POBREZA
¡Feliz Navidad!
Maria Teresa Dice:
24 Diciembre, 2007 en 6:29 pm e
Como vecina de Paco también estaba preocupada por él y temía lo peor, pero después de indagar por el barrio, me dijeron que no, que estaba bien y me remitieron a esta página donde he podido ver que, gracias a la gente de Arrels, Paco está bien. Felicitaros por la labor que hacéis y seguid adelante.
¿Se puede recibir una mejor felicitación de Navidad?
Hoy Gabriel se presenta
Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un día le pasó factura y se encontró en la calle.
MI SACO Y YO
Es algo práctico, ligero de llevar, aunque incómodo cuando su ligereza se convierte en peso molesto porque no tienes donde dejarlo.
He convivido con él algún tiempo. Otras veces con parte de su familia, la manta, aunque ésta digamos que es diferente. Su único parecido, el calor, la emparenta. Y juntos combaten a su enemigo, el frío.
Con él también he compartido vivencias. Y la verdad es que no me importaba mucho. En algunas cosas soy como un crío y en esos momentos sólo pensaba en tapar los huecos de la manta o cerrar bien el saco. Me encontraba bien, porque esa era mi elección. A nadie hacía daño y me consideraba más dueño de mí mismo. Pero algo ingenuo.
Tuve que aprender a llevar cuanto menos equipaje mejor. Una, porque podían quitármelo, tirarlo o, simplemente, abandonarlo yo mismo cuando me daba un pronto raro.
Sigo creyendo que se viviría bien en la calle; pero ves que, tanto para tí como para los ojos de los demás, es mejor dejarte llevar por quienes con las mejores intenciones lo hace. Interiormente, cuando hablas contigo mismo, te dices que te gustaría que fueran menos buenos para excusarte yéndote con tu «saco».
No sabes qué hacer. Quedan años en los que no quieres encontrarte, porque ya no te hayas. Sólo te dejas llevar. Y no es acomodo, es que no tienes ni idea de lo que tienes que hacer.
Gabriel
DIT I FET (Dicho y Hecho) ESTA EN PELIGRO
Si te interesa saber cómo se encuentra la situación a fecha 30 de Junio de 2008 ver https://enriquerichard.es/2008/06/30/dit-i-fet-siguen/
TITULAR:
DIT I FET ESTÁ EN PELIGRO
o bien
¡¿A QUÉ DIANTRE SE REFERIRÁN ALGUNAS ORGANIZACIONES Y JERARQUÍAS DE LA IGLESIA CATÓLICA CUANDO HABLAN DE LA «OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES «?!
Es lo que digo: En las homilías nos hablan de pedir por los pobres. Si lo dicen será porque allí dentro no están. ¡Y es que no están!. ¡Y para una vez que están dentro quieren cambiarles de sitio y acondicionarles su espacio!…
He traducido el manifiesto que varias entidades han
firmado en contra de un desalojo que muchos consideramos abusivo. El texto original en catalán lo encontraréis en la web de Iglesia Plural http://www.esglesiaplural.cat/modules.php?name=News&file=article&sid=658
Dit i Fet es una asociación situada en el Distrito de Ciutat Vella de Barcelona que modestamente intenta dar respuesta a una de tantas formas de exclusión y marginación que hay en el barrio, la de los hombres solos que viven en la calle. Ahora viven 17 personas mayores de 65 años, que habían estado enfermos de las enfermedades sociales propias de la vida en la calle. Empezó hace más de veinte años y en este tiempo han vivido y han formado parte más de 140 personas. Está situado en el primer piso de una casa antigua, como tantas otras casas de la zona del Gótico Bajo. Hace tiempo fue donado por los propietarios a la iglesia de St.Just y Pastor. Es una de las pocas entidades sociales de atención directa que hay en este barrio Gótico, comercial y con presencia de los estamentos sociales, culturales y políticos de Barcelona.
Pero no es un “centro” tal y como se entiende habitualmente desde los Servicios Sociales, ni es tampoco una entidad asistencial. La originalidad de Dit i Fet es que los que viven forman una peculiar comunidad de pobres, de autoayuda y autoasistencia. Uno se encarga de la compra, otro de hacer la comida, otro de las cuentas, otro acompaña a sus compañeros al médico, etc. Todos hacen la limpieza. Se autoorganizan. No hay ayudas públicas. Es un grupo de gente muy pobre del barrio que comparten con mucha sencillez la vida, el afecto, la complementariedad, el servicio, la amistad y la oración entre ellos y con un grupo de voluntarios. La comunidad de religiosas de Lestonnac de Ciutat Vella, las Germanetes y Germanets de Sant Domènec de la parroquia de S. Jaume de la calle Ferran y otras comunidades de religiosos, entidades y amigos y amigas se reúnen para hacer oración y la eucaristía una vez a la semana, dan apoyo y ayudan, están muy presentes. Viven pobremente pero con dignidad, la mayoría cobran la pensión no contributiva. Tienen como trabajo común el ropero. Reciben ropa, la arreglan con ayuda de voluntarios y la dan gratuitamente a otros pobres de la calle. La media de visitas mensuales es de 500. Otra de las características de esta comunidad de pobres es el comedor, siempre abierto y sin preguntar a nadie quién es ni de dónde viene. A veces son más de cuarenta.El alma de este pequeño milagro es el P.Paco, de 74 años, miembro de la comunidad de S. Felip Neri. Y el alma del P.Paco es el Evangelio entendido como compartir la vida y los riesgos de ser pobre. Para el P.Paco, evangelio, pobreza y eucaristía o compartir el pan no se pueden separar. Cada jueves se dice la misa entre marginados.Siendo vicario de St Just i Pastor, el P.Paco abrió las puertas al marginado sense sostre, marcando desde el comienzo unas normas muy sencillas por los que pedían venir a dormir: voluntad de dejar el alcohol, vivir juntos y compartir los trabajos de la casa y los necesarios para ganarse la vida. De los 140, muchos se han quedado hasta morir, otros prefirieron volver a la calle, algunos de los de ahora están desde el comienzo. Costó al principio vencer las desconfianzas de los vecinos del mismo inmueble al ver entrar personas con dificultades sociales visibles. Sin embargo hay que decir que hoy la convivencia es excelente, que se han ganado mutuamente el respeto. Esto no es un elemento nada banal en la actual sociedad de agresividad social.
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LA MIRADA QUE NO MIRA
Sí…, no…, vale…, Puri y yo hemos dejado de ir por la plaza. Está vacía.
Hace algunos meses se reunían hasta 5, 6 y 8 personas que vivían la calle.
Poco a poco todos han ido aceptando pasar por Arrels.
Ahora, unos están en pisos, otros en pensión, alguno murió…
El último en irse fue Raul: Le ayudamos a marchar a su país.
Antes, sólo unos días antes, marchó Gerardo: Está en pensión.
Si vuelve a la plaza -él lo hace con frecuencia- se encontrará sin nadie.
Hoy le he visto en Riereta. Y me he fijado en su mirada.
– ¡¿Qué tiene mi mirada, Enrique?!
– ¡Que no mira, Gerardo!, ¡que no mira!
El último día que le vi en la plaza, borracho, me habló de su soledad.
Hoy, sobrio, en pensión, comiendo en Navas y sin tener que rebuscar bocadillos para cenar, que ya también -hoy me lo ha dicho- lo tiene resuelto en la Llar Pere Barnés, su mirada me habla de la misma tristeza, de la misma soledad…
¡Y ves tantas miradas que no miran!…
La plaza seguirá vacía, pero yo no puedo sino preguntarme:
¿cuál, cómo, dónde está el éxito?, ¿en la plaza vacía?…
El éxito sólo empieza cuando son capaces de cambiar la mirada…
Y eso no depende, muchas veces, de lo que nosotros les demos, sino de lo que ellos encuentren…
Enrique
Hoy escribe Gabriel (3)
COMPROMISO
Hablando con un compañero, le afirmaba que la sociedad no es que no haya alcanzado la madurez, sino que tan sólo llegaba a la edad infantil.
Me basaba en que debía de haber un compromiso entre la sociedad y el individuo en el que ambos guardasen la seguridad de su existencia.
Venía a cuento esto porque hablábamos de los que, como yo, nos hemos visto automarginados y vivido sin techo.
«No tengo yo -me decía- por qué pagar los platos rotos de quien se ha pasado la vida tonteando hasta acabar con un cartón de vino, mientras yo me pasaba toda la vida trabajando.»
Estaba de acuerdo con él en que era la respuesta a un problema de lo más a la ligera y sencilla que podía dar. Ya que esa forma de vida es perpetua desde que el mundo es mundo.
No hay ni existe diferencia alguna en los perfiles de los que hemos vivido en la calle de los que llevan una vida más cómoda. Personas que han convivido o trabajado juntas, han visto separados sus caminos porque el cuerpo de uno se ha visto cogido entre los tentáculos del vino, las drogas o el juego, mientras el otro ha sabido navegar -a veces sin saber cómo-, sin verse afectado.
¿Por qué?. Unos, quizás, buscando el punto para atreverse a ser más deshinibido, más lanzado, creándose un mundo aparte, hasta que llega un día que ese punto le sobrepasa… en el trabajo, en su casa, con los amigos… Y busca fuerzas y ánimos en lo que, cada vez más lejos, lo separa de la sociedad.
Si es una soledad buscada, lo pasa mal, pero sin quejarse en demasía, ya que no encuentra apego en quienes lo han dejado separarse de ellos a veces por miedo o tan sólo por no verse acompañado de un borracho.
Eso crea un callo en su ánimo que lo endurece. Que lo resabia si es violento o lo deprime si su manera es pasiva o noble. Pero en ambos casos se quejan de la soledad sin querer compañía. Siendo duro, para quien intenta alejarlos de la calle, hacerles vivir de nuevo sensaciones grises y blancas hasta alejarles del negro, que no vemos por ser demasiado grande.
Por ello la sociedad debe de tener el compromiso de velar no tan sólo por los que producen, sino por los que en el camino han tenido una o mil caidas.
«Eso está bien, pero no con mi dinero, diría mi compañero»
No es con tu dinero, sino con el conjunto de la sociedad, porque, como yo, se puede ver tu hermano, tu padre o tu amigo.
Aparte de que la verdadera sociedad del bienestar es el lema mosquetero de «uno para todos y todos para uno». ¿A caso no te cansas de ver gente durmiendo en los portales, en los bancos, en casas abandonadas, o cerca de tu misma casa?… Te dan pena y temor al mismo tiempo, sin saber que es el mismo miedo el que ellos tienen a que se orinen sobre sus cartones o les intenten robar o hacer daño o que tú mismo llames a la policía para que los echen.
¿No te satisface a caso ver que esa plaza, en la que tantas veces los ves bebiendo, se encuentre vacía, porque sabes que alguien les ha abierto una puerta? Puerta que al principio les cuesta abrir porque no se fían de nada ni de nadie. Porque seguramente lo que le pedirán será romper con esa vida, desconocida para muchos, pero en la que se encuentran libres en el mundo que se han creado.
LOS SETENTA VECES SIETE DE ARRELS
Este escrito viene de lejos, de Julio del 2006. Hoy tengo especial interés en colgarlo en el blog: El protagonista de esta historia forma parte de las primeras personas que han entrado en La Llar Pere Barnés. Desde que escribí esto hasta hoy, han habido muchos otros setenta veces siete (con Manuel y con muchos otros) y espero que Arrels nunca se canse de hacerlo.
Manuel, toda una vida viajando.
Se conoce y las conoce a todas las Vírgenes de casi toda España.
Incluso conoce la de mi pueblo: La Virgen del Prado
Hoy, Manuel, me ha hecho pensar en los setenta veces siete del Evangelio.
Pero en sencillez. Sin culpar. Sin buscar que el otro se sienta humillado, angustiado, ofendido. Y que, si ha ofendido, no se sienta acusado, ni señalado, sino, al contrario, recibido, estimado, animado, comprendido. Sin necesidad de hacerle sentir que eres ¡malo!…, pero ¡malo!… ¡malo!… Y como yo soy bueno… y puedo… y estoy por encima…, te doy la absolución…; pero… (siempre, además, hay un pero que condiciona…)
Manuel es un viejo conocido de Arrels.
Viaja desde siempre. Incluso desde cuando, con Franco, la ley de vagos y maleantes le llevó varias veces a la cárcel. Eran otros tiempos.
Pero es hoy que a sus 65 años a punto de cumplir aún sigue viajando.
Hace unos meses le encontramos en la calle de regreso de uno de sus viajes.
Estaba mal. Sucio, con barba, enfermo. Y, lo que es peor, vencido.
No es normal en Manuel.
Duerme desde siempre en la calle; pero siempre acostumbra a estar limpio y a llevar unos euros escondidos para su tabaco y su vino. (¡Ahora dice que lo ha dejado!… A medias: Ahora lo toma con gaseosa).
Entonces le invitamos a dormir en pensión hasta que él quisiera.
Para nuestra sorpresa -¡qué mal se debía encontrar!-, accedió sin apenas insistir.
Durmió en pensión algunas noches.
Hasta que se hartó: Un buen día avisaron que Manuel llevaba varias noches sin ir.
No supimos más de él…
…Hasta hoy.
Le vimos de lejos: Estaba razonablemente limpio.
Nada más vernos nos dijo: Sigue leyendo
Pero en sencillez. Sin culpar. Sin buscar que el otro se sienta humillado, angustiado, ofendido. Y que, si ha ofendido, no se sienta acusado, ni señalado, sino, al contrario, recibido, estimado, animado, comprendido. Sin necesidad de hacerle sentir que eres ¡malo!…, pero ¡malo!… ¡malo!… Y como yo soy bueno… y puedo… y estoy por encima…, te doy la absolución…; pero… (siempre, además, hay un pero que condiciona…)
Manuel es un viejo conocido de Arrels.
Viaja desde siempre. Incluso desde cuando, con Franco, la ley de vagos y maleantes le llevó varias veces a la cárcel. Eran otros tiempos.
Pero es hoy que a sus 65 años a punto de cumplir aún sigue viajando.
Hace unos meses le encontramos en la calle de regreso de uno de sus viajes.
Estaba mal. Sucio, con barba, enfermo. Y, lo que es peor, vencido.
No es normal en Manuel.
Duerme desde siempre en la calle; pero siempre acostumbra a estar limpio y a llevar unos euros escondidos para su tabaco y su vino. (¡Ahora dice que lo ha dejado!… A medias: Ahora lo toma con gaseosa).
Entonces le invitamos a dormir en pensión hasta que él quisiera.
Para nuestra sorpresa -¡qué mal se debía encontrar!-, accedió sin apenas insistir.
Durmió en pensión algunas noches.
Hasta que se hartó: Un buen día avisaron que Manuel llevaba varias noches sin ir.
No supimos más de él…
…Hasta hoy.
Le vimos de lejos: Estaba razonablemente limpio.
Nada más vernos nos dijo: Sigue leyendo
¡Que no, que Paco vive!
El otro día Alex Chifleira me hacía el siguiente comentario en el Blog:
“YO VIVIA X VIA JULIA I ACE POCO ME ENTERE QUE PACO HA MUERTO I EL LUGAR DNDE EL DORMIA TENIA EN LA PARED PITANDA DE FIRMAS DE DESPEDIDA COMO POR EJEMPLO, ESTE SIEMPRE SERA TU LUGAR TE KEREMOS ETEC.. ME DA MUXA PENA PENSAR EN ESE POBRE OMBRE COMO PUEDE AVER GENTE K AGUANTE ESO K DIOS LO TENGA ENPAZ.. I SE APIADE DE TANA GENTE COMO EL XK NO ES EL UNICO”
¡Alex, Paco vive y está bien, en una residencia!.
Le gustaría estar “en su castillo”, pero, como él mismo dice: “Aquí estoy bien hasta que me recupere”.
A Puri y a mí nos llamó la curiosidad y este martes nos acercamos al rincón en donde vivía Paco. Y cual no ha sido nuestra sorpresa cuando hemos visto escritas en la pared tantas muestras de solidaridad hacia Paco. Las fotografiamos y aquí las he querido compartir con todos vosotros.
Seguramente que tal y como estaba Paco, lo urgente y sin duda lo que se debía de hacer, es lo que se ha hecho: llevarlo al Hospital y luego a una Residencia; pero viendo tanto cariño en la pared, no me cabe la menor duda que, al darle lo urgente, algo de lo importante se le quedó a Paco en aquella plaza.
Me agrada, me agrada mucho poder constatar que no siempre la gente con la que compartimos nuestro tiempo está sola, que hay mucha gente que pasa por su lado y se quedan. Y de cosas así estas personas se van llenando de lo que para ellos, para todos, es lo importante.
Y esto me hace reflexionar que, a veces, queremos correr tanto por darles lo que nos es urgente, que podemos dejarles vacíos de lo que les es importante.
¿Acción Social Transformadora?
Un día de estos de Noviembre habré hecho o haré -se me perdió el día- 5 años de hacer calle con Arrels.
Y en este tiempo el discurso de Miquel Juliá no sólo me ha dado razones para trabajar, sino que ha llenado de palabras mis propias razones. Su discurso se ha ido haciendo el mío.
Por eso, cuando he leido su última aportación en su blog -¿Acción Social Transformadora?- no he podido evitar el sentirme plenamente de acuerdo con lo que dice.
Su exposición puede convencer o no al que lo lee, pero es desde la calle, también seguramente que desde Residencia o desde Hospital, que su argumentación adquiere pleno sentido.
En la calle sabes, intuyes, interpretas que lo que el otro padece es, sobretodo, soledad.
En la calle sabes, intuyes, interpretas que lo que el otro sufre es, sobretodo, violencia.
En la calle sabes, intuyes, interpretas que lo que el otro sufre es, sobretodo, desamor, desconfianza, rechazo, olvido, desprecio…
En la calle poco hay que hablar de deberes y sí, y mucho, de ofrecimiento. Y en ese ofrecimiento -lo lleva el «paquete»-se incluye «a tí mismo».
Ya el primer encuentro, el primer saludo, no es otra cosa que «ponerte a disposición de». Y en este primer conocerte admites hasta el rechazo, que será correspondido días después con un nuevo saludo. Hasta, si puedes, conseguir la aceptación del que en un principio te rechazó. Todo será cuestión de paciencia…
En la calle no puedes pedir el intercambio: Te das gratuitamente y no esperas la moneda de cambio, porque a lo que aspiras no es propiamente a integrar, sino a que la soledad del otro se sienta acompañada.
Así, la casa descapotable que dice tener por cobijo nuestro bien querido Juan José, que no tiene ni tejado, ni ventanas, ni puertas, no la quiere cambiar. No está dispuesto a perder 40 años de vivir en la calle por una pensión. Y tú no lo entiendes, pero lo aceptas, aunque no puedes evitar el pensar que es injusto que Juan José viva así. Y te preguntas qué habrá pasado en su vida para que Juan José quiera seguir viviendo de esta manera; pero no te planteas nada a cambio, sólo piensas en su derecho a que Juan José pueda vivir bien. Tú, entonces, te pones a su lado a escuchar, a esperar, a incitar…
Juan José no da nada a cambio y tú no le pides nada a cambio, pero al cabo del tiempo notas que él sí ha cambiado.
Cada martes Juan José nos espera, a Puri y a mí, para contarnos de su vida. A veces se empeña y hasta nos dejamos que nos invite a un cortado…


