MARTES, 1 de Diciembre de 2009

Juan José

Algunas veces invitamos a un café o compramos un bocadillo. Lo solemos hacer; pero no con demasiada frecuencia. Pensamos que tampoco con ello vamos a solucionar el problema. Pero sirve para relacionarnos, para ganar en confianza.

Con Juan José hacemos una excepción. Es bastante habitual que nos sentemos con él para compartir un «cortado».
Pero, además, lo novedoso es que, en este caso, es Juan José quien se empeña en invitarnos y no consiente en que seamos nosotros quienes paguemos.
Es tal su tozudez, que se nos hace muy difícil el negarnos. Aunque por otro lado, reconozco que, tanto a Puri como a mí, nos parece entrañable ese momento en que, estirándonos del brazo, nos dejamos llevar y, una vez sentados en el velador del bar, él solicita al camarero nuestras demandas, vigilando, al mismo tiempo, que ninguno de nosotros nos adelantemos a pagar.
– Enrique, ¿va un «carajillo»?. Sigue leyendo

FELICIDADES POR EL NIETO

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un día le pasó factura y se encontró en la calle

Me he enterado que alguien relacionado con Arrels ha tenido un nieto. Cosa que, bien creo que sabe, me alegro.
Antes de que tenga uso de razón ya tiene asignado una serie de derechos. Derechos que, en el transcurrir de la vida, siempre le acompañarán.
De la manera que le sean necesarios, los ira reclamando según vayan transcurriendo los avatares de la vida.
Habrá algunos de los que ni siquiera sabrá que existen, porque estará en un lado de una linea divisoria virtual en la que su vida transcurrirá de una manera, entre comillas, normal.
El hecho de ser autosuficiente, te hace obviar a quienes están al otro lado de la linea y que, sean por los motivos que sean, ellos sí necesitan de los derechos que por cuna tienen y necesitan.
El olvido de los derechos no necesitados, hace muchas veces despreciar al que le hace falta, poniéndole precio y exigencias.

Gabriel

Querido Gabriel:
En primer lugar darte las gracias por tu felicitación. El nieto es una alegría que nos ha llegado y nos ha colmado de felicidad: Te enviaré una foto.
Luego agradecerte tus palabras, porque ellas nos hacen pensar a los que estamos
«en un lado de una linea divisoria virtual en la que su vida transcurrirá de una manera, entre comillas, normal«.
Tenemos nuestros derechos tan de por la mano, que hasta algunos los ignoramos por tan asumidos que están y nos olvidamos de lo necesitados que son esos mismos derechos para otras personas.
Hablamos de las personas que están durmiendo en la calle con tanta frialdad…, como si esa situación fuese tan normal: «A éste le doy alojamiento y a éste no»: la eficiencia.
BANCO ANTI-INDIGENTE
Pero yo no me puedo (ni me quiero) hacer a la idea de que algún día mi nieto tuviese que dormir en la calle, se me revuelve el estómago, me hace daño el sólo pensarlo; pero lo cierto es que hoy, ahora, hay mucha gente que está así.
Y no se buscan sus derechos, sólo se busca tapar a las personas, porque no gustan, porque estorban: dar derechos cuesta dinero.

«Hay muchos en el Raval», dicen, (siempre han sido demasiados y ahora hay más. Como era de suponer la crisis y el paro dejó más excluidos en la cuneta) «y molestan»
Y se ponen bancos «anti-indigentes» (¡manda huevos la palabra!):
«Ya en el Raval no podrán dormir». (Y se quedan tan tranquilos).
No dormirán en bancos, pero ¡digo yo que en algún lugar habrán de dormir! y lo seguirán haciendo en la calle, porque el poder adquisitivo (si es que tienen alguno) de estas personas no les llega para una pensión y en Barcelona las plazas de albergues no han aumentado y ya antes faltaban y han sido siempre insuficientes e inadecuadas.
Y tendrán que seguir meando en la calle, aunque hayan puesto artilugios para impedirlo, porque urinarios públicos no hay en Barcelona y el Ayuntamiento tampoco los ha creado ahora para dar soluciones. ¿Y quién los admite en su casa o en su establecimiento o en su bar… para usar sus aseos?
Y seguirán oliendo mal, porque en Barcelona hay duchas sólo para 60 diarias y para conseguirlo hay que hacer turnos de bien mañana o pedir tanda la tarde anterior con dobles desplazamientos.
Es cuestión de dinero; pero ruego a Dios que mi nieto no haya de caer en manos de la eficiencia de los servicios sociales.
Y un deseo: Ojalá que mi nieto, aunque no necesite de según qué derechos, sepa que los derechos son de todos y que toda persona debe tener acceso a lo que son sus derechos y que nadie, ¡¡NADIE!! debería poder quitárselos y, por último, que nunca se conforme y luche siempre por conseguir los derechos, aunque no sean los suyos.
Un abrazo.

Enrique

CUAL ES LA CUESTIÓN

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un día le pasó factura y se encontró en la calle

Creer o no creer.
Yo creo en mí, pero por saber quién y qué soy.
Si la experiencia es la madre  de la ciencia, debe de ser cierto que, en cierta manera, esa es una de las cuestiones.
El «yo sólo sé que no sé nada», de las cuestiones que trata la ciencia, como le da igual tratando del ser o no ser, buena parte de la verdad es mejor no saber nada; ¿para qué?.
Si tú vives feliz, lo serás trabajando o en la calle. Y si tienes ciencia y saber, sufrirás y, si no, ¿para qué sufrir?
Tú puedes aprender si de ello tienes ansia, es como faltarte algo. Si lo haces,  es tu opción, no pudiendo enseñar a quien su experiencia le dice que tú no eres igual que él, aunque sigáis siendo personas los dos.

Gabriel

SALVEMOS DE NUEVO LA HOSPITALIDAD

La Plataforma «Salvemos la Hospitalidad» vuelve a quejarse del anteproyecto de ley que el gobierno ha aprobado y nos hace una reflexión de los puntos que para ellos y para muchos incumplen la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Lo podeis leer en su página web www.hospitalidad.aldeasocial.org

¿Cuál es el problema? (VIII)

OBSERVANDO LA CALLE MÁS ALLÁ DE LO QUE SE VE

Debajo del PinoEl otro día Puri y yo, paseando por los jardines de la Sagrada Familia, observamos que debajo del pino en donde hace unos meses encontramos a Jordi había señales evidentes de que alguien volvía a dormir allí: colchón viejo, bolsas de plástico tiradas, alguna lata vacía…
Estábamos analizando la situación, cuando una señora ya entrada en años, al vernos, se paró junto a nosotros y sobre nosotros echó todo lo que pensaba referente a estas personas que «ocupan los jardines públicos para ¡¡¡dormir!!!. Fíjense ustedes, ¡¡¡duermen aquí!!! «.
Puri, con mucha tranquilidad y con la naturalidad que nos permite la experiencia de situaciones similares, le dijo: «¿A lo mejor es que no tienen otro sitio en donde dormir?»
La mujer se quedó parada, no esperaba tal contestación y sólo se le ocurrió decir: «Vol dir…?» (¿Quiere decir?).

Por la cabeza de la pobre mujer no se le había pasado esa sencilla y tan real posibilidad: que una persona duerma en la calle porque no tiene otro sitio en donde hacerlo.
Pausadamente Puri y yo nos retiramos; amablemente la saludamos y tranquilamente seguimos con nuestro paseo observando las calles y los rincones de nuestra ciudad más allá de lo que nos puedan decir las apariencias.

Ver los otros ¿Cúal es el problema?

DAR GRACIAS A DIOS

Desde nuestra posición privilegiada
solemos hacer a Dios “culpable” de lo que tenemos;
pero nos negamos a hacerle “culpable” de lo que a otros les falta.

Dar gracias a DiosDe un tiempo para acá que no soy capaz de dar gracias a Dios por todo aquello que poseo y que otros carecen.
De hacerlo, me sentiría como aquel fariseo del Evangelio que, con toda su buena fe de haber cumplido la ley, en el templo, puesto en pie, me dirijo a Dios y le digo:

“Gracias, Señor, porque yo no soy como aquel, que no tiene nada.

Que no tiene nada, porque ya, al nacer, le pusiste en lugar equivocado.
Que no tiene nada, porque a él, Señor, no le tocó la rifa del capital.
Que no tiene nada, porque Tú le dejaste sin nada.
Que no tiene nada, porque un día no quiso/no supo agarrarse a la rueda de la vida, porque la vida está hecha para los fuertes.
Que no tiene nada, porque nunca Tú le diste nada.

Y a mí, Señor, en cambio, me lo diste todo”

Supongo que fue la Calle quien me abrió los ojos.

Enrique

Manifestación contra la Ley de Extranjería

(Esta información está tomada de la web Redes Cristianas)

LA LEY DE EXTRANJERÍA NOS HACE DESIGUALES.Manifestación
ESTAMOS A TIEMPO. ¡PARÉMOSLA!

Madrid, sábado 20 de junio, 18hs
Salida: Intercambiador Metro Aluche
Convoca: Ferrocarril Clandestino

Somos iguales. Hombres y mujeres, negros y blancos. Nos lo enseñan en la escuela. Lo comprobamos cuando nos hacemos amigos de Malik, Sumi, Carmen, Vladimir o Chin-tao. Somos iguales. Y, sin embargo, el anteproyecto del gobierno de reforma de la Ley de Extranjería no dice lo mismo: ahonda en la institucionalización de la desigualdad.

Unos podemos caminar por la calle sin miedo, sin que nos pidan la documentación y nos detengan si no la llevamos; podemos vivir con nuestros padres e hijos y cuidarlos; podemos trabajar con contrato (y sin la vulnerabilidad que conlleva su ausencia); podemos cometer faltas administrativas sin que nos encierren 60 días en una pseudo-cárcel; los migrantes, no. Y somos iguales. Pero no en derechos.

ManifestaciónLa crisis no es una desaparición repentina de la riqueza social producida, sino un colapso del actual modelo de acumulación basado en la producción de desigualdad y la competencia. La riqueza que hemos producido entre todos, en este mundo globalizado, sigue estando ahí y el problema es su reparto desigual. No será deportando inmigrantes a sus países de origen, es decir, exportando desempleo, como saldremos de esta crisis. Podemos descubrir que tanto unos como otros producimos riqueza y preguntarnos dónde demonios está esa riqueza, quién se la quedó.

Autóctonos e inmigrantes, con papeles y sin papeles, podemos unirnos como iguales y buscar juntos otra salida a la crisis que no pase por la guerra al otro.

Un pequeño paso en esta batalla es parar el anteproyecto de reforma de la ley de extranjería. ¿Nos atreveremos?

¡Acude a la manifestación! ¡Corre la voz!

Más información y manifiesto: http://www.transfronterizo.net/spip.php?article133

MARTES, 2 de Junio de 2009

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Paco

Hacía tiempo que debería haberlo dicho: Nuestro amigo Paco, «el dueño de su castillo», nos dejó.
Murió un día de Marzo, con 73 años de vida a sus espaldas ya cansadas de tanto batallar.
Murió en la residencia en donde vivía desde Noviembre del 2007.
No pudo volver a su esquina como era su deseo, pero estaba mejor allí, más cuidado, más mimado. Su hermano le iba a ver periódicamente y se fue acompañado de su familia.
A Puri y a mí nos deja un ‘huequito’ en el alma.
Siempre le recordaremos con cariño.

Para leer más sobre Paco, clicar aquí con el ratón

Esteban

¡Ay, Esteban!. Sigue en su banco.
Él mismo nos dice que es banquero, porque tiene un banco para él solo, nos reimos.
Los vecinos le siguen cuidando, pero a veces surgen conflictos.
Lo hacen tan suyo «el mendigo», tan de su posesión que aparecen envidias y celos.
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LA INDIGNIDAD DEL INDIGENTE (2)

Hace unos días escribía mi dolor, mi emoción,
mis sentimientos encontrados ante Alfredo
en
LA INDIGNIDAD DEL INDIGENTE(1).
Su historia tuvo continuación y hoy os la muestro.

La indignidad del indigenteHubo un día en que Alfredo accedió a ser duchado.
Miquel, Puri y yo montamos la logística correspondiente y por la tarde le llevamos a la Llar Pere Barnés en la furgoneta de Arrels.
Allí le duchamos y le cambiamos de ropa. Y es así que pudimos también comprobar y ver las llagas profundas que tenía en el escroto y en las nalgas.
Luego, bien limpio, le volvimos a subir en la furgoneta y le devolvimos a su sitio: Alfredo no consintió en ser ingresado en ningún lugar aun y a pesar de nuestra insistencia.
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INMIGRANTE, «SIN PAPELES», EXCLUIDO

Un amigo me llamó. Era viernes.
Me contó el problema:
Dos jóvenes subsaharianos, de esos que vienen a España en cayuco y que sobreviven al mar, habían llamado a su puerta y no sabía qué hacer con ellos, dónde meterlos, en dónde darles cobijo.
España les salva la vida, pero no se cuida de sus vidas.
¿Cómo han de vivir?; ¿dónde han de comer?; ¡tendrán necesidad de dormir!
España no les dejó morir, pero no le importa ni si viven, ni cómo vivan:
¡Son ilegales y no tienen derechos!
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