HABLEMOS DE DERECHOS

Navidad en el puenteSiempre, en un hecho injusto, hay dos sujetos: Uno, el que padece la injusticia y, otro, el que la ocasiona. Normalmente, como es natural, nos ponemos del lado del débil, que suele ser el que sufre injustamente.
Cuanto más violento sea el hecho, más nos enoja y más en contra nos pone hacia aquel que ejecuta la acción. El débil es siempre el agredido. El otro, el que agrede, es el culpable.
Siempre buscamos culpable.
Hasta seríamos capaces de volcar sobre él, no ya todo el peso de la ley, sino la ley de nuestros sentimientos dolidos, dañados por tanto mal que el agresor ha perpetrado. Incluso llegaríamos a obviar sus derechos llegado el caso.
Pero resulta que muchas veces al que llamamos culpable, a su vez, ha sido y sigue siendo agredido y violentado, quizás de manera más sutil.

Cuando haces la calle, a veces, sin tú saberlo, te encuentras precisamente con aquel que en un momento dado perpetró violencia y te acercas a él.
Resulta que, de pronto, estás al lado del que es odiado por ‘el mundo mundial’ y que ‘cualquier bien nacido’ le debería dar la espalda por todo el mal que ha ocasionado.
La trampa de ‘los buenos’ y de ‘los malos’ es que ni los unos son tan ‘buenos’, ni los otros nacieron ya ‘malos’.

A Antonio le conocí después de que saliese de la cárcel.
No sé exactamente cómo fue su historia de violencia machista. Sé que el juez le condenó y que penó su condena en la cárcel.
Me parece bien. Es lo justo.
Pero yo a quien entonces me encontré fue a un hombre que, derrotado, vivía en la calle, con su dignidad mermada y sus derechos violentados.
Fue después que supe de sus violencias y de su cárcel.
Pero yo ya le había conocido a él, a Antonio. Y seguí con él, apoyándole en su fracaso. Porque la dignidad de la persona está por encima incluso de sus acciones y porque lo más cercano a no juzgar es creer en sus derechos.

Enrique

MARTES, 10 de Febrero de 2009

Juan José

Hoy no puedo evitar expresar una gran satisfacción y una gran alegría.
Necesito urgentemente contarla: ¡Nuestro querido Juan José está comiendo, cenando y durmiendo (a veces) en la Llar Pere Barnés:  «Se come muy bien y se está caliente».
Hay días que después de cenar, se sienta a ver la TV y luego se va a dormir a «su casa descapotable» al otro lado de Barcelona (¡se pega unas palizas de andar…!), pero hay noches que no, que se queda y duerme en habitación.
¡Y está contento! ¡muy contento!.
¿Cuánto durará? No lo sé, pero llevamos unos días que le vemos feliz y nos explica lo bien que está.
En unos de esos días «malos» que tiene, Juan José había perdido la documentación y la cartilla y se encontraba desamparado.
Entre Puri, Miquel y yo le hemos ayudado y ya lo tiene todo.
«Uno se había acostumbrado a tener dinero».
Pero también estaba preocupado por la comida. Últimamente no se encontraba bien. Le ofrecimos comer y cenar en la Llar. Accedió y está encantado.
También quiso dormir, pero eso le cuesta más. Bueno…, sin prisas…
Hoy le he acompañado a solicitar la tarjeta rosa para el transporte urbano y le he dicho de ir al cine un día de éstos. No le ha llamado mucho la atención esta invitación: «Nunca he ido al cine», me ha dicho(¿!). Veremos a ver.
Pero hoy él estaba contento y yo también. Se admiten felicitaciones.
¿Y mañana?… Dios dirá, que se dice en estos casos.

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MI PRIMER SÍNDROME DE ABSTINENCIA

Era el año 2005 cuando escribí esta experiencia que sin duda tuvo mucho que ver en mi forma de entender y de mirar a estas personas.

En recuerdo a Paco, que tanto
me hizo cambiar por dentro.

Mi primer Síndrome de Abstinencia lo pasé va hacer, ahora, 1 año.
Y fue gracias a Paco que lo pude superar.
Estaba confuso, indefenso, avergonzado… y él me dio la fuerza para continuar.
Su angustia, su soledad, su dependencia… me dieron las razones suficientes para seguir a su lado.

Llevaba días tirado, rodando por los suelos.
Sin comer, siempre bebido.
Los compañeros sabían que aquel viejo de 57 años no aguantaría más.
Nosotros también. Pero era él quien decidía.

Una tarde, menos bebido, consintió.
Quedamos en recogerle al día siguiente, temprano, de buena mañana, sin vino.
Y allí estuvimos.
Había dormido y los efectos del alcohol del día anterior habían cedido.
Le quedaba la resaca. Una resaca convertida en temblores y espasmos…
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ESPACIO

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un dia le pasó factura y se encontró en la calleEl ocupar un espacio que consideres tuyo es, creo yo, lo que da sentido a que una persona dé razón de ser a lo que llamamos vida: Sentirse vivo y saber para qué te levantas cada día y el por qué deseas levantarte al día siguiente.
Ese espacio que uno ocupa puede ser el del rey de cualquier reino o el de aquel que busca en los contenedores. Tanto uno como otro ninguno de los dos desea ocupar el lugar del otro.
Pero, si quien duerme a raso, tiene ese sentirse cómodo al despertar, buscándose la vida hasta que vuelva  a acostarse, una de las cosas exigidas a los demás es que lo dejen tranquilo, pero no por ser exigente, sino porque él lo ve así.
¿Por qué?. El millón daría más de uno por saberlo.
¿Tengo frio?: Necesito algo para abrigarme.
¿Tengo hambre?: Necesito algo para comer.
Eso en las necesidades básicas. Lo demás, lo que una mayoría tenemos, se debe conseguir con el dinero. ¿Cómo? Unos robando, otros pidiendo, otros yendo calle arriba, calle abajo, buscando lo que cree que pueda tener valor para vender.
Pero ¡cómo! ¿y a esta gente, que se está rascando todo el día la barriga, la tengo yo que ayudar partiéndome los ***** para que a ellos no les falte de nada?
¡Sí! ¿por qué?: Sabiendo que tú no eres ningún propietario de pozos de petróleo y que seguramente podrías correr la misma suerte que él y, sin seguir numerando, teniendo la seguridad plena de que tú tan sólo ocupas un espacio y que lo ocupas porque sigues una de las rutinas de la vida: Nacer, crecer, estudiar, trabajar y crear una familia, sin a veces darte cuenta que tan sólo es lo rutinario de una vida normalizada y que tu esquema de la vida está basado sólo en tu experiencia.
Todo ello puede romperse con una gran o pequeña crisis en la que esos esquemas se romperán mirando de reojo a quien pueda zozobrar antes que tú y deseando que se vaya a pique aquel y no tú.
Otra persona seguirá recogiendo su cartón y buscando el carrito, porque es su espacio y ve, a su manera, que la vida es un asco y que tú tienes la culpa.
¿De qué manera pueden cambiarse comportamientos de las personas para que nos demos cuenta que en el servicio meamos todos y somos completamente iguales?.
Tan sólo nos falta madurar como sociedad en la que, políticas aparte, seamos ciudadanos y en donde aquel, que, por h o por b, forme parte de quien dirige el cotarro, debe garantizar, a todos aquellos que forman el conjunto humano de la sociedad, sus mínimos derechos reales.

Gabriel

MARTES, 20 de Enero de 2009

Juan José

El día 24 de Diciembre Juan José se presentó en el Centre Obert. Todo hacía pensar que se quedaría a cenar.

De unos años a esta parte, en Arrels se tiene la costumbre  de hacer la cena de Nochebuena.
El intento es hacer que esta cena no sea una cena «para»,  sino una cena «con».
La verdad es que siempre ha sido un éxito y ha sobrepasado todas las expectativas.
Ya se sabe que los días de Navidad suelen ser, para todos, días de familia, de recuerdos -buenos y malos-. También lo son para estas personas.
Por eso algunos rechazan la invitación y no vienen. Otros, sin embargo, se visten sus mejores galas y parecen auténticos señores/as -¡que lo son!-. Sigue leyendo

¿GRATUIDAD? ¿ESPERAR ALGO A CAMBIO?

Hay dos aspectos para entender la gratuidad en este trabajo que hacemos con la gente que vive en la calle.
Uno de los aspectos se entiende fácilmente: Este trabajo lo haces sin esperar recibir nada a cambio. Es decir, nada de dinero, de cargo, de posición, incluso de afecto, de agradecimiento, de…
Pero hay otro aspecto de la gratuidad que es más complicado, más sutil, más doloroso: Este trabajo lo haces sin esperar que cambie nada. Ni tan siquiera que el otro cambie de vida. Este segundo aspecto es el que tal vez más nos cueste digerir y entender y muchas veces nos desespera porque nos duele tanta pasividad y nos entristece tanto sufrimiento.

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EXPOSICIÓN «PENSIÓN CALATRAVA»

Carlos Castro ha estado durante cerca de un año relacionándose con la gente que vivía en el puente de Calatrava y les fotografió. Ahora ha hecho una exposición que yo aconsejo que, quien quiera y pueda, vaya a verla.

carlesCARLOS CASTRO
Centre Civic Can Basté
Pg. Fabra i Puig 274/
tel 93 420 66 51/ fax 93 420 17 97/
M L5 Virrei Amat/
Bus: 11,31,32,47,50,51, 71,82
http://www.canbaste.com/contacto.htm

Horari:
dilluns de 16 a 22h,
dimarts a divendres de 9.30 a 13.30h i de 16 a 22h,
dissabte de 10.30 a 13.30h i de 16.30 a 20.30h


Un día Carlos descubrió mi Blog y cómo en él yo describía, con palabras, lo que él intentaba describir a través de la fotografía. Él llevaba ya tiempo, yo apenas unos meses, pero eran las mismas personas, era el mismo puente. Los dos hablábamos de la Pensión Calatrava.

Y se puso en contacto conmigo y me enseñó su trabajo.

Luego me pidió que fuese a la inauguración y como yo no me sé negar cuando me piden que hable de Arrels o de lo que hago, o de lo que vivo y siento cuando me relaciono con estas personas, pues allí estuve.

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NIVEL – CIENCIA O FICCIÓN

Navegante trotamundos, Gabriel pensó que la vida era gratis, hasta que un dia le pasó factura y se encontró en la calleNIVEL

Tiene nivel, ¿eh?
Sí, se puede hablar con él.
¿Es un nivel que suena a tren?:
¿O el nivel suficiente para que -lo entienda yo, o no- me encuentre a gusto al escucharlo?
Influye creo yo mucho el que, como el bocado al paladar, le resulte agradable al oído escuchar palabras lo suficientemente agradables como para que, según su nivel, crea que el que las diga está al suyo.
Así pues, creo, supongo o tengo la certeza, si hablo con la seguridad que me da el mío, que niveles hay muchos y que, como en el Tetris, que hasta que alcanza una velocidad que con o sin confianza no puedo superar, sé que puede haber quien le resulte agradable resolverlo, disfrutando del juego sin darse cuenta – o sí- de que su nivel es superior al mío.
¿Quién sabe más?, ¿quién sabrá más?. Yo creo saber mi nivel.

Gabriel

CIENCIA O FICCIÓN

La sociedad actual de la tierra está en su punto, comunicando que, después del ensayo de la guerra de los mundos, no tienen, salvo unos cuantos, pajolera idea de lo que va el rollo, cosa que, dicha en privado, tampoco yo sé. Por lo que deduzco que si esto escribo es para que alguien lo lea, lo interprete o, si no, lo archive.
Como los terrestres dicen: se actúe en consecuencia.
Como a mí ni me va ni me viene destruir, construir, conquistar, reconquistar poltronas o cosas semejantes, pues no sé ni quién ni qué soy, sugiero, mando u ordeno, o como se diga, que la tierra sea llamada, después de no ser nada, a llamarse como yo que, por cierto, nada hay como no llamarse o decirse nada.

Gabriel

PPIE: “PERSONAS POBRES e INDIGENTES del ESTADO”

Eleuterio es una de las personas -afectadas- que en Agosto estuvo en Zaragoza participando -y me consta que de forma muy activa-  por parte de Arrels en las jornadas organizadas por la EAPN España (European Anti Poverty Network-Red Española de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social ) y cuyo título era: “V Encuentro Estatal de Personas en Situación de Pobreza y Exclusión Social”. Gabriel, que también estuvo ya escribió un post al respecto: ¡UN MUNDO SOLO BASTA!
Eleutrio no está dispuesto a que aquello  se quede convertido en ‘aguas de borrajas’, quiere actuar, implicar a la gente y me ha pedido que cuelgue este manifiesto que él ha escrito en el blog. Y lo hago con todo el gusto del mundo. Y como hoy precisamente es el último día del año 2008, pues qué cosa mejor para desear que el que todos los deseos de Eleuterio y de tantos otros que como él viven la precariedad se cumplan en el 2009.
¡Que no se acabe la esperanza!


“PERSONAS POBRES e INDIGENTES del ESTADO”

la-ventanaEL SENTIMIENTO Y LA IDEA

Hace pocos meses fuimos a unas conversaciones sobre la pobreza y la indigencia en la ciudad de Zaragoza. Cual fue mi sorpresa, cuando durante esas conversaciones una oradora de EAPN de nombre Chus, dice: «el año pasado hemos ido a Bruselas, sabiendo que no lograríamos nada», yo pregunté: «Si el resultado era nada de antemano ¿a qué habéis ido?». Supongo que lo más parecido a hacer turismo o sacarse la foto de turno.
Luego debí enfrentarme con algún político de la Seguridad Social de Aragón, quien por mi pronunciado acento sudamericano, llegó a decirme textualmente «no se cómo será en su país», a lo que debí contestar «ESTE ES MI PAIS» …. ¿discriminación????????????
Soy lo menos parecido a «racista» y, esa discriminación (oculta) me molestó, pasa que no soporto eso de las banderas, los himnos y sobre todo los alambres de espinos, que solo existen para diferenciar a los seres humanos, quitándoles la oportunidad de una vida mejor esa misma que nos brindaron a nosotros, los españoles en otros países. Sigue leyendo

RESPONDIENDO A PEDRO CLUSTER EN INDIGENCIA

Con EstebanPedro Cluster en su Blog Indigencia se queja:
‘Siempre que los doctos especialistas en luchar contra la exclusión, hablan de la gente de la calle dicen frases como: “es un proceso muy largo y complejo. Para reinsertarse se necesita mucho tiempo, un proceso largo y difícil”.
Esta
es la gran excusa y a la vez la gran mentira.
Para justificar su trabajo, sus sueldos, sus subvenciones e,  incluso en algunos casos,  hasta la utilidad de sus oficios, defienden con ahínco esta teoría.’

porque Pedro considera, y no sin razón, que ese deterioro se debe a que ‘nunca se recibe la atención adecuada en el momento adecuado, es decir al principio del proceso.’
Pero a mi entender se olvida de un dato obvio: las personas deterioradas son, están en las calles, y son precisamente ellas -las más deterioradas- las que más padecen la violencia de la calle.
Un dato: La noche que se hizo el recuento en Barcelona, se constató que más del 45% (en Madrid es cerca del 62%) de las personas que esa noche pernoctaban en la calle llevaban más de un año haciéndolo. Tiempo suficiente para que la calle ya les haya pasado factura y necesiten algo más que un trabajo y una casa. Efectivamente podemos quejarnos -y desde aquí lo venimos haciendo enérgicamente- de que estas personas no han recibido seguramente el trato adecuado en el momento adecuado. Sigue leyendo