 

Gabriel, Noviembre 2007

Hoy escribe Gabriel (1)

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un día le pasó factura y se encontró en la calle. Ayer le pedí que escribiera algo para publicarlo en el blog. Y ahí tenéis el resultado:

Palabras dedicadas a la pobreza.
Palabras dedicadas a la miseria.
Ruegos que suplican solución.
Sugerencias de solucionar el problema de un hambre que no es de pan.
Problema que afecta tanto a un académico como a un leñador, no es tan sólo culpa de dependencias o vagancias.
Esa «X» del problema se encontrará, si se encuentra, cuando la sociedad llegue a esa cúspide de la pirámide que por ahora tan solo está cimentada. Desde el momento en que las necesidades se vean aliviadas por personas que, o bien sensibilizadas o bien por quitarse un peso de encima, unidas en ONG’s, en vez de ser resueltas por quien debe.

Gabriel

¿Quién es Gabriel?