En el blog de mis queridos colegas de Asís, «El Hotel de las mil estrellas», había una polémica sobre si las personas que están en la calle son culpables o no de estar así y en qué se ha fallado para que hayan personas que se encuentren en esta situación. Se me ocurrió entrar en el debate explicando mi última experiencia en la «Pensión Calatrava». He pensado que sería bueno ponerla también aquí y, de paso, animaros a que entréis en «el Hotel»
El otro día estuve por última vez en «La Pensión Calatrava» con Puri.
Estaban Enrique, Regina y Antonio.
Enrique ya es mayor y no quiere nada, pero se muere en la calle. Está mal y con temblores por el síndrome de abstinencia seguramente. Ahora no bebe porque el beber le sienta mal. Podría ir a la Llar Pere Barnés (de hecho él lo pidió y ha estado algunos días, incluso ha pagado por adelantado), pero ahora no quiere, prefiere estar con sus colegas. Yo estoy seguro que se morirá en la calle. Y tú sólo puedes que acompañar…
Regina, totalmente bebida, nos enseña sin pudor sus pechos para mostrarnos cómo Antonio le ha roto la blusa y el sujetador. Y también nos muestra los brazos que, según dice, se los ha quemado Antonio con cigarrillos. Y Antonio, mientras, gritando: «¡Ha tirado medio kilo de carne!,¡30€!». Y, efectivamente, en el suelo, hay carne rebozada de tierra. Y violentamente le quita a Regina el tabaco que mantiene escondido.
Y tú no sabes ni qué decir, ni qué hacer. Quisieras estar lejos de allí para no verte pringado en tal fregado. Pero aguantas y escuchas y acompañas y no dices nada, porque no sabes ni qué decir.
No tengo tiempo ni de pensar quién es culpable o si merece o no merece más oprtunidades o si debo de exigirle algo a cambio de…
Sólo sufro con ellos, porque ellos están sufriendo.








