LOBO BUENO Y LOBO MALO

Gabriel nos tenía olvidados

Una persona me preguntó que, entre un lobo malo y uno lobo bueno, quién ganaría en una pelea. Yo inocentemente le contesté que el lobo bueno, pero él me respondió que el que mejor estuviese alimentado.
Ante esa respuesta no pude por menos que hacer una comparación con los tiempos actuales en los que el lobo malo ha sido alimentado por la corrupción, tanto de un lado como del otro, así como por la falta del movimiento del capital para la elaboración de empleo.
El lobo bueno tiene la ocasión de alimentarse con la sabia nueva de los indignados siempre que luche contra el lobo malo con sus mismas armas y en su mismo campo de batalla.
Estamos de acuerdo en que vivimos en una sociedad capitalista y por lo tanto consumista, cosa que hace que el estatus se mida por las pulgadas del televisor que se tiene o si el coche es nuevo o de segunda mano. Esa falta de medios de consumo que ahora tienen los millones de parados, es la comida que le haría falta a los indignados si se aclararan las ideas y se presentasen a las generales demostrando que se puede hacer una revolución incruenta y por lo tanto pacífica.
Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Pues el punto de apoyo tendría que ser el paro, independientemente de ser de izquierdas o de derechas. Tan sólo hacen falta personas que crean sinceramente en sus ideas y las lleven a cabo

Gabriel

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GABRIEL PONE NOTAS Y ANOTACIONES DE UN CONGRESO

Gabriel estuvo en Madrid en el 1er. CONGRESO DE PARTICIPACIÓN 2010 DE PERSONAS EN SITUACIÓN DE POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL y nos escribe sus impresiones.

Congreso de Participación 2010 - de Personas en Situación de Pobreza y Exclusión Social

Proyectos, compromisos y esperanza.
Tolerancia hacia las diferentes formas de ser de las personas, reconociendo que somos vistos por los demás, siendo tolerados por ellos, como iguales. Todo ello independientemente de su condición administrativa, anteponiendo el respeto hacia la persona a su condición social.

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ESPACIO

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un dia le pasó factura y se encontró en la calleEl ocupar un espacio que consideres tuyo es, creo yo, lo que da sentido a que una persona dé razón de ser a lo que llamamos vida: Sentirse vivo y saber para qué te levantas cada día y el por qué deseas levantarte al día siguiente.
Ese espacio que uno ocupa puede ser el del rey de cualquier reino o el de aquel que busca en los contenedores. Tanto uno como otro ninguno de los dos desea ocupar el lugar del otro.
Pero, si quien duerme a raso, tiene ese sentirse cómodo al despertar, buscándose la vida hasta que vuelva  a acostarse, una de las cosas exigidas a los demás es que lo dejen tranquilo, pero no por ser exigente, sino porque él lo ve así.
¿Por qué?. El millón daría más de uno por saberlo.
¿Tengo frio?: Necesito algo para abrigarme.
¿Tengo hambre?: Necesito algo para comer.
Eso en las necesidades básicas. Lo demás, lo que una mayoría tenemos, se debe conseguir con el dinero. ¿Cómo? Unos robando, otros pidiendo, otros yendo calle arriba, calle abajo, buscando lo que cree que pueda tener valor para vender.
Pero ¡cómo! ¿y a esta gente, que se está rascando todo el día la barriga, la tengo yo que ayudar partiéndome los ***** para que a ellos no les falte de nada?
¡Sí! ¿por qué?: Sabiendo que tú no eres ningún propietario de pozos de petróleo y que seguramente podrías correr la misma suerte que él y, sin seguir numerando, teniendo la seguridad plena de que tú tan sólo ocupas un espacio y que lo ocupas porque sigues una de las rutinas de la vida: Nacer, crecer, estudiar, trabajar y crear una familia, sin a veces darte cuenta que tan sólo es lo rutinario de una vida normalizada y que tu esquema de la vida está basado sólo en tu experiencia.
Todo ello puede romperse con una gran o pequeña crisis en la que esos esquemas se romperán mirando de reojo a quien pueda zozobrar antes que tú y deseando que se vaya a pique aquel y no tú.
Otra persona seguirá recogiendo su cartón y buscando el carrito, porque es su espacio y ve, a su manera, que la vida es un asco y que tú tienes la culpa.
¿De qué manera pueden cambiarse comportamientos de las personas para que nos demos cuenta que en el servicio meamos todos y somos completamente iguales?.
Tan sólo nos falta madurar como sociedad en la que, políticas aparte, seamos ciudadanos y en donde aquel, que, por h o por b, forme parte de quien dirige el cotarro, debe garantizar, a todos aquellos que forman el conjunto humano de la sociedad, sus mínimos derechos reales.

Gabriel

NIVEL – CIENCIA O FICCIÓN

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un dia le pasó factura y se encontró en la calleNIVEL

Tiene nivel, ¿eh?
Sí, se puede hablar con él.
¿Es un nivel que suena a tren?:
¿O el nivel suficiente para que -lo entienda yo, o no- me encuentre a gusto al escucharlo?
Influye creo yo mucho el que, como el bocado al paladar, le resulte agradable al oído escuchar palabras lo suficientemente agradables como para que, según su nivel, crea que el que las diga está al suyo.
Así pues, creo, supongo o tengo la certeza, si hablo con la seguridad que me da el mío, que niveles hay muchos y que, como en el Tetris, que hasta que alcanza una velocidad que con o sin confianza no puedo superar, sé que puede haber quien le resulte agradable resolverlo, disfrutando del juego sin darse cuenta – o sí- de que su nivel es superior al mío.
¿Quién sabe más?, ¿quién sabrá más?. Yo creo saber mi nivel.

Gabriel

CIENCIA O FICCIÓN

La sociedad actual de la tierra está en su punto, comunicando que, después del ensayo de la guerra de los mundos, no tienen, salvo unos cuantos, pajolera idea de lo que va el rollo, cosa que, dicha en privado, tampoco yo sé. Por lo que deduzco que si esto escribo es para que alguien lo lea, lo interprete o, si no, lo archive.
Como los terrestres dicen: se actúe en consecuencia.
Como a mí ni me va ni me viene destruir, construir, conquistar, reconquistar poltronas o cosas semejantes, pues no sé ni quién ni qué soy, sugiero, mando u ordeno, o como se diga, que la tierra sea llamada, después de no ser nada, a llamarse como yo que, por cierto, nada hay como no llamarse o decirse nada.

Gabriel

LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN

Hoy Gabriel nos pone los pies en la tierra. Podemos ver mucho, acercarnos mucho, escuchar mucho, pero nunca lo que veamos, lo que escuchemos, lo que sintamos, será igual que la realidad de quien la vive.

La ficción

¡Hola!

La ficción, cosa de la mente o del cerebro que imagina una situación, es generalmente sólo eso, historias imaginadas que parten de algo real.
Lo real y lo imaginario se compenetran, porque alivian al que lee, al que escucha o al que va al cine.
Luego, si comprendes eso, has ganado parte al saber discernir lo que es real y ficción.
Problemas sociales o particulares, como siempre se escucha decir, tenemos todos.
Tú hablas de lo tuyo y yo de lo mío. Y todos hablamos. Escuchar… también. Asimilar que lo escuchado se asemeja a la realidad… es cosa de quien puede decidir.
Ficción, realidad, escuchar, oir, ver, entender cosas que se ven diariamente sin entrar en esa radio que tantas frecuencias tiene y tan pocas escuchamos, sólo aquellas que nos son cómodas al oido.
Habla, dime algo, dime lo que realmente pienses para yo entenderte.
Sé que no es posible, porque la respuesta sencilla es que la realidad supera a la ficción.

Gabriel

RECORDANDO A PÍA

Va a hacer ahora un mes que murió una mujer, Pía, de 46 años de edad.
Todo Arrels se conmovió.
Alex, su pareja, aún la duele
Y a él le hemos pedido permiso para “colgar” en el blog este sentido poema que ha escrito Gabriel.

Recuerdos.Pia
Recuerdos que vienen;
que se guardan y que quedan,
porque han de quedar.
Entro en la habitación y huelo
y, al oler, la siento.
A ella. Que se fue.
Pía me dejó.
No sé dónde, pero se fue.
Solo.
Solo creo que me encuentro;
aunque siento que está conmigo.
La siento y lo siento.
El tiempo pasa,
lo sé, es la vida.
Y tú allí
y yo aquí:
Estamos juntos.

Gabriel

EL COLCHÓN

Desde siempre se ha admitido que existe un ‘colchón’ en la sociedad que separa a los cada vez más ricos de los cada día más pobres.
Si se encontrara el medio de hacer entender a los integrantes de esa clase intermedia de que es más fácil que caigan que no que suban, sería mucho más sencillo dar a entender que las ayudas a los que nada tienen, pueden, en su día, ser también su único sustento.
Me comentaron que hay países en donde esas ayudas se dan no como ‘caridad’ sino como un derecho que todo ciudadano tiene. Y no se trata de hacer promesas políticas para salir al paso de quien ha sido invitado a escuchar las quejas de personas que, por su economía, están incapacitadas incluso a lo más básico como es un techo, sino que, si es necesario, tachar lo que no se cumple de lo que está escrito en la Constitución.
No puedes escribir alegremente que todo ciudadano tiene derecho a una vivienda, cuando hay tantas personas viviendo en la calle, o cuando se echa de unas casas, todo legalmente ejecutado, a gente que en ellas han vivido toda su vida.
Crisis es palabra que se escucha cuando se ha terminado de llenar los bolsillos, todo hecho según y conforme a la ley, el que especula con el suelo. Crisis que se acaba cuando todo el mundo se ha vuelto a rellanar las carteras, dejando en el camino a quien ha sido menos espabilado.
Así, pues, dejados otra vez todos en sus puestos, vuelve a rodar la bola y se vuelve a jugar a las altas finanzas, retornando a ser todos meros números estadísticos, listos para consumir y para volver a rellenar ese ‘colchón’  que necesitan los pudientes para su supervivencia, desechando al otro lado a quienes no han podido aguantar la presión.

Gabriel