NIVEL – CIENCIA O FICCIÓN

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un dia le pasó factura y se encontró en la calleNIVEL

Tiene nivel, ¿eh?
Sí, se puede hablar con él.
¿Es un nivel que suena a tren?:
¿O el nivel suficiente para que -lo entienda yo, o no- me encuentre a gusto al escucharlo?
Influye creo yo mucho el que, como el bocado al paladar, le resulte agradable al oído escuchar palabras lo suficientemente agradables como para que, según su nivel, crea que el que las diga está al suyo.
Así pues, creo, supongo o tengo la certeza, si hablo con la seguridad que me da el mío, que niveles hay muchos y que, como en el Tetris, que hasta que alcanza una velocidad que con o sin confianza no puedo superar, sé que puede haber quien le resulte agradable resolverlo, disfrutando del juego sin darse cuenta – o sí- de que su nivel es superior al mío.
¿Quién sabe más?, ¿quién sabrá más?. Yo creo saber mi nivel.

Gabriel

CIENCIA O FICCIÓN

La sociedad actual de la tierra está en su punto, comunicando que, después del ensayo de la guerra de los mundos, no tienen, salvo unos cuantos, pajolera idea de lo que va el rollo, cosa que, dicha en privado, tampoco yo sé. Por lo que deduzco que si esto escribo es para que alguien lo lea, lo interprete o, si no, lo archive.
Como los terrestres dicen: se actúe en consecuencia.
Como a mí ni me va ni me viene destruir, construir, conquistar, reconquistar poltronas o cosas semejantes, pues no sé ni quién ni qué soy, sugiero, mando u ordeno, o como se diga, que la tierra sea llamada, después de no ser nada, a llamarse como yo que, por cierto, nada hay como no llamarse o decirse nada.

Gabriel

LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN

Hoy Gabriel nos pone los pies en la tierra. Podemos ver mucho, acercarnos mucho, escuchar mucho, pero nunca lo que veamos, lo que escuchemos, lo que sintamos, será igual que la realidad de quien la vive.

La ficción

¡Hola!

La ficción, cosa de la mente o del cerebro que imagina una situación, es generalmente sólo eso, historias imaginadas que parten de algo real.
Lo real y lo imaginario se compenetran, porque alivian al que lee, al que escucha o al que va al cine.
Luego, si comprendes eso, has ganado parte al saber discernir lo que es real y ficción.
Problemas sociales o particulares, como siempre se escucha decir, tenemos todos.
Tú hablas de lo tuyo y yo de lo mío. Y todos hablamos. Escuchar… también. Asimilar que lo escuchado se asemeja a la realidad… es cosa de quien puede decidir.
Ficción, realidad, escuchar, oir, ver, entender cosas que se ven diariamente sin entrar en esa radio que tantas frecuencias tiene y tan pocas escuchamos, sólo aquellas que nos son cómodas al oido.
Habla, dime algo, dime lo que realmente pienses para yo entenderte.
Sé que no es posible, porque la respuesta sencilla es que la realidad supera a la ficción.

Gabriel

RECORDANDO A PÍA

Va a hacer ahora un mes que murió una mujer, Pía, de 46 años de edad.
Todo Arrels se conmovió.
Alex, su pareja, aún la duele
Y a él le hemos pedido permiso para «colgar» en el blog este sentido poema que ha escrito Gabriel.

Recuerdos.Pia
Recuerdos que vienen;
que se guardan y que quedan,
porque han de quedar.
Entro en la habitación y huelo
y, al oler, la siento.
A ella. Que se fue.
Pía me dejó.
No sé dónde, pero se fue.
Solo.
Solo creo que me encuentro;
aunque siento que está conmigo.
La siento y lo siento.
El tiempo pasa,
lo sé, es la vida.
Y tú allí
y yo aquí:
Estamos juntos.

Gabriel

EL COLCHÓN

Desde siempre se ha admitido que existe un ‘colchón’ en la sociedad que separa a los cada vez más ricos de los cada día más pobres.
Si se encontrara el medio de hacer entender a los integrantes de esa clase intermedia de que es más fácil que caigan que no que suban, sería mucho más sencillo dar a entender que las ayudas a los que nada tienen, pueden, en su día, ser también su único sustento.
Me comentaron que hay países en donde esas ayudas se dan no como ‘caridad’ sino como un derecho que todo ciudadano tiene. Y no se trata de hacer promesas políticas para salir al paso de quien ha sido invitado a escuchar las quejas de personas que, por su economía, están incapacitadas incluso a lo más básico como es un techo, sino que, si es necesario, tachar lo que no se cumple de lo que está escrito en la Constitución.
No puedes escribir alegremente que todo ciudadano tiene derecho a una vivienda, cuando hay tantas personas viviendo en la calle, o cuando se echa de unas casas, todo legalmente ejecutado, a gente que en ellas han vivido toda su vida.
Crisis es palabra que se escucha cuando se ha terminado de llenar los bolsillos, todo hecho según y conforme a la ley, el que especula con el suelo. Crisis que se acaba cuando todo el mundo se ha vuelto a rellanar las carteras, dejando en el camino a quien ha sido menos espabilado.
Así, pues, dejados otra vez todos en sus puestos, vuelve a rodar la bola y se vuelve a jugar a las altas finanzas, retornando a ser todos meros números estadísticos, listos para consumir y para volver a rellenar ese ‘colchón’  que necesitan los pudientes para su supervivencia, desechando al otro lado a quienes no han podido aguantar la presión.

Gabriel

PUEDES SER TÚ

Reconocemos, como personas que hemos estado o están en la calle, que no todos somos lo mismo.
La leche de unos puede ser buena, la de otros mala, puede que la de otros sea desnatada.
Los actos incívicos, como protestan muchos ciudadanos, es cierto que los hemos o han cometido todos en momentos en los que el cuerpo revienta y expulsa lo que en ese instante aprieta.
Se ha bebido y bebe en la calle, notándose más en las personas que moran en ella porque se tiende a frecuentar sitios concretos. Pero no hay que olvidar que el perfil de cada uno de ellos, es gemelo de la sociedad «pudiente»: No son marcianos o habitantes de otro planeta.
Así, pues, mirando a quien en la calle duerme, pon tu barba a remojar, pues a veces, si Santa Bárbara truena y te coge desprotegido, vienen las rebajas y puedes perfectamente ser cogido como saldo.

Gabriel

¡UN MUNDO SOLO BASTA! (ni Primero , ni Tercer, ni Cuarto)

En los últimos días de Agosto, Arrels, como Fundación, fue invitada a que una representación de usuarios, definidos como «los sin voz», la tuvieran en unas jornadas organizadas por la EAPN España (European Anti Poverty Network-Red Española de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social ), cuyo título era: «V Encuentro Estatal de Personas en Situación de Pobreza y Exclusión Social».
Se hicieron talleres en los que libremente se expusieron las opiniones de quien quiso hacerlas, todas siempre tomando como guía la gran -y cierta- cantidad de carencias de quien lleva el apellido de «pobre» o «casi pobre», pudiendo cambiar el término pobre con cualquier otro que el término lo signifique.
A mí, particularmente, lo que me quedó más grabado fueron los términos Cuarto Mundo y la propuesta generalizada de una pensión cuyo mínimo tenga como referencia el salario mínimo.
El oír Cuarto Mundo en referencia a nosotros me repelió, pues lo interpreté como aceptación de que la sociedad está coja al admitir la existencia de la pobreza y que no hay solución a corto ni a medio plazo. Y que es una pena, pero que no existe por el momento intención de inyectar fondos para que, con una paga digna, se pueda maquillar un poco los problemas de miseria que existen y que puede que se agranden cuando se incorporen a la masa de «los sin voz» de ahora, la de aquellos que han venido de otras culturas a buscarse la vida.
Inversión que, si se hiciera, a corto plazo ayudaría a que al menos la sociedad dejara el bastón, aunque se le notara que cojea.

Gabriel 

QUIENES SOMOS

1 de Septiembre de 2008

Gabriel

Enrique

Hace algunos meses que Gabriel se ha unido a este blog, como miembro de pleno derecho.
Nos juntamos la experiencia del que hace la Calle sin saber qué es eso de vivir en la calle –ENRIQUE-, con la experiencia del que durante algunos años sí vivió en la calle y supo y experimentó de sus sinsabores –GABRIEL-.
Uno, Enrique, o sea, yo, con mi buena voluntad de querer ¿entender?… (mejor me quedo con intentar aceptar). Y otro, Gabriel que, con toda su experiencia de saber, sigue con el regusto del que no acaba de romper. Aunque no por ello pretende abarcar ni entrar en un mismo saco la experiencia de todos los que viven y han vivido en la calle.
Entre los dos seguiremos haciendo camino.
Yo espero que la participación de Gabriel siga enriqueciendo el objetivo de este blog:

DAR A CONOCER A «LOS INVISIBLES», a «LOS SIN VOZ» DESDE OTRA CARA MÁS HUMANA.

 

LA VETA

El otro día charlaba con Richard sobre el blog intentando decirle que me sentía incapaz de seguir escribiendo porque todo lo que decía no era totalmente la verdad. Porque no sabía describir el bien y el mal de los que entramos en Arrels o en cualquier otro lugar dedicado a recibir a quien solicite o no precisa ayuda. Que él daba a leer la verdad de lo que contamos, el lugar y el modo en el momento que lo ve.
Richard comentó que no era su intención ponerse en el lugar de aquel a quien intenta ayudar. Que sabe perfectamente que la balanza no la tiene él para pesar el bien ni tampoco el mal. Él, con sus medios, da la mano, escucha e intenta sensibilizar.
Así que, supongo, que una manera será seguir ahondando en la mina, buscando una y otra vez la veta que la fe le dice que existe, con la ayuda de los comentarios de los que leen lo que se escribe que, separando alabanzas, escuche las posibles soluciones que se les ocurra a quien lee y, a quien, por lo que sea, nada dice aunque vea.

Gabriel

Donde estará el Gamusino

Gabriel también vino a la Ruca y hoy nos cuenta la anécdota del «Gamusino».
¿No sabéis qué es un «Gamusino»…?!

Es curiosa la forma de interpretar la salida de 6 días -excursión larga, vacaciones o como quieran llamarla- de personas con un denominador común: intentar pasar ese tiempo lo más tranquilo y relajado posible.
Están los que miran que esa tranquilidad no se rompa dentro de lo posible y los que van porque, unos: «si hay que ir se va» y otros: «vamos a ver a dónde nos llevan» o «a dónde vamos esta vez».

Dentro de lo que se puede hacer en esos días, concretamente por la noche, es ir en busca del «Gamusino». Una especie de unicornio enano que suele encontrarse cuando uno deja de ver las estrellas o bien cuando dejan de mirar a las vacas que pacientemente aguantan la presencia de extraños.
Nada obliga a adentrarse en los bosques en busca de los mágicos Gamusinos que delatan con su luz la mítica presencia para los que dicen que existen.
Y, mientras dura esa aventura, otros pueden estar durmiendo jugando al parchís o mirando a las musarañas, deporte muy extendido y en estudio para agregarlo como prueba olímpica.
Se vuelve la osada expedición sin haber capturado ningún despistado Gamusino; aunque algún intrépido asegura haber visto de reojo algún raro destello de algo brillante que se movía.

Todo está como lo dejaron. La noche arropa a quien duerme o lo intenta. Quedan las conversaciones nocturnas.
Mañana un día más o uno menos: la botella está siempre igual, a la mitad.

Gabriel

LA CUÑA

¿Que ha existido siempre la mendicidad?, poca gente lo negaría.
¿Que durará desde ahora hasta que explote el sol?, si miro la historia, cambiando motivos, matices y circunstancias, ateniéndome a la era actual, yo diría que sí, que la mendicidad o, mejor dicho, quien la practica seguirá buscando la calle como hogar.
Dudo que exista ni modo ni personas que la erradiquen al 100% de este sistema de vida.
Pero, como cuando quieres partir algo duro y abres una brecha lo suficientemente adecuada para meter una cuña y das un golpe -que lo más importante sea no parar más que la fuerza-, sabes que la cuña se irá abriendo camino. Lo importante puede que sea el material de que esté hecha y quién sea el que la golpea, que necesariamente ha de ser alguien que tenga toda la fuerza para tener todos los relevos necesarios para que el golpeo sea continuo.
No basta con una o dos manos que den con todas sus fuerzas, pues, aunque no se quiera, el esfuerzo sólo durará hasta que le falten las fuerzas. Pero una vez haya avanzado todo lo que su voluntad haya podido, llegará un momento en que gire la cabeza mirando a un lado y a otro, sin dejar de golpear, buscando un relevo.

Gabriel