En Buenos Aires 4500 niños viven en la callle

Proyecto7 y mi amigo Horacio me han enviado este vídeo http://youtu.be/OS5T4pI39kIfoto 4Merece la pena verlo.

Algunos datos que nos da el vídeo:

  • Sólo en la ciudad de Buenos Aires viven en la calle 18.000 personas.
  • 4.500, son niños.
  • 2.000, son ancianos.
  • En el año 2013 murieron 84 personas en las calles de Buenos Aires.

foto 6Proyecto7 lo componen personas que están o han estado en la calle y trabajan en la denuncia y en la reinserción. Su proyecto líder: Monteagudo. Luchan para que el gobierno federal haga políticas sociales e invierta dinero en erradicar el sinhogarismo de las calles de Buenos Aires y de Argentina, donde hay 300.000 personas en situación de calle, empezando por los niños…

 

Horacio Ávila: la crisis lo dejó en la calle y ahora da alojo a indigentes

Volvemos de vacaciones y nos encontramos:

A los “ilegales”, sin cartilla sanitaria; y a los españoles, habiendo perdido el derecho universal a la salud.

El IVA, por los aires, incluso en productos básicos.

Más jóvenes en el paro y familias enteras sin percibir ningún subsidio; pero, eso sí, el gobierno poniendo más trabas para cobrar el plan Prepara (400 € durante 6 meses) por aquello de que el parado no se apoltrone en la butaca de su casa sin buscar el trabajo que no hay, entre otras cosas, porque las pequeñas y medianas empresas están cerrando debido a que los bancos no sueltan ni un euro para ayudarlas a financiarse.

Esos mismos bancos que se están levantando gracias a los dineros de los contribuyentes.

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PROYECTO7: CARTA ABIERTA A SENADORES Y DIPUTADOS DE LA NACIÓN

Desde Buenos Aires PROYECTO7 me envía esta carta para su difusión.
Al leerla he pensado que también en Catalunya, en España y en Europa se están dando, en estos momentos de crisis, situaciones que claman al cielo y que deberían indignarnos. Desde los parlamentos respectivos se están tomando medidas y soluciones que cada vez más ahogan a los que menos tienen, echan a más gente a la calle y a los ricos ni se les toca o se les rebaja el sueldo a 300.000€, ¡no está mal!, quizás no puedan pagar la hipoteca a fin de mes…  Comparándolos con los 641,40€ del salario mínimo interprofesional… no está nada mal la diferencia. ¿Por qué no entran los sueldos de los directivos y fuera de convenio en la Reforma laboral y se les pone un techo proporcional a la crisis?, sería un buen invento…
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CENTRO DE INTEGRACION MONTEAGUDO (PROYECTO7 BUENOS AIRES)

Mi amigo Horacio, desde Buenos Aires, me manda este documento.
Horacio sigue en la brecha y nosotros, desde aquí, le apoyamos como podemos.

PROYECTO7 GENTE EN SITUACION DE CALLE
CENTRO DE INTEGRACION MONTEAGUDO
MONTEAGUDO 435 – PARQUE PATRICIOS
BUENOS AIRES – ARGENTINA

Desde Proyecto7 siempre creímos y apostamos al cambio, a través del trabajo grupal y colectivo, pero sobre todo siempre apostamos a caminar conjuntamente con los compañeros/as en situación de calle, desde el igual, desde un lenguaje común que nos identifica, la frustración, la indignación, la reivindicación y la lucha por todos los derechos violados y vulnerados.
Por eso es que creemos que para ese cambio, hay que involucrarse cada vez mas, tomar partido y hacerse cargo, así que nos hicimos cargo de lo que se conocía como «Hogar Monteagudo», y que hoy se transforma en el «Centro de Integración Monteagudo», porque para que las cosas cambien debemos intervenir, y forjar nuevos caminos y nuevas visiones, porque para que las cosas cambien, los protagonistas deben ser, los que sufren las problemáticas, y desde esas voces organizadas cambiar la marginación, por integración. Sigue leyendo

Proyecto7: Empiezan las clases y piden material para escolarizar

Como siempre en este blog hay cabida para Horacio Ávila y su Proyecto7 desde Buenos Aires. Esta vez me escribió un correo solicitando material escolar para las familias («flias»)  que están en albergues (Hoteles, los llaman en Argentina) o en la calle. Aprovechando que este blog también lo leen algunas personas de Buenos Aires, ahí va lo que Horacio me escribió:

Hola a todos/as, como todos saben empiezan las clases, y muchas flias de los hoteles, y otras que estan en calle necesitan todo lo necesario, para que los pibes empiecen, es decir guardapolvos todos los talles, pintorcitos para jardin, mochilas, (aunque sean usadas pero que esten buenas), utiles, cuadernos, carpetas, hojas, zapatillas, y todo lo que consideremos que es necesario, para ir a estudiar.
Podemos ir a buscar cosas, si nos dicen donde y coordinamos, tambien nos serviria, de aquellos que sepan que nos digan si hay organizaciones que esten dando, para hablar e interactuar.
Gracias a la participacion y colaboracion de todos Uds. muchas flias pasaron unas fiestas de fin de año dignas, y bajo un techo, volvemos a apostar y acreer en Uds, para que estos pibes puedan acceder a una enseñanza publica, gratuita y fundamentalmente digna.
Muchas gracias anticipadas, porque estamos seguros de su respuesta.
Un abrazo para todos/as.
Horacio Avila Proyecto7 Gente en Situacion de Calle
15-5504-8678

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PRESENTACIÓN DEL PROYECTO DE LEY PARA PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE

Desde Buenos Aires, ONG PROYECTO SIETE nos envía la siguiente información:

El martes 15 de junio de 18 a 20hs, en La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, Perú 160, en el Salón Presidente Perón (Planta Baja), estaremos presentando formalmente el Proyecto de Ley para Personas en Situación de Calle.

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PROYECTO DE LEY PARA BUENOS AIRES

Como siempre desde aquí damos respaldo a las propuestas que nos hacen nuestros amigos de PROYECTO7 desde Buenos Aires

Hola a todos,
En esta oportunidad les adjuntamos la nota de presentación del Proyecto de ley para personas en situación de calle.

En este link, podran leer el Proyecto de Ley completo, para que puedan decidir su apoyo: http://proyecto7bsas.blogspot.com/

Las adhesiones por favor haganlas llegar a proyecto7bsas@gmail.com, muchas gracias

CONTAMOS CON USTEDES!!!!!!!! TODOS LOS QUE HACEMOS PROYECTO7 GENTE EN SITUACION DE CALLE

OTRO CUENTO DE NAVIDAD

Desde Buenos Aires,  Horacio Ávila, Proyecto7, me envía este otro “cuento”de Navidad.

La gente está como loca!!!!!!!!, van y vienen, se atropellan, todos van cargados, con miles de bolsas…….es que llegó la navidad, y no sé por qué, pero todos los años se repite lo mismo esta locura, están como sacados, será por eso que no me ven?, y puede ser, pero en realidad ya hace muchos años que estoy acá, en este umbral, será que todo el año es navidad, jajaja, sera que me volví invisible?????, que estoy desapareciendo?????, y si sigo comiendo así salteado, en cualquier momento voy a desaparecer, yo pienso que la gente mira pero no ve, o por ahí es mas fácil no ver, bahh qué se yo, para qué complicarme, bastante tengo con lo mio, como para hacerme cargo de los mambos ajenos, ehhhh Sra, me pisó la frazada!!!, están como locos, ni me ven, y cuándo te vieron???, y sí, llegó la navidad, yo me acuerdo que en casa, en casa? yo tenia una casa? HEE AMIGO, PARA, ESCUCHA, YO TENIA UNA CASA, TENIA UNA CASA, ENTENDES?, ni me escuchó, no paró, en estas fechas todo el mundo está apurado, y ocupado, cuantas bolsas que llevan, seguro muchos serán regalos, para el arbolito, la ilusión de los pibes viste?, esta historia de Papa Noel, yo me acuerdo que con mi familia, para el arbolito, mi familia? yo tenia familia?? HEE DON, PARE, ESCUCHE, YO TENIA UNA FAMILIA, PERO NO, ESPERE, EN SERIO………..debo tener cara de loco, viste cómo me miró?, es la fecha, es así, los bares todos Sigue leyendo

LA PANDEMIA DE LA CALLE

Los países ricos como que nos ponemos nerviosos enseguida con tan sólo escuchar la palabra PANDEMIA.
La sola posibilidad de quedarnos infectados nos espanta. El mundo occidental entra en una histeria colectiva sin precedentes. Es tanto nuestro miedo, que no deparamos en gastos. Gastos ingentes que se unen a medidas de protección, en muchos casos exageradas, y que sólo hacen que generar más alarma.
A todo ello se une el baile de cifras que nos vienen presentando los medios de información. Es la lista macabra del horror. Todos los países evitan estar a la cabeza de esta lista. Es curioso cómo, ahora sí, los ministros correspondientes de cada país salen enseguida a la palestra para dar todo tipo de explicaciones y justificaciones cuando aquella lista de muertos sufre cualquier mínimo aumento.

Pero no con todas las PANDEMIAS actuamos igual.
Y lo cierto es que las hay reales y que ya vienen y se sufren y matan de años: El hambre, la malaria, el SIDA, los refugiados, …
Pero todas estas pandemias están lejos de nuestros circuitos… Es difícil que nos lleguen a las sociedades ricas…
Para luchar contra ellas el mundo rico no es capaz siquiera ni de quitarse un 0,7% de sus presupuestos.
Y sí, la verdad es que nos toca en lo más profundo y nos duele cuando, por ejemplo, vemos un programa de TV enseñando esas miserias…
Pero no pasamos de ahí. Nuestra histeria colectiva no se ve acuciada hasta el punto de reclamar (¡exigir!) serios cambios estructurales que nos acerquen más a la igualdad (aun a costa de perder prebendas).

De la ONG Proyecto7, desde Argentina, he recibido un vídeo que nos habla de otra Pandemia: La PANDEMIA DE LA CALLE.
Sólo en Buenos Aires unas 15 mil personas viven y duermen en la calle y son, que se sepa (las listas de esta pandemia no se llevan desde los gobiernos), 113 las personas que han muerto en sus calles durante un año.
En España son menos, pero ya son 60 los muertos que La Red de Entidades que trabajan con Personas Sin Hogar (enredpsh) ha contabilizado en los medios de comunicación estatales. Y nuestras calles se siguen llenando de personas expulsadas, sin comerlo ni beberlo,  por la crisis. ¿Y qué se hace?, ¿y qué hacemos?.
¿Cuántas vacunas, cuantos tratamientos ha previsto el ministro de turno para combatirla?. ¿Cuántos muertos se habrán de contabilizar para incluir la calle en el protocolo millonario de PANDEMIA?

Este vídeo documento se ha extraído del reportaje realizado por Bisturí Televisión de Buenos Aires PGM17BLQ2 http://www.youtube.com/watc… sobre las personas y niños que viven en la calle en esta ciudad

«ES LA CONDICIÓN MÁS BAJA»

Página 12

Este artículo me llegó de Buenos Aires de la ONG Proyecto7

Se llama Horacio Avila y se quedó sin techo y obligado a vivir en la calle en 2002, porque no podía pagar el alquiler. Alternó changas y trabajos semiestables. Es uno de los fundadores de Proyecto 7, una organización que ayuda a los que viven en la calle.

Por Gustavo Veiga

Pensó que nunca le sucedería, pero se convirtió en un mutante urbano, como el título del documental que protagoniza. Léase: mutante, persona en situación de calle, último eslabón de la escala social, desecho humano en el que nadie repara. Horacio Avila tiene 46 años y las marcas en el rostro de una vida complicada. Entre 2002 y 2007 durmió en plazas y umbrales de edificios. Alternó changas y ocupaciones estables, supo de solidaridades y maltratos, de ranchadas donde compartir todo y operativos policiales donde también se perdía todo. Sus experiencias son como capas geológicas que brotan del asfalto, ese asfalto que para él se volvió tan familiar como una cama caliente para quien descansa en su casa.

Hace dos años recuperó la posibilidad de disfrutar esa cotidianidad que para muchos ciudadanos sería insignificante. “Hoy, para mí, cerrar la puerta del baño y encender la luz, orinar, afeitarme, apagar la luz de nuevo y que mi compañera me traiga el mate a la cama es una fiesta enorme. Son cosas que antes no valoraba”, dice Avila, uno de los fundadores de Proyecto 7, la organización que ayuda a quienes viven en la calle.

–¿Podría sintetizar su historia antes de transformarse en esa persona que perdió todo, incluido el techo?

–Es la historia de una vida normal, de alguien que nació laburante. Mi viejo había sido metalúrgico y mi vieja ama de casa. Yo soy el cuarto de siete hermanos. Hice la escuela primaria bien, me crié bien, como corresponde. Pasé mi infancia en San Justo, partido de La Matanza y comencé a trabajar desde muy chico, a los once años en un taller mecánico. Yo no lo veía nunca a mi viejo porque tenía como tres laburos para mantenernos. Por eso, me empezó a picar la idea de aportar unas monedas en mi casa con el propósito de verlo más, de que estuviera más tiempo con nosotros.

–¿Cómo siguió su adolescencia?

–Yo nací en 1963 y cuando los militares dieron el golpe del 24 de marzo del ’76, hacia dos años que venía trabajando. Había pasado como ayudante por una fábrica de candados, un laburo que me había conseguido mi viejo. Ya vivía en Florida y estaba estudiando la secundaria en Villa Martelli, muy cerquita de los departamentos donde mataron a Santucho. Después formé mi primera familia, de la que nació mi hijo Nicolás. Un capo total. Sabe inglés, dibujo, está en la Facultad. Y de mi segundo matrimonio tengo una hija, Lucía, que es una princesita de nueve años.

–¿Tiene algún oficio o profesión?

–Sí, hace más de veintidós años que soy tapicero de muebles y de automóviles. Hago equipamientos, soy carrocero. Siempre había tenido mi propio local en Laferrere, donde todavía vive mi hijo con la madre, que es psicóloga y una excelente mujer, una madre mejor todavía.

–¿Cuándo percibió que podía quedarse en la calle?

–Nunca lo pensé ni lo percibí. Si a mí en aquel momento me hubieran preguntado qué era vivir en situación de calle, respondía que ni idea. Para mí existía el concepto de ciruja, de linyera.

–¿Cómo fue su último día bajo techo?

–En la casa de los padres de un amigo. Mi hija y su madre ya estaban a resguardo con los abuelos. Yo sabía que no me quedaba otra, lamentablemente no tenía dónde estar porque me era imposible pagar el alquiler. Hubo cuestiones personales o familiares que me sobrepasaron. O me endeudaba más y quedaba enterrado al punto de no poder salir, o paraba la pelota. La decisión fue la que tomé. Mi amigo Humberto y su esposa Nelly que viven en Lomas del Mirador me preguntaron si tenía adónde ir. Yo por vergüenza les dije que sí, pero la respuesta era no. Por una cuestión de instinto y de supervivencia me vine para la Capital Federal. Acá hay vida toda la noche, en la provincia no.

–¿Se fue con lo puesto?

–Sí, porque cuando uno no tiene adónde ir, ¿para qué va a llevarse sus cosas? Yo las repartí en distintos lugares. Fue como vivir una película de ciencia ficción. Imagínese que usted sale de la redacción y cuando llega a su casa lo perdió todo. Se pregunta: ¿y ahora qué hago? Mi historia en situación de calle empezó en el Congreso y terminó también en el Congreso. Increíblemente, después de haber deambulado por muchos lugares de la ciudad.

–¿Qué experiencias lo marcaron en esos cinco años de intemperie?

–Hubo dos momentos muy claros. Una mañana, en la plaza 1º de Mayo, en Yrigoyen y Pasco, fui a despertar a uno de los abuelos y se me cayó. Cuando me di cuenta, estaba muerto. Se había muerto sentado. Tenía 70 y pico de años. La otra experiencia sucedió durante la Navidad de 2004 cuando hicimos la huelga de hambre en la Plaza de Mayo. En mi vida hubiera imaginado que estaría haciendo eso para que alguien se dé cuenta de cómo tantas personas viven o mueren como perros. Unas trescientas personas de distintas ranchadas y paradores tomamos la decisión de salir a pelear.

–¿Cuándo percibió que podía comenzar a revertir su situación de calle?

–Desde un primer momento mi idea fue revertirla. Jamás pensé que me quedaría así, por eso nunca fui a un parador, ni a un comedor, que para mí son lugares donde a uno lo inducen a aceptar su condición y si la acepta lo quiebran. Esos sitios están para quebrarlo, para formalizar la situación y estancarla. Por eso, en cinco años habré ido dos veces a bañarme a un lugar así. Por una necesidad de higiene.

–¿Está en contra de ese tipo de asistencialismo?

–Sí, porque es un negocio millonario. Hay hogares que cobran 85 mil pesos mensuales por atender a cuarenta personas. Saque la cuenta. Tener que ir a comer y hacer una cola ante todo el mundo es humillante. Eso va socavando y uno acepta que lo llamen indigente. La situación de calle es un compendio de todas las situaciones sociales. En ella y solo frente al mundo, uno pasa por lo peor. Es la condición más baja a la que puede llegar un ser humano. El simple hecho de cómo ir al baño, cómo higienizarse… de dormir con un ojo abierto. La cabeza de uno no descansa en la calle. Se duerme con la luz de mercurio, los ruidos de los autos, los colectivos, la gente que viene y va. Es muy difícil mantener un estado de coherencia viviendo en la calle. Y estar muy fuerte anímica y mentalmente.

–Usted dice que nunca durmió en los paradores del gobierno porteño. Cuando juntaba unos pesitos, ¿se alquilaba una pieza de hotel?

–Sí, una vez al mes y cuando ya tenía un laburo formal, el sábado y el domingo me quedaba en un hotel, aislado de todo. Más que nada por la intimidad, por el hecho de cerrar la puerta y que todos quedaran afuera. Era muy necesario para mí.

–Hay algo que las personas con un hogar propio o alquilado consideran indispensable en sus días de descanso: el esparcimiento. ¿Es posible recrearlo cuando se vive en la calle?

–Depende de la situación. Para mí tener la radio y pilas todos los días era un acto imprescindible. Así me evadía. Otro puede ser escribir. Hay muchos que dibujan. El fútbol en la calle es importante. Hay campeonatos zonales, por ejemplo. Yo tengo compañeros que jugaron en el Mundial de fútbol callejero para homeless. También hay un lugar que se llama Arte sin techo. No sé si llamarlo esparcimiento. Es escape.

–¿Cómo logró salir de la situación de calle?

–Trabajando, con el apoyo de la gente que después se fue sumando a Proyecto 7. Apostando a que se podía. Siempre se puede.