Mujer de carácter, a veces acoge y a veces nos echa,
pero no sé qué tiene María que, cuando la conoces,
se te desborda la “tendresa”.
María empieza a hacerse mayor -ya no cumplirá los setenta-.
De entre toda ella, destaca su mirada.
Sus ojos la delatan: azules, ¡grandes!, ¡abiertos!
Todo lo mira.
Todo lo observa.
Nada de lo que pasa a su alrededor se le escapa.
A todos conoce.
Con todos habla…
A todos y con todos los que, como ella, pisan y duermen la calle.
Con ellos se sienta, comenta, les grita…, se enfada…
Sobre todo les grita.
Los otros… la escuchan… y callan…, la vigilan…, la aguantan… Sigue leyendo
– Manel debe de estar en algún hospital. Alguien le vió inconsciente tirado en el suelo y llamó a una ambulancia que se lo llevó.
Cuando me despedía, casi en un susurro, Rafa me espetó: “No cambies; sigue siendo la persona que eres”.



– ¡Ya te daría yo un pico y una pala para que sepas lo que es trabajar!
