¿Cuál es el problema? (V)

– ¡Es que bebe mucho…!
– ¿Y…?
– ¡Es que huele mal…!
– ¿Y…?
– ¡Es que siempre está sucio…!
– ¿Y…?
– ¡Es que molesta a los otros…!
– ¿Y…?
– ¡Es que el recurso no es el adecuado para él…!

¿No fuimos a la calle a por él…?
¿No era a él al que buscábamos…?
¿No fue en él en quien nos fijamos porque siempre estaba bebido y olía mal y nunca se duchaba…?
¿No era él que queríamos que viniese…?
Y ahora que le tenemos…, después de tanto tiempo de estar esperando a que quisiera venir, ¿ahora no sabemos qué hacer con él?

Si cuando le vimos y le dijimos que viniese, ¡ya era así!
Si cuando le vimos y nos dijo que venía ¡no le pusimos condiciones!
¡ni que dejase la bebida, ni que fuese limpio, ni que dejase de oler…!

¡Queríamos al que nadie quería!

Y ahora que le tenemos ¿le echamos las culpas? ¿de qué?

Ver los otros ¿Cúal es el problema?

 

«Normalidad» en el puente

¡Hoy he jugado a la brisca y he ganado!.
C. me ha retado y no sabía con quien se las jugaba.

«La Pensión Calatrava» sigue funcionando, y sus inquilinos siguen espectantes, pero la vida continúa. Cuando hemos llegado, había organizada una timba de cartas. Puri y yo observábamos. Cuando han terminado, C. me ha hecho sentar y entre los dos hemos jugado una partida, mano a mano. Yo no me dejo ganar, aunque no me preocupa perder. No sé si a C. le ha gustado demasiado, pero nos hemos despedido con un fuerte apretón de manos y sin rencores.

Aún siguen en el Puente

¡Sorpresa! No habían realizado el desalojo… todavía.
Las últimas lluvias lo impidieron.
Y la gente seguía allí, esperando.
La guardia urbana les ha comentado que, en cuanto se pueda, pasarán las máquinas, pero que primero habrá que fumigar (¡qué mal suena eso de fumigar cuando hay personas por medio…!).
Lo tienen todo preparado para la marcha: sus carros, sus maletas, sus bolsas…
Allí dejarán los colchones, las mantas, los sofás…, el mobiliario en general.
Poco a poco, desde el último desalojo, habían ido haciendo más habitable el espacio. ¡Sucio, eso sí!, pero habitable…
Los ánimos estaban más calmados. Supongo que todos, con el paso del tiempo, aceptamos las situaciones, aunque éstas nos sean adversas.
Algunos aún no saben a dónde irán, otros están con nosotros. Hay quienes al final usarán los recursos que les ha ofrecido el equipo de calle del Ayuntamiento y hay quienes ya se han buscado otro espacio a modo de okupas.
Pero todos están expectantes, como el pueblo israelita al salir de Egipto, a la voz de ¡ar!.
Hubo uno que explícitamente nos agradeció a Puri y a mí nuestra presencia (¡a nosotros que no hemos resuelto nada…!):
– «Porque vosotros, al menos, os habéis preocupado».
¡Y es verdad!, nos hemos preocupado…, pero ellos siguen allí…
Es ese sabor agridulce que queda cuando eres consciente de tus propias limitaciones.

Enrique

 

CUANDO EL PUENTE QUEDA LIMPIO II

¡Estoy jodido!
¡Estoy tocado!
Lo dije el otro día: «El hacer calle, a veces, sólo a veces, se hace difícil»
Hoy ha vuelto a ser uno de esos días «difíciles». Y lo ha provocado otra vez la «Pensión Calatrava».
El motivo ha sido su desalojo. El segundo desalojo que Puri y yo vivimos desde que un día alguien, uno de sus inquilinos, nos invitó a entrar.
La Guardia Urbana les ha avisado de que el lunes próximo entrarán las máquinas. (Todo un detalle por parte de la urbana en avisar con antelación). Parece ser que se trata de un desalojo definitivo. Posiblemente «por obras de adecuación urbanística del entorno» o algo similar. 

A las personas allí alojadas nos las hemos encontrado preparando su marcha. Al vernos, desbocaron sobre Puri y sobre mí toda su rabia, toda su impotencia.
Se trata de un desalojo en toda regla; pero estos inquilinos no tienen «papeles» para reclamar derechos.
Sólo les queda que protestar y echar sobre nosotros toda su angustia. 

Nos utilizan. Puri y yo sabemos que en ese momento nos están utilizando y quieren manejar nuestros sentimientos. Pero es todo lo que les queda. Y con dardos envenenados nos hieren:
«No valen las palabras, ahora son los hechos».
«No se viene aquí para observarnos, necesitamos soluciones».
Y entre tanto F. nos enseña el lazo que ha colgado del puente y nos escenifica cómo se colgará de él por el cuello en el momento que le quieran echar de allí:
«Y así verán lo que ha pasado!» 

Y Puri y yo en medio, poniendo nuestra persona y nuestra comprensión como coraza. Pero sin poder ofrecer salidas. Entre otras razones, porque las salidas que podemos dar seguramente que son las mismas que ya les han ofrecido sus educadores de calle del SIS, que hacen bien su oficio, y que probablemente no las han querido:
«Prefiero dormir al raso que rodeado de gente que escupe, ronca, roba, se droga…»

Y yo, en el fondo, lo entiendo (¡o no lo entiendo! ¡Vaya usted a saber!). Pero sí sé que en estos albergues, aunque han mejorado en muchos aspectos, hay de todo menos intimidad. Pero es lo que hay. Los recursos que la Administración tiene para ofrecer a estas personas y a otras no tan similares, son dormitorios colectivos y temporales y, de vez en cuando, pensiones para unos meses; pero éste ya es un recurso excepcional y caro. Sin embargo, posiblemente, de entre los recursos que hay, la pensión es uno de los más adecuados en estos momentos primeros de salir de la calle. De hecho el Equip de Carrer de Arrels es el recurso que más hemos utilizado hasta ahora y, para algunos de los usuarios, viene a ser el definitivo. 

Y entre tanto guirigay, ¡te quedas tan solo entre ellos con sólo la relación…!
No. No quieren tus palabras. Eso está bien en otro momento.
Hoy quieren soluciones. Y tú sólo te tienes a tí.
Y te recome tu impotencia y la del otro.
Y sólo tienes palabras para asentir. Estás con ellos. Te duele su dolor.
Sabes, también, que te utilizan; pero tú sabes que, a pesar de ello, es injusta su situación y tú no tienes soluciones.
Y el lunes, para beneficio de nuestra sociedad, dejarán sin «vivienda» a unas veinte personas. Son «los daños colaterales» de todo progreso (de toda guerra de los unos contra los otros).
«Al fin y al cabo ¿qué más quieren?, ¡¿si les están ofreciendo un sitio dónde dormir y ellos no quieren utilizarlo…?!»
 
¡¿Y por qué no querrán…?!

(Y recordé la historia que se cuenta en Arrels de aquel que, «desagradecido», le tiró a la espalda el bocadillo que le acababa de dar: -¿Y qué es lo que querrá?. Fue lo que pensó entonces aquel hombre y lo que motivó que se crease Arrels, para intentar dar respuesta a la pregunta.)

Claro que, si todos los que duermen en la calle, de pronto cambiasen de opinión, no habrían recursos suficientes para alojarlos.
A lo mejor interesa mantener la situación y seguirles culpabilizando de que son ellos quienes quieren vivir entre mierda, en vez de estudiar y poner dinero en recursos adecuados, dignos y suficientes, dando respuesta a lo que ellos reclaman.
Después, los que quieran seguir en la calle, ya nos encargaremos nosotros de hacerles compañía hasta que decidan otra cosa. Porque todos los que estamos en esto sabemos que, eso de salir de la calle, es algo más complicado que la negativa a un albergue. Pero ¡a cuántos nos quitaríamos de en medio de la calle si los recursos fueran suficientes, dignos y adecuados…!

Sólo hay un «pero»: Que este primer recurso es seguramente el que cuesta más en dinero y, a su vez, es el que cuenta menos en éxitos y en «resultados». 

¿No soy objetivo?… Seguramente que hoy no, pero no digo mentira.

Enrique

BASTA DE HOMBRES, MUJERES Y NIÑOS VIVIENDO EN LA CALLE.

El otro día me sorprendió gratamente un comentario que un argentino hacía en el post «La Pensión Calatrava». Se llama Horacio y el comentario era éste:

«Hola mi nombre es Horacio Avila, y pertenesco a una ONG, llamada proyecto7 de argentina, creada por gente en situacion de calle y para gente en situacion de calle, el video es realmente impresionante expresa realmente el sentir de vivir en la calle, yo he estado tres años viviendo asi, y me ha emocionado hasta las lagrimas, nosotros luchamos dia a dia para que el gobierno nos de una solucion a las distintas problematicas que nos afectan. Este sabado 17 de mayo de 2008, nosotros presentamos conjuntamente con la productora STVprocucciones un corto que nos llevo 4 años de elaboracion, se presentara en el aula magna de la facultad de Psicologia de la UBA, y es para difundir el tema y tratar de que todo el mundo tome conciencia de lo inhumano de la situacion. Ojala nos sigamos comunicando y un dia logremos una convension mundial de gente en situacion de calle, (o los sin techo como algunos nos llaman), sin mas y esperando su respuesta un abrazo cordial. HORACIO AVILA ONGproyecto7, GENTE EN SITUACION DE CALLE, BUENOS AIRES ARGENTINA»

Le contesté en privado y me mandó información sobre su ONG y de los proyectos que están realizando para la reinserción laboral de todos los que participan como equipo. Es un proyecto admirable y me gustaría darle todo mi soporte.
La ONG la conforman gente que están o han estado en «SITUACIÓN DE CALLE» (como él mismo los llama).
También me envió el enlace a su blog «Proyecto siete o.n.g.», del que quiero destacar: un video «La Brecha Social (x Kike)» ; el título que encabeza este post; y esta poesía:

 

LA VIDA DESDE UN UMBRAL

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Europa pide el fin de los ‘sin hogar’ para el 2015

En el Blog Desde la Calle , Olga incluye esta noticia:

«En abril, 438 Miembros del Parlamento Europeo, en representación de todos los países de la Unión Europea y de toda la clase política, apelaron a los Estados miembros y a las instituciones de la UE para que se tomasen acciones urgentes con el fin de acabar con el ‘sinhogarismo’ para el 2015. La iniciativa ha sido apoyada por todos los países de la Unión, si bien cabría destacar el reducido número de europarlamentarios españoles (de 54 solamente 20) y alemanes que la han firmado.

Se trata de la Declaración Escrita 111/2007, que insta a ir más allá de simplemente gestionar el problema y exige el establecimiento de una definición de los ‘sin hogar’ dentro del marco europeo, la recoplicación de datos estadísticos fiables y la elaboración de “planes de emergencia de invierno” como parte de una estrategia más amplia.»

No parece sino que todos los males de este mundo se estén dando cita en este año de gracia del 2015, pues en él van a desaparecer todos juntos.
¿No os suena que el hambre también tenía programada su caducidad para este mismo año ?…
¡La esperanza es lo último que los humanos debemos perder…! ¡Y por intentarlo que no se quede!

Enrique

ANTONIO, DESCANSA EN PAZ

P.D.:
El 25 de Septiembre escribía sobre Antonio: «Volver a Empezar» . Aún Arrels no disponía de la Llar Pere Barnés. Ahora con más razón que nunca me llena de alegría el que la Llar haya funcionado para Antonio.

Hace tres días que murió Antonio.
Hoy era su entierro y allí hemos estado algunos pocos de los que le hemos querido y, muchas veces, aguantado.
Antonio era una de esas personas difíciles que te encuentras en la vida (tengan o no tengan techo bajo el que dormir): Estaba enfadado con el mundo y él nunca pretendió ocultarlo.
Antes de la risa, era el gruñido.
El saludo no entraba en sus normas de urbanidad -si es que alguna vez tuvo alguna-.
Y entre sus facultades destacaba la de «siempre pedir»: Hoy una gorra, mañana un sombrero, el pañuelo, la manta, la colonia, la bufanda, los guantes, el peine, los zapatos, la chaqueta, el chándal, el chaquetón y otra gorra y otro sombrero y la manta que olvidó y los zapatos que le robaron y el tabaco…
Antonio era grande, y, cuando entraba en Riereta, se hacía notar casi siempre por sus gritos; pero no eran necesarios, su sola presencia bastaba para tropezarte con él.
Se notaba que estaba y, expectante, esperabas: ¿Estará de buenas hoy?
Pero cuando faltaba, le echabas de menos.
Era como un chicarrón, gruñón, que se hacía el valiente. Pero detrás no había nada: soledad. Sólo soledad.
Y le dejabas que se hiciese el fuerte. Hasta que se pasaba y, entonces, te enfadabas y vuelta a empezar…
Porque siempre volvía.
Es una de esas cosas buenas que tiene Arrels: Sus puertas siempre quedan abiertas y «los Antonios» vuelven a entrar: «Aquí estoy». «¿Qué tal?, ¿Cómo estás?». «Como decíamos ayer…»

Y Antonio murió en la Llar.
Para muchos de nosotros, un triunfo.
Porque la Llar Pere Barnés la queríamos para Antonio, para todos aquellos «Antonios» que nadie quiere.
Y Antonio allí ha tenido su espacio, su trozo de vida, de su última vida, en su hogar, con dignidad.
Y esto nos hace grandes, porque hemos abierto lo mejor para el más olvidado.
Y esto hace grandes a las personas que en la Llar estuvieron con él hasta el último momento.

Por todo esto, esta mañana, en el cementerio, no se me ha hecho extraño el rezar.
Rezar en aquel templo sagrado, que era el asfalto, entre tanta gente ya olvidada, bajo el cielo azul.
Y en ese templo -el cielo, el asfalto, la gente olvidada- que acompañó a Antonio durante tanto tiempo de su vida, hemos juntado nuestras voces invocando a nuestro Dios cristiano y hemos acompañado con nuestro silencio más sentido unos versículos del Corán que la cuñada de Antonio ha cantado con voz entrecortada…
¡Con qué sentimiento, con qué emoción nos ha trasmitido su fe y su corazón aquella mujer…!
Dos modos de rezar a un solo Dios que vela ya por Antonio allá donde sea que esté, pero que está.
¿Será posible que digan que son las religiones las que nos separan a las personas?
Al final compruebas que es en la sencillez de los sin-nadie en donde Dios se hace visible en los corazones de los hombres y mujeres.
Sin apropiaciones, ni etiquetas. Sólo un Dios que nos quiere a todos por igual.

Antonio, descansa en paz. Amén.

Enrique

 

MIQUEL FUSTER: Un testimonio de la calle

El día 9 de Abril, TV de Barcelona organizó una mesa redonda en el programa «HolaBarcelona».
El tema era «Qué lleva a una persona a ser un sin hogar».
En la mesa estaban: Ramón Noró, de Arrels Fundació; Àngel Font, Director de la Fundació Un Sól Mon y Ricard Gomà, Regidor de Benestar Social del Ayuntamiento de Barcelona.
También estaba Miquel Fuster, un hombre que ha vivido quince años en la calle y que desde hace algunos años anda por Arrels y ahora vive en un piso.
He querido rescatar de esa Mesa la intervención que hace Miquel al final del programa a manera de testimonio.

 

RECUENTO EN BARCELONA

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 Esta fue la zona de recuento de mi equipo 

No sé si os habíais enterado, pero anoche más de 700 voluntarios peinábamos las calles de Barcelona para detectar a las personas que esa noche iban a dormir en la calle. Barcelona se dividió en más de 100 zonas y cada una de ellas la recorría un equipo de voluntarios. En el mío estaban: Mari Carmen, mi esposa; Alex; Marisol; Casimir y Mª Dolors. Todos se habían apuntado a esta movida como voluntarios sin ninguna experiencia en este campo, movidos sólo por el interés y por una cierta sensibilización especial hacia este campo de la exclusión. También la organización había decidido que viniesen con nosotros Pedro Cabrera y María José, los sociólogos de la Universidad Pontificia de Comillas que coordinan este estudio. En el último momento se añadió también al grupo Ramón Noró, de Arrels. Así, pues, formamos un nutrido equipo que luego se demostró muy bien avenido. Comenzábamos a las 10:30 de la noche en el Líceo (no vimos salir a nadie de este lugar que sospechásemos deberíamos contabilizar) y terminábamos a las 2: 30 de la mañana.

Independientemente de los números que salgan, quisiera destacar:recuento081.jpg

1.- La gozada que significa vernos tantas personas juntas en un proyecto de acercamiento al que nada tiene.

Esta noche las personas que han dormido en las calles de Barcelona no han pasado desapercibidas. Por una noche han podido no sentirse tan «nadies». Porque esta noche más de 700 personas les han mirado con otros ojos, con ojos de respeto, de afecto, incluso de admiración…

2.- Han habido zonas en donde no se han detectado ninguna persona durmiendo al raso.

Se sabía y se había dicho en las reuniones preparatorias. Ellos se buscan sus sitios y se buscan sus seguridades, porque todos te dicen que la calle les mata y les roban y les pegan y las violan… No sé cómo se lo harán los sociólogos para sacar conclusiones, pero estoy seguro que en la calle duermen muchos más de los que ayer contamos. Y eso que nuestro equipo fue uno de los que más personas encontramos (23) y más entrevistas hicimos (unas 16)

3.- La ilusión y el buen hacer de las personas que formábamos el equipo.

Parecía mentira que no tuvieran experiencia, la adquirieron de inmediato. Y es que queda demostrado que cuando a la gente la tratas con respeto, la respuesta rara vez es de violencia. Y lo comprobamos con el primero al que entrevistamos. En un primer momento, muy educadamente, se excusó: tenía otras cosas que hacer aunque eran ya las 11 de la noche; pero no pasaron dos minutos que volvió y aceptó a ser entrevistado: «Ya que me lo ha pedido tan amablemente…» Ese respeto hacia el entrevistado fue la tónica permanente de todo el equipo.

4.- La propia experiencia que se llevó la gente de sensibilidad y de sorpresa.

Para muchos estas personas han dejado de ser unos seres extraños que viven así porque ellos quieren. Seguirán, como yo, sin acabar de entenderlo, pero estoy convencido de que a partir de ahora los aceptarán y los sentirán más cerca y los sabrán mirar con otra mirada.

5.- No puedo pasar por alto la importancia y el trabajo que ha significado el preparar esta movida y congratularme con el poder de convocatoria que han tenido las organizaciones convocantes:

Arrels, con Miquel Julià; el Ayuntamiento, con Albert, responsable del SIS y Paula, representante de un Sol Món, que han sabido engrescar al resto de la Red Social de Atención a las Personas en Situación de sin Hogar de Barcelona: Parròquia Sant Miquel del Port, Associació PRISBA, Arrels Fundació, Associació Rauxa, Congregación Siervas de la Pasión, Residencias Madre Teresa i Llar Santa Isabel, Associació Centre Acollida ASSIS, Associació Social Yaya Luisa, Alberg de Sant Joan de Deu, Obra Social Santa Lluïsa de Marillac, Centre de Convalecencia Companyia Filles de la Caritat de Sant Vicenç de Paül, Fundació Quatre Vents, Llar de Pau, Cáritas Diocesana de Barcelona, LLIGAM, L’HEURA, Creu Roja, Fundació Maria Raventós.

6.- Ojalá que este trabajo de conjunto sea provechoso para que la Red Social sea un hecho en nuestro país. Que a partir de ahora se trabaje en la coordinación y en las sinergias de los recursos por el bien de aquellos a los que en esta noche hemos visitado.

¿Cuál es el problema? (IV)

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Uno importante que he podido detectar: La soledad.

Por eso, detrás de la desconfianza hacia al que se acerca por primera vez, de la violencia o de la amabilidad desplegada en el primer encuentro, está la perseverancia. El que la otra persona llegue a darse cuenta, día tras día, que a ti no te importa el que esté sucio, ni el que beba de más, ni el que te amenace, ni el que huela mal, ni el que duerma en donde quiera dormir. Lo importante es que llegue a darse cuenta de que estás por él y para él y de que lo que te preocupa de él es aquello que a él mismo le preocupa de sí mismo.

Que lo demás son añadidos que sólo tienen la relativa importancia que la que nosotros le damos.

 

Ver los otros ¿Cúal es el problema?