UNA MUJER: MARIA

Mujer de carácter, a veces acoge y a veces nos echa,
pero no sé qué tiene María que, cuando la conoces,
se te desborda la “tendresa”.

María empieza a hacerse mayor -ya no cumplirá los setenta-.
De entre toda ella, destaca su mirada.
Sus ojos la delatan: azules, ¡grandes!, ¡abiertos!
Todo lo mira.
Todo lo observa.
Nada de lo que pasa a su alrededor se le escapa.
A todos conoce.
Con todos habla…
A todos y con todos los que, como ella, pisan y duermen la calle.
Con ellos se sienta, comenta, les grita…, se enfada…
Sobre todo les grita.
Los otros… la escuchan… y callan…, la vigilan…, la aguantan… Sigue leyendo

Y HAY QUIENES SE CULPAN Y SUFREN

– Manel debe de estar en algún hospital. Alguien le vió inconsciente tirado en el suelo y llamó a una ambulancia que se lo llevó.

Quien nos daba la noticia era Cristóbal, compañero de Manel que, como él, lleva en la calle ni se sabe de tiempo.

– Lo mismo ya ni le encontráis. Estaba muy enfermo.

Y es verdad. Hacía dos semanas que le habíamos visto por última vez:

– Manel, te acompañamos al médico…
– No, al médico no; pero esta tarde me llegaré por Riereta para ducharme y cambiarme de ropa. Estoy muy sucio.

No vino. Le esperamos, pero no vino.

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NO CAMBIES

Cuando me despedía, casi en un susurro, Rafa me espetó: “No cambies; sigue siendo la persona que eres”.

Me sentí halagado; como el pavo real con todas sus plumas abiertas; como la gallina clueca en medio de sus polluelos:

¡Mi/nuestra manera de estar, de acompañar, de escuchar… tenía sentido!

Como cada martes, fuimos a aquella plaza en donde conviven un grupo de personas que conocimos hace tiempo en el Puente de Calatrava. Y, como cada martes, nos esperaban para contarnos sus cuitas, sus desgracias, su vida… Y nosotros, como cada martes, les escuchamos y nos interesamos por lo que nos cuentan; y nos reímos con sus bromas; y nos preocupamos por lo que a ellos les preocupa.

“No cambies”.

Lo han notado, han sentido que nosotros estamos con ellos, que tienen nuestra confianza, que nuestra relación va un poco más allá del encuentro puntual para conseguir objetivos.
En los manuales escritos de la acción social, ésta sería la primera etapa en el proceso de ayudar a que estas personas salgan de la calle y consigan su autonomía perdida. Sigue leyendo

UNA CARTA A LOS REYES MAGOS

Ya lo sé, aún no es Navidad; pero en vísperas de elecciones, nuestros políticos se sienten generosos y abren sus corazones a cualquier propuesta que les acerque al electorado y que les lleve a decantar algunos votos a su favor.
Éste es sin duda el momento oportuno para que las organizaciones se animen a especular con sus ilusiones y a soñar con sus deseos más estimados, pues resulta que los que pueden mejorar su situación, tienen sus puertas abiertas de par en par.
En estas circunstancias cualquier sugerencia será bien acogida.

Arrels debió pensar que era bueno acercarse a los políticos y les dejó una carta.
En 18 puntos les expresó 18 deseos. Sigue leyendo

LA PENSIÓN DE GERARDO

Gerardo tenía hasta ahora una habitación y, puntualmente, cada mes, pagaba su alquiler.
Su contrato, no escrito, le daba derecho a casi todo: a usar la cocina, a estarse en el comedor, a la ducha y, ¿cómo no?, a acceder a los aseos.

Hasta hace unas semanas, todo marchaba conforme a lo previsto: Cada noche Gerardo se llegaba al piso, un bajo a pie de calle, abría la puerta del piso con la llave que le proporcionó la persona que cobra el alquiler  -que no por ello significa que sea el dueño- y accedía a su habitación a través de su puerta. Allí tenía su cama, su armario, su TV y… su ventana también.

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¡¿ESTOY SOÑANDO U HOY ES MARTES?!

Pero no; era lunes.
Habíamos cambiado de día de hacer la calle.

Con esto de ser abuelo y los canguros correspondientes, esa semana mi nieto me necesitaba el martes. Buscamos otro día y elegimos el lunes.

Es curiosa la gente de calle. Algunas veces te parece como si no se diesen cuenta de las cosas que pasan a su alrededor; pero ahora resulta que te controlan y que saben perfectamente cuándo es el día de la semana que vas a venir.

“¡¿Estoy soñando u hoy es martes?!”

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LOS MIEDOS Y LAS SEGURIDADES ANTE LOS «INCIVISMOS»

Periódicamente, a falta de otras noticias más interesantes, suelen aparecer en algunos de nuestros diarios informativos las quejas de ciertos vecinos por lo inaguantable que se les hace soportar la convivencia con personas que viven en la calle.
La noticia se trata de una forma tan poco seria, mezclando ‘churras con merinas’, que el discurso se hace trivial y sensacionalista, no aportando solución alguna al tema; aunque, por el contrario, sí se vislumbra un tendencioso culpabilizar, soliviantando con ello los instintos más xenófobos de una parte de nuestra ciudadanía hacia un colectivo que, no lo olvidemos, es el primero en sufrir la carga de una situación injusta que esta sociedad del bienestar creamos.

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LAS MIGAJAS QUE LES DAMOS

–          ¡Ya te daría yo un pico y una pala para que sepas lo que es trabajar!

Son varias las semanas que Fermín, nada más ver que nos acercamos a la fila de los que esperan “el pan con algo” a la puerta del colegio, nos increpa y llena la calle de gritos y de insultos.
Su finalidad es obvia: quiere que todo el mundo le oiga y más aquellos que esperan guardando tanda:

–         ¡Sólo hacéis que aprovecharos del pobre! ¡A costa de él os alimentáis y vivís! ¡Os quedáis con nuestro dinero!

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OTRA VEZ NAVIDAD EN LA CALLE

¡Feliz Navidad!
Es éste nuestro mejor deseo en estos días.
Es nuestro saludo enlatado para todos nuestros conocidos cuando llega Navidad.
Nos pegamos al teléfono y echamos mano de nuestra vieja agenda para recordar a nuestros amigos, a aquellos que tenemos olvidados durante todo el resto del año, que seguimos vivos:
¡Feliz Navidad!
Internet se llena de e-mails diciendo lo mismo:
¡Feliz Navidad!

Pero hoy no. Con ellos no me sale. No les puedo decir ¡feliz Navidad!
Porque la gente que vive en la calle no tiene Navidad.
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POLITICAMENTE INCORRECTO

Quienes me leen, podrían pensar que mis escritos no siempre son políticamente correctos, porque, dedicándome a lo que me dedico, podrían considerar que mis prioridades deberían estar puestas en todo aquello que directamente ayude a salir de la calle y de su precariedad y vida indigna a las personas con las que me encuentro.
Pero esto no siempre es así, pues mis escritos nacen, no tanto de los “éxitos” cosechados, como de la reflexión de lo que veo y de la interpretación que hago de la realidad cercana en la que me muevo: Las personas.

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