Cuando no sabes ni qué decir

En el blog de mis queridos colegas de Asís, «El Hotel de las mil estrellas», había una polémica sobre si las personas que están en la calle son culpables o no de estar así y en qué se ha fallado para que hayan personas que se encuentren en esta situación. Se me ocurrió entrar en el debate explicando mi última experiencia en la «Pensión Calatrava». He pensado que sería bueno ponerla también aquí y, de paso, animaros a que entréis en «el Hotel»

El otro día estuve por última vez en «La Pensión Calatrava» con Puri.
Estaban Enrique, Regina y Antonio.
Enrique ya es mayor y no quiere nada, pero se muere en la calle. Está mal y con temblores por el síndrome de abstinencia seguramente. Ahora no bebe porque el beber le sienta mal. Podría ir a la Llar Pere Barnés (de hecho él lo pidió y ha estado algunos días, incluso ha pagado por adelantado), pero ahora no quiere, prefiere estar con sus colegas. Yo estoy seguro que se morirá en la calle. Y tú sólo puedes que acompañar…
Regina, totalmente bebida, nos enseña sin pudor sus pechos para mostrarnos cómo Antonio le ha roto la blusa y el sujetador. Y también nos muestra los brazos que, según dice, se los ha quemado Antonio con cigarrillos. Y Antonio, mientras, gritando: «¡Ha tirado medio kilo de carne!,¡30€!». Y, efectivamente, en el suelo, hay carne rebozada de tierra. Y violentamente le quita a Regina el tabaco que mantiene escondido.
Y tú no sabes ni qué decir, ni qué hacer. Quisieras estar lejos de allí para no verte pringado en tal fregado. Pero aguantas y escuchas y acompañas y no dices nada, porque no sabes ni qué decir.
No tengo tiempo ni de pensar quién es culpable o si merece o no merece más oprtunidades o si debo de exigirle algo a cambio de…
Sólo sufro con ellos, porque ellos están sufriendo.

Donde estará el Gamusino

Gabriel también vino a la Ruca y hoy nos cuenta la anécdota del «Gamusino».
¿No sabéis qué es un «Gamusino»…?!

Es curiosa la forma de interpretar la salida de 6 días -excursión larga, vacaciones o como quieran llamarla- de personas con un denominador común: intentar pasar ese tiempo lo más tranquilo y relajado posible.
Están los que miran que esa tranquilidad no se rompa dentro de lo posible y los que van porque, unos: «si hay que ir se va» y otros: «vamos a ver a dónde nos llevan» o «a dónde vamos esta vez».

Dentro de lo que se puede hacer en esos días, concretamente por la noche, es ir en busca del «Gamusino». Una especie de unicornio enano que suele encontrarse cuando uno deja de ver las estrellas o bien cuando dejan de mirar a las vacas que pacientemente aguantan la presencia de extraños.
Nada obliga a adentrarse en los bosques en busca de los mágicos Gamusinos que delatan con su luz la mítica presencia para los que dicen que existen.
Y, mientras dura esa aventura, otros pueden estar durmiendo jugando al parchís o mirando a las musarañas, deporte muy extendido y en estudio para agregarlo como prueba olímpica.
Se vuelve la osada expedición sin haber capturado ningún despistado Gamusino; aunque algún intrépido asegura haber visto de reojo algún raro destello de algo brillante que se movía.

Todo está como lo dejaron. La noche arropa a quien duerme o lo intenta. Quedan las conversaciones nocturnas.
Mañana un día más o uno menos: la botella está siempre igual, a la mitad.

Gabriel

María y Juan: Mare i fill

"el caso es que yo sí creo que Dios le quiere. Porque mi Dios no está tranquilo en la desigualdad."

En Abril del 2004 escribí el relato de una madre y de un hijo que, entonces, vivían en la calle.
La primera vez que Ester y yo vimos a esta mujer, María, fue en Enero de aquel año. 
Una semana después conocimos a su hijo, Juan, que ya nunca se separaría de su lado.
Desde entonces han pasado muchas cosas.
En Octubre de aquel mismo año accedieron a venir por Arrels y, desde ese momento, Arrels ha ido apoyando y reforzando la acción de la Fundació Tomás i Canet, que ejercía la tutela de María, y se les buscó pensión, a los dos.
Luego, durante más de un año, ella estuvo en un centro de salud mental y él, todos los días, sin falta, la visitaba. 
Allí comían juntos y vivían juntos. Hasta que, llegada la noche, Juan volvía a su pensión, a dormir.
Una vez por semana Juan se pasaba por Arrels para ducharse y, a veces, «si le daba tiempo», echar una partida de ajedrez.
Hace unos meses, no sé si con alta médica o sin ella, María se marchó del centro de salud mental.
Juan dejó la pensión y, juntos, se fueron a visitar a sus vírgenes… 
Hace poco regresaron.

Hoy, ahora, vengo de enterrar a María.
De repente se complicaron las cosas y el lunes Juan nos llamaba para decirnos que su madre había muerto.
Unos días antes la había ingresado en el hospital por problemas respiratorios.
Pero él, después de comunicarnos la noticia, se dió de baja de la pensión y se fue ¿quién sabe a dónde…?
Hoy no estaba en el cementerio.
Han venido sus tìas, sus primos, …, sus otros hermanos…; pero él, que era el único que siempre la había acompañado, no estaba para despedirse.
Me preocupa, nos preocupa. Él siempre había dependido de su madre. Sin ella ¿qué hará ahora…?
Le buscaremos. Y cuando le encontremos, allí estaremos, otra vez a su lado, para acompañarle en su duelo…, si nos deja…, ¡ojalá nos deje…!

En recuerdo de esta mujer, que tanto ha debido de sufrir en la vida, os invito a que volváis a leer lo que en Abril del 2004 escribía: Hasta que el cuerpo aguante.
Por lo demás, confío plenamente en que el Dios, en el que ella también creía, ya la ha acogido para su descanso.

 

La «Pensión» quedó limpia, pero…

La

La pensión está vacía

Los técnicos toman medidas

Los técnicos toman medidas

 

«La Pensión Calatrava» la vaciaron y la limpiaron.

Hasta vimos a topógrafos tomando sus medidas. Pero no rompieron nada.
Así es que los residentes pronto volvieron. Algunos. Otros se han buscado nuevas «pensiones». Hay quienes se han ido a albergues que les ofrecieron los servicios sociales del Ayuntamiento.
En la «movida» se han establecido nuevos inquilinos.
El antiguo comedor se ha convertido en dormitorio. Los colchones se alinean en el suelo sin espacios para la intimidad. Y hay mantas revueltas que cubren colchones y personas, que aún duermen mientras nosotros estamos.
Los demás dormitorios ya no son. Cuando los servicios de limpieza del Ayuntamiento entraron, lo quitaron todo y ahora no ha habido nadie que los haya vuelto a instalar.
El sofá no está, pero el fuego sigue en medio de un espacio para la tertulia, con sillas que amablemente siempre nos ofrecen cuando llegamos.

 

Martes, 8 de Julio de 2008

«La señora de los ojos claros»

Hoy no quería pronunciar palabra y nos ha hablado gesticulando con la boca y moviendo sin parar las manos.
Al acercarnos, nos ha conocido, las caras, el saber los nombres ya es otra cosa que requiere más tiempo.
Su lata de cerveza en la mano, como siempre.
Esta vez sin abrigo. Sólo una camiseta de tirantes. Es verano y hoy ella también tenía calor.
Y al despedirse un beso en la mejilla de Puri. A mí no. Le es más cercana Puri…, parece…

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Raul

Raul vino de vacaciones a la Ruca.
Estuvo contento. Disfrutó.
Ya tiene sus colegas. Otros colegas diferentes a los que tenía cuando estaba en el banco de la plaza.
Está enfermo, pero ahora, al menos, se le controla la medicación y los médicos.
Lo que a veces sigue sin controlar es el vino… Y no le hace nada de bien para todo lo que tiene.

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Gerardo

El último día que le vimos antes de vacaciones estaba en la Plaza. Muy bebido, como casi siempre que está en la Plaza.
De todos modos le propusimos de venir con nosotros de vacaciones a la Ruca.
El año pasado ya estuvo de vacaciones y siempre nos habla muy bien de ellas.
Pero nos fuimos y él no vino.
La sorpresa fue que el jueves se presentó. Subió con Josep Mª, el educador. Nos alegramos y él realmente disfrutó.
Aunque un día nos dió un buen susto: sufrió un ataque epiléptico. Nadie de nosotros sabíamos que padeciese de esta enfermedad y él tampoco.
Por fortuna se quedó sólo en susto y gracias también a la pronta intervención de Mariona y Anna, enfermera y médica que formaban parte del equipo de voluntarios.
Al final ¡qué gozada verlo disfrutar y participar!.
En la última noche nos hizo una representación de «Cantando bajo la lluvia» emulando a Gene Kelly. ¡Una pasada!

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Jordi

Jordi un buen día volvió a aperecer en su banco.
De la operación… ni nombrarla. Todo un misterio.
Sigue ahí, sin pedir nada, durmiendo en su períodico que no pasa de página.
A veces sólo pasamos a su lado, sin decirle nada, por no molestar sus sueños…

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Pobresa a Catalunya

El 26 de Junio de 2008, Tv3 emitió en su programa de «Les Matins» una mesa redonda con Jordi Roglà, director de Cáritas Barcelona, Antoni Sansalvador, Presidente del Banco de Alimentos de Barcelona y de Ramón Noró, Director de Comunicaciones de la Fundación Arrels.
Se trató el cómo la crisis económica actual está ya repercutiendo y repercutirá en las personas en situación de exclusión.
He recogido en este vídeo sólo la intervención que tuvo Ramón Noró en lo que hace referencia al colectivo de personas que están en la calle.
Destacaría una frase que dice Ramón: «Nosotros notaremos la ola de aquí a dos o tres años».
Es lo que pasa con el colectivo que tratamos. Las crisis y el no poner medidas preventivas, desplazan a la gente, primero a la pobreza que, luego, al cabo de, eso, de dos o tres años, se convierte para algunos en exclusión.
También destacaría que si en estos años de bonanza económica no nos hemos acercado ni tan siquiera a las medias europeas en cuanto a lo que se presupuesta para lo social, sino que, muy al contrario, las diferencias se han hecho más grandes, ¿qué pasará ahora?.
Y no nos equivoquemos, la exclusión necesita dinero, recursos y medios.

Dit i Fet. Siguen

En Diciembre escribí en este blog el manifiesto que varias entidades firmaron para evitar el desalojo de la Entidad Dit i Fet. Constituida por 17 personas que habían vivido en la calle.
Regularmente hay entradas al Blog interesándose por la situación de estas personas.
Lo he preguntado a Esglessia Plural y me han contestado que tanto por parte de la Parroquia, como por los de Sant Egidi, al final pensaron que ya encontrarían una alternativa para esta Entidad.
Lo que ahora me gustaría valorar es que:
– En aquel momento, sí había una decisión de llevar a cabo el desalojo.
– Que siempre el pobre, aun en la Iglesia, es el que pierde.
– Y que si no se ha hecho, es por lo de siempre: Por no quedar mal ante tanta avalancha de medios de comunicación y de presión popular que se les echó encima.
Pero no me fío. Las cosas se quedan paradas y es cuando se suelen relanzar.
La información está dada y actualizada a día de hoy.
Estaremos al tanto.

VACACIONES LA RUCA 2008

La diferencia entre llevar de vacaciones a 56 personas en situación de calle y las que se han hecho en la Ruca, es que en la Ruca hemos estado de vacaciones:

Antonia, María, Salvador, Miquel, Antonia, Jose, Joan, Manuel, Ignasi, Anna, Núria, Josep, Ana Mª, Luisa, Puri, Pere,  Cristina, Mariona, Miquel, Jacqueline, Enrique, Eleuterio, Enrique, Lorenzo, Gabriel, Toni, Sergio, Miquel, José, Francisco, Jaume, Francisco, Mesrop, Jose, Pere, Juan, Anna, Marta, Joana, Sonia, Pere, Jaume, Imma, José Mª, Esther, Bob, Josefina, Ramona, Stere, Pedro, Juan Carlos, Emilio, Enric, Doménech, Joaquín, Juan, Rafael, Angel, Rafa, Antonio, Juan, Miquel, Alfredo, Joan Lluis, Pedro, Arturo, Andreu, Angel, Enrique, Genaro, Josep, Juan Antonio, José, Josep Mª, Anna, Bea.

Detrás de cada una de las 76 personas no sólo hay un nombre, sino un rostro concreto. Una vida que está llena de algunos éxitos y de muchos fracasos que hemos compartido.
Y es a partir de ahí, a partir de conocernos, que sus carencias -carencias que todos llevamos sobre nuestras espaldas- las comprendo mejor y me cuesta menos aceptarlas. 

¿Dificultades? ¡Claro! ¿Y quién no las tiene en la convivencia entre personas?

¿Problemas? Algunos hubo. Normal, cuando estamos hablando de vidas machacadas.

Pero los problemas son menos y las dificultades más llevaderas cuando conoces, cuando te sientes cercano.

¡Y aprendes! ¡Y te emocionas!:
¡Ver vidas tan rotas que aún son capaces de reir y de luchar…!
¡Y que tú sabes -te imaginas- cuánto les cuesta salir…!
Pero que ves que ellos lo intentan una y otra y otra y otra vez…
Tantas como tú estés dispuesto a estar a su lado…
¡Y te sientes tan a su lado allí….!

Y es por eso que me he sentido feliz al ver feliz a Josefina.
Nunca la había visto tan locuaz.
Tiene ya los setenta cumplidos y muchos años de vivir en la calle.
Como una niña quinceañera, tuvo humor y cercanía para gastarme una broma:
¡Me quitó por sorpresa la gorra que llevaba! y se alejó corriendo a pasitos cortos con su bastón que le aguanta el equilibrio, exhibiendo una risa cómplice que a mí me cautivó.
Al día siguiente Josefina se atrevió por primera vez en su vida a bañarse en la piscina.
Por la tarde repitió ilusionada.

Cuando el domingo nos despedíamos, aún no sabía si José Mª esa noche volvería a dormir en la calle o pediría dormir en pensión.
Hace unas semanas, desde la calle, solicitó una plaza para venir de vacaciones.
Y vino. El martes, 17, a las nueve en punto, allí estaba como los demás.
Sólo que él esa noche venía de dormir en cualquier banco, cubierto con cartones.
Fue genial la última noche, cuando, en la última fiesta, se arrancaba con Bea por «sevillanas».

Y he vuelto a comprobar lo duro que debe de ser dejar de beber cuando tu cuerpo te lo pide y tu alma no tiene razones para impedirlo: Las noches de insomnio, los nervios, los ataques…
Pero, aún y así, las ganas de vivir, de reir, de participar, de ser alguien… aún y a pesar del vino…

Algo «importante», más allá de lo «urgente», se remueve en las personas cuando se crea una convivencia de igualdad, de participación y de respeto que les hace sentir que son alguien capaces de reir, de vivir, de transformar…

Enrique Richard

ONG PROYECTO7. El Frazadazo

 

En el blog de ONG Proyecto7 está el video de lo que fue el El Frazadazo. Merece la pena verlo. Más de 200 personas en situación de calle se manifestaron por las calles de Buenos Aires. Pero no consiguieron que la ministra los recibiera.

Martes, 10 de Junio de 2008

Paco

Paco sigue en la residencia. Nuestros compañeros de Arrels que están en el equipo de residencias, van yendo a verle periódicamente. Ellos nos dicen que está bien y que sigue hablando por los «codos».

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Gerardo

Gerardo ha seguido yendo y viniendo de la Plaza a la Llar. Ahora toca Plaza. No sabemos hasta cuándo.
Nos lo dijo un día mientras estaba sin beber: «Tengo 53 años ¿y qué hago aquí, sin hacer nada?» 
Y ves que sin beber también se siente mal, porque piensa en todo aquello que le ha roto por dentro y no es capaz de salir… Y vuelve a la Plaza a beber, a olvidar y a malvivir.
Mientras Gerardo no sea capaz de encontrar «razones», siempre volverá a la Plaza.
Y nosotros volveremos a por él.

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