EL EURO DE MANUEL

¿Quién puede ponerse en la piel de aquel para quien un euro le va la vida…?

Manuel vive en una residencia.
Desde hace años que, oficialmente, dejó la calle. Y digo oficialmente, porque, aún hoy, a veces, se escapa y vuelve a su “antiguo parque” .
Lo sorprendente es que lo hace aun y a pesar de que le duelen las piernas y que, para poder desplazarse, necesita de un andador en donde apoyarse.
Por eso será que Manuel, los días que permanece en su “antiguo parque”, los pasa sentado en su “antiguo banco”, sin moverse.
Luego, cuando ya lleva algunos días/semanas allí -será también que el parque le cansa-, abandona su banco y se deja llevar otra vez a la residencia.

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ACOMPAÑAR, SÓLO ACOMPAÑAR


–          ¡Para venir a hacer lo que estáis haciendo, mejor quedaros en vuestras casas!

Isabel, una de las vecinas de Esteban que le cuida y le ayuda, estaba muy enfadada con nosotros.
Al vernos llegar, después de estar con Esteban, nos paró en la calle. Quería hablar.
Poco a poco y conforme hablaba, se iba acelerando y su enfado y disgusto se hacía más visible.

–          No hay derecho a que Esteban esté como está y que nadie haga algo por evitarlo.

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LAS MOLESTIAS DE NO COBRAR LA PIRMI

A primeros de este mes de Agosto, Mari Carmen y yo quisimos celebrar nuestro aniversario: Treinta y ocho años de vida en común.
Invitamos a nuestros hijos y a sus parejas y nos fuimos a cenar a un restaurante, a pie de playa, en la Barceloneta.
Lo pasamos muy bien y disfrutamos de hijos y de nieto.
De vuelta a casa, nos tomamos unos helados en una heladería. Algunos prefirieron horchata.
El total del gasto de toda la noche fue de 423,70€

A mediados de Agosto, el conseller de Bienestar Social de la Generalitat, Josep Lluís Cleries, pedía “disculpas a las personas y familias que han sufrido alguna molestia” debido a la revisión que el conceller de Empresa y Ocupación, Francesc Xavier Mena, ha introducido en la forma de pagar la PIRMI (Renta Mínima de Inserción): 423,70€.
Aún, hoy, personas y familias no han recibido el dinero ni las disculpas del Sr. Mena.

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EL ENTIERRO DE JUAN

Hoy, Juan, estuve en tu entierro.
No quedaste solo. Veinticinco personas te acompañamos y te dimos el último adiós en el cementerio.
Hay más gente que te aprecia, pero hoy no estuvieron. Ya sabes…, el morir no apetece. Te quieren vivo. Así, ellos piensan, te tendrán para siempre.

Subieron tu ataúd a lo más alto.
Mientras lo introducían en la oquedad eterna, junto con las flores que Lluc te llevó, y ajustaban con argamasa la losa sin nombre que tapará para siempre la luz que llega del exterior, dos nichos más abajo descubrí un letrero enganchado al cristal de la puerta, que decía:

“AVÍS DESNONAMENT”
“AVISO DESAHUCIO”

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UNA MUJER: MARIA

Mujer de carácter, a veces acoge y a veces nos echa,
pero no sé qué tiene María que, cuando la conoces,
se te desborda la “tendresa”.

María empieza a hacerse mayor -ya no cumplirá los setenta-.
De entre toda ella, destaca su mirada.
Sus ojos la delatan: azules, ¡grandes!, ¡abiertos!
Todo lo mira.
Todo lo observa.
Nada de lo que pasa a su alrededor se le escapa.
A todos conoce.
Con todos habla…
A todos y con todos los que, como ella, pisan y duermen la calle.
Con ellos se sienta, comenta, les grita…, se enfada…
Sobre todo les grita.
Los otros… la escuchan… y callan…, la vigilan…, la aguantan… Sigue leyendo

GRÀCIES, JOAN

Ignasi es otro voluntario del equipo de calle de Arrels. El otro día estuvo con Joan y escribió sus sensaciones. Yo le pedí poner su escrito en el blog y él accedió.
Mis primeros recuerdos de Joan se remontan a cuando yo apenas acababa de aterrizar en Arrels. Él, un día me vio de novato y quiso marcar el terreno y, señalándome con el dedo índice, me avisaba: “¡Cuidado conmigo!. No te pases, que yo, de aquí, lo sé todo.”
Me dejó un poco… digamos que ‘acongojado’, la verdad. Pero con el tiempo nuestra relación se ha hecho entrañable. Ahora Joan está mal, muy mal…

Com que era 24 de Juny (Sant Joan) vaig decidir anar a la Llar a veure’l.

Habitació 205, la porta oberta i el terra mullat. Ell, en Joan, hi era estirat a sobre del llit sentint la radio. Bon dia i felicitats, li vaig dir, no vaig entendre la seva contestació però es va alegrar de veure’m.

Després d’uns 10 minuts de parlar li dic: Què Joan, anem a prendre un cafè? I com si tingués a sota una molla va saltar del llit, es va calçar i va dir !!! anem !!!.

Doncs anem, creuem el Paral·lel i ens dirigim a la terrassa del Rincón de Manolo.

El cambrer en veure’ns arribar em diu:

Este señor viene con usted?

Sí, li vaig dir.

Entonces vale.

En Joan demana un ‘trifàsic’ i es fuma una cigarreta després de treure-li el filtre…., te ganes de fumar.

En aquella estona a la terrassa es va sincerar i entre d’altres coses em va dir: Ignasi crec que em queda poc, ho sé… El veia seré, el veia agraït per aquella estona de companyia al mateix temps que jo sentia una mena d’angoixa en veure el que m’estava dient i no podia fer res, només estar amb ell.

Gràcies Joan per aquests moments i molts d’altres que he pogut compartir amb tu i que encara podrem compartir.

Ignasi Xuclà

LOBO BUENO Y LOBO MALO

Gabriel nos tenía olvidados

Una persona me preguntó que, entre un lobo malo y uno lobo bueno, quién ganaría en una pelea. Yo inocentemente le contesté que el lobo bueno, pero él me respondió que el que mejor estuviese alimentado.
Ante esa respuesta no pude por menos que hacer una comparación con los tiempos actuales en los que el lobo malo ha sido alimentado por la corrupción, tanto de un lado como del otro, así como por la falta del movimiento del capital para la elaboración de empleo.
El lobo bueno tiene la ocasión de alimentarse con la sabia nueva de los indignados siempre que luche contra el lobo malo con sus mismas armas y en su mismo campo de batalla.
Estamos de acuerdo en que vivimos en una sociedad capitalista y por lo tanto consumista, cosa que hace que el estatus se mida por las pulgadas del televisor que se tiene o si el coche es nuevo o de segunda mano. Esa falta de medios de consumo que ahora tienen los millones de parados, es la comida que le haría falta a los indignados si se aclararan las ideas y se presentasen a las generales demostrando que se puede hacer una revolución incruenta y por lo tanto pacífica.
Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Pues el punto de apoyo tendría que ser el paro, independientemente de ser de izquierdas o de derechas. Tan sólo hacen falta personas que crean sinceramente en sus ideas y las lleven a cabo

Gabriel

Y HAY QUIENES SE CULPAN Y SUFREN

– Manel debe de estar en algún hospital. Alguien le vió inconsciente tirado en el suelo y llamó a una ambulancia que se lo llevó.

Quien nos daba la noticia era Cristóbal, compañero de Manel que, como él, lleva en la calle ni se sabe de tiempo.

– Lo mismo ya ni le encontráis. Estaba muy enfermo.

Y es verdad. Hacía dos semanas que le habíamos visto por última vez:

– Manel, te acompañamos al médico…
– No, al médico no; pero esta tarde me llegaré por Riereta para ducharme y cambiarme de ropa. Estoy muy sucio.

No vino. Le esperamos, pero no vino.

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MARTES, 14 de Junio de 2011

Artemio

Hoy le vemos peor que otros días y él se queja más de lo habitual. Las llagas que le salieron en las manos, se han debido extender por todo el cuerpo, pues, al saludarle, le he tocado un brazo y se ha quejado y no me ha hecho muy buena cara de amigo.

Le invitamos a acompañarle a urgencias, pero… está ocupado: “Ha de llevar a unos amigos los bocadillos que ha recogido”, nos dice.

Le proponemos que por la tarde se acerque a Riereta y allí avisaremos para que haya alguien que le pueda acompañar.

Pero por la tarde no fue.

Lo de siempre… Lo urgente para nosotros que no es lo importante para Artemio.

Y por mucho que nos lo digamos, volvemos a caer.

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NO CAMBIES

Cuando me despedía, casi en un susurro, Rafa me espetó: “No cambies; sigue siendo la persona que eres”.

Me sentí halagado; como el pavo real con todas sus plumas abiertas; como la gallina clueca en medio de sus polluelos:

¡Mi/nuestra manera de estar, de acompañar, de escuchar… tenía sentido!

Como cada martes, fuimos a aquella plaza en donde conviven un grupo de personas que conocimos hace tiempo en el Puente de Calatrava. Y, como cada martes, nos esperaban para contarnos sus cuitas, sus desgracias, su vida… Y nosotros, como cada martes, les escuchamos y nos interesamos por lo que nos cuentan; y nos reímos con sus bromas; y nos preocupamos por lo que a ellos les preocupa.

“No cambies”.

Lo han notado, han sentido que nosotros estamos con ellos, que tienen nuestra confianza, que nuestra relación va un poco más allá del encuentro puntual para conseguir objetivos.
En los manuales escritos de la acción social, ésta sería la primera etapa en el proceso de ayudar a que estas personas salgan de la calle y consigan su autonomía perdida. Sigue leyendo