REIVINDICAR LOS CAJEROS

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Las personas que viven en la calle difícilmente desvelan el lugar en dónde duermen.
Es éste seguramente su secreto mejor guardado.
Hay quienes durante el día recorren la ciudad buscándose la vida:

-“Desayuno en el Ejército de Salvación. Cojo el bocadillo en las monjas de la Sagrada Familia y luego marcho a las Leonas para que me den de comer”.

Hay otros que se pasan el día buscando chatarra.
En el mercado de los chatarreros el hierro se cotiza a 5 céntimos de euro el kilo. O, lo que es lo mismo, se necesitan cien kilos de hierro para ganar 5 €… ¡Y no podéis imaginar la competencia que existe! Claro que el aluminio se paga mejor. Aunque en este momento desconozco a qué precio se cotiza.

Y hay también algunos que se pasan el día en su banco, viéndolas venir.

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UN TROZO DE PAN CON ALGO…

¿Vacío o lleno?

La crisis se empieza a notar en la calle.
Gente joven que se ha quedado sin trabajo se añaden a las colas del pedir ‘un trozo de pan con algo… ‘
Al verte, se les llena el rostro de esperanza. Alguien de los veteranos les ha hablado de nosotros:  «Ellos te ayudarán».
Y te vienen a hablar…
A menudo son extranjeros, sin papeles… Son los primeros en esa lista macabra e injusta que ya empiezan a llenar nuestras calles. «Me quedé sin trabajo. Ya no tengo dinero para pagar el próximo alquiler y mi compañero de habitación me echará…» «Necesito un par de euros para comer…»
Te lanzan las demandas como sí tú tuvieses la varita mágica para solucionar sus problemas. Y te sientes mal, porque tú no eres ningún ángel benefactor, ni llevas escondida en la manga la carta ganadora.
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LA INDIGNIDAD DEL INDIGENTE (2)

Hace unos días escribía mi dolor, mi emoción,
mis sentimientos encontrados ante Alfredo
en
LA INDIGNIDAD DEL INDIGENTE(1).
Su historia tuvo continuación y hoy os la muestro.

La indignidad del indigenteHubo un día en que Alfredo accedió a ser duchado.
Miquel, Puri y yo montamos la logística correspondiente y por la tarde le llevamos a la Llar Pere Barnés en la furgoneta de Arrels.
Allí le duchamos y le cambiamos de ropa. Y es así que pudimos también comprobar y ver las llagas profundas que tenía en el escroto y en las nalgas.
Luego, bien limpio, le volvimos a subir en la furgoneta y le devolvimos a su sitio: Alfredo no consintió en ser ingresado en ningún lugar aun y a pesar de nuestra insistencia.
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TSUNAMI

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un día le pasó factura y se encontró en la calleA Gabriel hoy se le ve optimista

Todo lo que sube, baja. Dice un viejo proverbio. Y al igual que las olas son debidas a varios factores, aquellas llegan, una vez pasados éstos, a mostrar su cara amable, y aun sabiendo que la resaca existe, la calma vuelve a adueñarse del entorno.
Así la crisis. Quiere ver uno que ha sobrepasado el nivel y que su cresta ha llegado a su máxima cota, bajando y esperando a que pase la resaca. Se presupone que existen reconsideraciones, acerca de los que se agregan a los que ya nada tenían, para que, primero, puedan tener medios para volver a levantarse y, segundo, puedan recordar que  gracias a ellos  subsistirán aquellos que no han podido levantar cabeza.

Gabriel

¡QUE NO SE QUEDE SOLO CON SU MAL!

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Hay momentos oscuros. Momentos en que todo se ve negro y nos embarga la desesperanza:
¡Tantos procesos frustrados…! ¡Tantos esfuerzos tirados por la borda…! ¡Tanto fracaso! ¡Tanto volver a empezar…!
Parece como si todo se derrumbase, como si todos nuestros empeños no hubiesen servido para nada.
Los retrocesos, las injustas reacciones, la agresión, la falta de reconocimiento… -¡aunque sólo fuese una pizca de agradecimiento…!-, el no ver salida a tanta vida fracasada, violenta, desarraigada…, nos hunden en el desaliento y en la rabia: ¡Hasta aquí hemos llegado! ¡para todo hay un límite! ¡ya no podemos dar más!
Y es que las fuerzas se nos agotan, no somos súper héroes. ¡Ya está!. Y tiramos la toalla.
Hay que ser claros: muchas de estas vidas rotas no las podremos cambiar.

Y al mismo tiempo esas vidas, en cada retroceso, sienten con mayor dolor su propia impotencia de poder cambiar. Exasperadas, ven su suma de fracasos: Cuando ya lo tenía casi todo por la mano, lo rompo, lo destrozo y lo que es peor rompo y destrozo a aquel que me dió la mano. Defraudé su confianza, malversé todo lo que en mí se había depositado de bello, de sincero, de cariño…: ¡Con lo poco que he tenido en mi vida, ahora, que lo tenía regalado, lo desprecio, lo quemo, lo maltrato!… ¡Soy menos que nadie! ¡Soy nada en la nada y no merezco respeto ni consideración!

El silencio…, la no respuesta…, la duda…, la comprensión por encima de todo y a todos…
Sólo intuyo que, a pesar de todo, mi camino es el de «estar» -en la forma que pueda y que me deje-, pero ¡que no se quede solo con su mal!

Enrique

SALVEMOS LA HOSPITALIDAD

Me apunto a la crítica y firmo el Manifiesto que Olga expone en el blog Desde la Calle, que la Plataforma “Salvemos la hospitalidad” ha creado pidiendo adhesiones.

Si esto se aprobase, Arrels debería de dejar en la cuneta a un porcentaje importante de personas que día a día acompañamos en su proceso hacia la autonomía. Y no sería justo.

Dice así:

MANIFIESTO PARA LA REFORMA DEL ART. 53 C) QUE SANCIONA A QUIENES AYUDEN SOLIDARIAMENTE A LAS PERSONAS EXTRANJERAS EN SITUACIÓN IRREGULAR.

“SALVEMOS LA HOSPITALIDAD”

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados de razón y conciencia, tienen el deber de comportarse fraternalmente los unos con los otros” (art. 1 Declaración Universal de los Derechos Humanos).

Uno de los deberes presente en todas las culturas, y en algunas, señal de su identidad, es el de la “hospitalidad”. Este deber ético, traducido incluso en forma de sanción cuando su omisión provoca riesgos para la integridad física del otro, está gravemente amenazado en España si prospera la anunciada reforma de la legislación de extranjería.
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EL ORIGINAL

Hoy Gabriel me escribe una carta en donde me habla
de sus nostalgias y de su vida perdida.

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un día le pasó factura y se encontró en la calleMi estimado Enrique:

Siendo extraviado el original de lo que en su momento escribí, siento nostalgia del papel perdido. Total, es tan sólo un papel… Lástima y pena de ese papel. Es tan sólo tuyo; biografía al fin y al cabo; tinta, que no es tuya, con la que escrita está tú vida.
Sólo tú sin pena ni lástima podrás saber si hay alguna errata.
Observadores podrán intentar, según su criterio, hacer una biografía de tí, intentando, si son neutrales, querer revivir algo que tú tan solo sabes.
Tener nostalgia de cuando no eras borracho, es fácil. Vivir con la nostalgia no sé.

Quedando sss:

Gabriel


ESPACIO

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un dia le pasó factura y se encontró en la calleEl ocupar un espacio que consideres tuyo es, creo yo, lo que da sentido a que una persona dé razón de ser a lo que llamamos vida: Sentirse vivo y saber para qué te levantas cada día y el por qué deseas levantarte al día siguiente.
Ese espacio que uno ocupa puede ser el del rey de cualquier reino o el de aquel que busca en los contenedores. Tanto uno como otro ninguno de los dos desea ocupar el lugar del otro.
Pero, si quien duerme a raso, tiene ese sentirse cómodo al despertar, buscándose la vida hasta que vuelva  a acostarse, una de las cosas exigidas a los demás es que lo dejen tranquilo, pero no por ser exigente, sino porque él lo ve así.
¿Por qué?. El millón daría más de uno por saberlo.
¿Tengo frio?: Necesito algo para abrigarme.
¿Tengo hambre?: Necesito algo para comer.
Eso en las necesidades básicas. Lo demás, lo que una mayoría tenemos, se debe conseguir con el dinero. ¿Cómo? Unos robando, otros pidiendo, otros yendo calle arriba, calle abajo, buscando lo que cree que pueda tener valor para vender.
Pero ¡cómo! ¿y a esta gente, que se está rascando todo el día la barriga, la tengo yo que ayudar partiéndome los ***** para que a ellos no les falte de nada?
¡Sí! ¿por qué?: Sabiendo que tú no eres ningún propietario de pozos de petróleo y que seguramente podrías correr la misma suerte que él y, sin seguir numerando, teniendo la seguridad plena de que tú tan sólo ocupas un espacio y que lo ocupas porque sigues una de las rutinas de la vida: Nacer, crecer, estudiar, trabajar y crear una familia, sin a veces darte cuenta que tan sólo es lo rutinario de una vida normalizada y que tu esquema de la vida está basado sólo en tu experiencia.
Todo ello puede romperse con una gran o pequeña crisis en la que esos esquemas se romperán mirando de reojo a quien pueda zozobrar antes que tú y deseando que se vaya a pique aquel y no tú.
Otra persona seguirá recogiendo su cartón y buscando el carrito, porque es su espacio y ve, a su manera, que la vida es un asco y que tú tienes la culpa.
¿De qué manera pueden cambiarse comportamientos de las personas para que nos demos cuenta que en el servicio meamos todos y somos completamente iguales?.
Tan sólo nos falta madurar como sociedad en la que, políticas aparte, seamos ciudadanos y en donde aquel, que, por h o por b, forme parte de quien dirige el cotarro, debe garantizar, a todos aquellos que forman el conjunto humano de la sociedad, sus mínimos derechos reales.

Gabriel

¿GRATUIDAD? ¿ESPERAR ALGO A CAMBIO?

Hay dos aspectos para entender la gratuidad en este trabajo que hacemos con la gente que vive en la calle.
Uno de los aspectos se entiende fácilmente: Este trabajo lo haces sin esperar recibir nada a cambio. Es decir, nada de dinero, de cargo, de posición, incluso de afecto, de agradecimiento, de…
Pero hay otro aspecto de la gratuidad que es más complicado, más sutil, más doloroso: Este trabajo lo haces sin esperar que cambie nada. Ni tan siquiera que el otro cambie de vida. Este segundo aspecto es el que tal vez más nos cueste digerir y entender y muchas veces nos desespera porque nos duele tanta pasividad y nos entristece tanto sufrimiento.

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EXPOSICIÓN «PENSIÓN CALATRAVA»

Carlos Castro ha estado durante cerca de un año relacionándose con la gente que vivía en el puente de Calatrava y les fotografió. Ahora ha hecho una exposición que yo aconsejo que, quien quiera y pueda, vaya a verla.

carlesCARLOS CASTRO
Centre Civic Can Basté
Pg. Fabra i Puig 274/
tel 93 420 66 51/ fax 93 420 17 97/
M L5 Virrei Amat/
Bus: 11,31,32,47,50,51, 71,82
http://www.canbaste.com/contacto.htm

Horari:
dilluns de 16 a 22h,
dimarts a divendres de 9.30 a 13.30h i de 16 a 22h,
dissabte de 10.30 a 13.30h i de 16.30 a 20.30h


Un día Carlos descubrió mi Blog y cómo en él yo describía, con palabras, lo que él intentaba describir a través de la fotografía. Él llevaba ya tiempo, yo apenas unos meses, pero eran las mismas personas, era el mismo puente. Los dos hablábamos de la Pensión Calatrava.

Y se puso en contacto conmigo y me enseñó su trabajo.

Luego me pidió que fuese a la inauguración y como yo no me sé negar cuando me piden que hable de Arrels o de lo que hago, o de lo que vivo y siento cuando me relaciono con estas personas, pues allí estuve.

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