LA INDIGENCIA

Qué miedos me dan oir hablar
de guantes, de mascarillas,de desinfectantes…
para no traspasarles… ¡¡nuestras enfermedades!!…
¡¡Anda ya!!…

La calle es su casa

El otro día alguien que conozco se extrañaba de que, cuando hacemos la calle, comentamos que hay gente
¡¡que quiere seguir en la calle!!
Esta persona se pensaba que éramos a modo de héroes libertadores que buscábamos a las pobres gentes que viven en las calles de nuestra ciudad y que aquéllas, nada más vernos, se deshacían en parabienes y agradecimientos hacia nosotros: ¡Al fin alguien venía a salvarlos!
¡Qué lejos de la realidad!

Las personas nos acostumbramos a todo y sabemos adecuarnos a lo que tenemos. También a la pobreza y a la precariedad y a la indignidad y a la indiferencia y también a la explotación.
Es verdad que hay muchas personas en la calle -cada vez más por esto de la crisis- que no quieren vivir así y que buscan soluciones para salir lo antes posible del agujero en que se ven abocados. Estas personas, cuando te encuentran, se alegran de ver salidas y las aceptan enseguida, pero te das cuenta de que hay menos recursos de los que se necesitan y la ayuda, muchas veces, llega tarde y mal.
En estos días, con la crisis, las organizaciones que normalmente gestionan los recursos, están totalmente desbordadas y no llegan a toda la demanda que se les ha venido encima.
Pero hay otras personas que no.
Son vidas que en su día supieron luchar, pero que quedaron rotas y -tiradas- no supieron/pudieron levantarse. Tal vez, seguramente, son a estas personas a las que el recurso, si es que les llegó, les llegó tarde y mal en su momento.
Son éstas las que nos encontramos en nuestras calles normalmente sucias, apartadas, escondidas, humilladas, fracasadas, pero proclamando, cuando las conoces, su dignidad.
Son esas personas que al pasar a su lado sólo ves su suciedad y hueles sus malos olores. E instintivamente te apartas, porque las temes.
¡Nadie en su sano juicio puede estar escondido detrás de tanta porquería y miseria!
Alguien, de vez en cuando, le trae comida, manta, ropa… de lejos, sin tocarle, sin hablar.
Nadie le tiende la mano -¡vaya usted a saber qué de enfermedades tendrá…!-
Peleando consigo mismo y con la sociedad que no le quiere, se ha aceptado así.
Ya ni siente vergüenza cuando se levanta a mear al lado del árbol, en cualquier rincón. No le preocupa ni que le vean. Ya ni se huele.
Así está bien, no necesita más.
Y cuando te ve, espera de tí lo que la mayoría de la gente civilizada le ofrece: Desprecio, desconfianza, violencia.
Por lo que él muchas veces te devuelve aquello que permanentemente le da la sociedad que pasa junto a él: Mantener las distancias, si no el desprecio.

¿Qué otra cosa esperabas?

Enrique

DAR GRACIAS A DIOS

Desde nuestra posición privilegiada
solemos hacer a Dios “culpable” de lo que tenemos;
pero nos negamos a hacerle “culpable” de lo que a otros les falta.

Dar gracias a DiosDe un tiempo para acá que no soy capaz de dar gracias a Dios por todo aquello que poseo y que otros carecen.
De hacerlo, me sentiría como aquel fariseo del Evangelio que, con toda su buena fe de haber cumplido la ley, en el templo, puesto en pie, me dirijo a Dios y le digo:

“Gracias, Señor, porque yo no soy como aquel, que no tiene nada.

Que no tiene nada, porque ya, al nacer, le pusiste en lugar equivocado.
Que no tiene nada, porque a él, Señor, no le tocó la rifa del capital.
Que no tiene nada, porque Tú le dejaste sin nada.
Que no tiene nada, porque un día no quiso/no supo agarrarse a la rueda de la vida, porque la vida está hecha para los fuertes.
Que no tiene nada, porque nunca Tú le diste nada.

Y a mí, Señor, en cambio, me lo diste todo”

Supongo que fue la Calle quien me abrió los ojos.

Enrique

Manifestación contra la Ley de Extranjería

(Esta información está tomada de la web Redes Cristianas)

LA LEY DE EXTRANJERÍA NOS HACE DESIGUALES.Manifestación
ESTAMOS A TIEMPO. ¡PARÉMOSLA!

Madrid, sábado 20 de junio, 18hs
Salida: Intercambiador Metro Aluche
Convoca: Ferrocarril Clandestino

Somos iguales. Hombres y mujeres, negros y blancos. Nos lo enseñan en la escuela. Lo comprobamos cuando nos hacemos amigos de Malik, Sumi, Carmen, Vladimir o Chin-tao. Somos iguales. Y, sin embargo, el anteproyecto del gobierno de reforma de la Ley de Extranjería no dice lo mismo: ahonda en la institucionalización de la desigualdad.

Unos podemos caminar por la calle sin miedo, sin que nos pidan la documentación y nos detengan si no la llevamos; podemos vivir con nuestros padres e hijos y cuidarlos; podemos trabajar con contrato (y sin la vulnerabilidad que conlleva su ausencia); podemos cometer faltas administrativas sin que nos encierren 60 días en una pseudo-cárcel; los migrantes, no. Y somos iguales. Pero no en derechos.

ManifestaciónLa crisis no es una desaparición repentina de la riqueza social producida, sino un colapso del actual modelo de acumulación basado en la producción de desigualdad y la competencia. La riqueza que hemos producido entre todos, en este mundo globalizado, sigue estando ahí y el problema es su reparto desigual. No será deportando inmigrantes a sus países de origen, es decir, exportando desempleo, como saldremos de esta crisis. Podemos descubrir que tanto unos como otros producimos riqueza y preguntarnos dónde demonios está esa riqueza, quién se la quedó.

Autóctonos e inmigrantes, con papeles y sin papeles, podemos unirnos como iguales y buscar juntos otra salida a la crisis que no pase por la guerra al otro.

Un pequeño paso en esta batalla es parar el anteproyecto de reforma de la ley de extranjería. ¿Nos atreveremos?

¡Acude a la manifestación! ¡Corre la voz!

Más información y manifiesto: http://www.transfronterizo.net/spip.php?article133

REIVINDICAR LOS CAJEROS

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Las personas que viven en la calle difícilmente desvelan el lugar en dónde duermen.
Es éste seguramente su secreto mejor guardado.
Hay quienes durante el día recorren la ciudad buscándose la vida:

-“Desayuno en el Ejército de Salvación. Cojo el bocadillo en las monjas de la Sagrada Familia y luego marcho a las Leonas para que me den de comer”.

Hay otros que se pasan el día buscando chatarra.
En el mercado de los chatarreros el hierro se cotiza a 5 céntimos de euro el kilo. O, lo que es lo mismo, se necesitan cien kilos de hierro para ganar 5 €… ¡Y no podéis imaginar la competencia que existe! Claro que el aluminio se paga mejor. Aunque en este momento desconozco a qué precio se cotiza.

Y hay también algunos que se pasan el día en su banco, viéndolas venir.

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MARTES, 2 de Junio de 2009

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Paco

Hacía tiempo que debería haberlo dicho: Nuestro amigo Paco, «el dueño de su castillo», nos dejó.
Murió un día de Marzo, con 73 años de vida a sus espaldas ya cansadas de tanto batallar.
Murió en la residencia en donde vivía desde Noviembre del 2007.
No pudo volver a su esquina como era su deseo, pero estaba mejor allí, más cuidado, más mimado. Su hermano le iba a ver periódicamente y se fue acompañado de su familia.
A Puri y a mí nos deja un ‘huequito’ en el alma.
Siempre le recordaremos con cariño.

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Esteban

¡Ay, Esteban!. Sigue en su banco.
Él mismo nos dice que es banquero, porque tiene un banco para él solo, nos reimos.
Los vecinos le siguen cuidando, pero a veces surgen conflictos.
Lo hacen tan suyo «el mendigo», tan de su posesión que aparecen envidias y celos.
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