‘Famosos y mendigos’, una iniciativa lamentable

Recojo y me hago eco del manifiesto que Olga ha colgado en su blog Desde la Calle:

«Queremos hacer público nuestro profundo malestar ante la iniciativa anunciada por la cadena Antena 3 Televisión de iniciar la emisión en breve del programa Famosos y mendigos.

Nos parece lamentable que se utilice la dramática realidad de las personas sin techo para producir un docu-reality con la colaboración de un reparto de personajes públicos que acceden a convertirse por unos días en personas sin hogar sin otra finalidad que ofrecer a la audiencia un producto orientado exclusivamente, una vez más, a convertir en espectáculo la realidad de la exclusión social.

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MURIÓ UN DÍA DE DICIEMBRE EN LA CALLE

Un día de este mes de diciembre de 2009, murió en la calle un hombre que vivía en la calle.
Apenas nadie se hizo eco de la noticia.
Hasta aquí todo normal. La muerte de un hombre solo en la calle ya hace tiempo que dejó de ser noticia en una gran ciudad como es Barcelona.
Lo grave en este caso es que este hombre no debería haber muerto en la calle.

Javier, digamos que éste era su nombre, sufría la enfermedad de Corea de Huntington, también conocida como “Baile de San Vito”. Es una enfermedad neurodegenerativa y que conduce inevitablemente a la muerte.
Todos lo sabíamos, pero Javier estaba en la calle.

Puri y yo le vimos por primera vez en febrero del 2009, aunque ¡vaya usted a saber desde cuando Javier paseaba las calles!…

Todos hicimos lo que teníamos que hacer.

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OTRO CUENTO DE NAVIDAD

Desde Buenos Aires,  Horacio Ávila, Proyecto7, me envía este otro “cuento”de Navidad.

La gente está como loca!!!!!!!!, van y vienen, se atropellan, todos van cargados, con miles de bolsas…….es que llegó la navidad, y no sé por qué, pero todos los años se repite lo mismo esta locura, están como sacados, será por eso que no me ven?, y puede ser, pero en realidad ya hace muchos años que estoy acá, en este umbral, será que todo el año es navidad, jajaja, sera que me volví invisible?????, que estoy desapareciendo?????, y si sigo comiendo así salteado, en cualquier momento voy a desaparecer, yo pienso que la gente mira pero no ve, o por ahí es mas fácil no ver, bahh qué se yo, para qué complicarme, bastante tengo con lo mio, como para hacerme cargo de los mambos ajenos, ehhhh Sra, me pisó la frazada!!!, están como locos, ni me ven, y cuándo te vieron???, y sí, llegó la navidad, yo me acuerdo que en casa, en casa? yo tenia una casa? HEE AMIGO, PARA, ESCUCHA, YO TENIA UNA CASA, TENIA UNA CASA, ENTENDES?, ni me escuchó, no paró, en estas fechas todo el mundo está apurado, y ocupado, cuantas bolsas que llevan, seguro muchos serán regalos, para el arbolito, la ilusión de los pibes viste?, esta historia de Papa Noel, yo me acuerdo que con mi familia, para el arbolito, mi familia? yo tenia familia?? HEE DON, PARE, ESCUCHE, YO TENIA UNA FAMILIA, PERO NO, ESPERE, EN SERIO………..debo tener cara de loco, viste cómo me miró?, es la fecha, es así, los bares todos Sigue leyendo

22 DE NOVIEMBRE: DÍA DE LOS SIN TECHO. «LOS LUNES AL SOL»

Cada año, en Noviembre, se celebra el día de los que viven en situación de calle. Os adjunto la campaña de Cáritas y un MANIFIESTO que ha lanzado  VOCES CONTRA LA EXCLUSIÓN de Sevilla.
Desde hace algunas semanas que voy constatando en el día a día lo que hace meses ya anunciábamos y nos temíamos que pasaría a causa de esta crisis: YA HAY MÁS GENTE QUE DUERME EN LA CALLE. Y son personas que aún no están deterioradas. Son trabajadores y trabajadoras que han sido expulsadas del mundo laboral y que, sin trabajo, agotado el desempleo, sin dinero, los amigos también les han dado la espalda, solos, ya están en la calle.
Los he llamado «LOS LUNES AL SOL», pero los protagonistas de la película, al contrario de los que ahora os presento, aún mantenían sus casas…

LOS LUNES AL SOL

– ¿Pero ya te vas?
Era Óscar. Durante más de veinte minutos nos había contado sus desgracias y alguna cosa de su vida.
Le parecía poco.
Él seguramente esperaba algo más de nosotros. Algún movimiento por nuestra parte, alguna palabra que le hubiese abierto a la esperanza.
Óscar es colombiano. Vino a Barcelona hace ocho años. Le dieron trabajo y tuvo “papeles”. Luego marchó a Madrid y allí siguió trabajando.

–          ¡Eso era trabajar! Había días que tenía que renunciar a trabajos que me ofrecían. No daba abasto…

Óscar es joven y fuerte.

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MURIÓ “EL SEVILLA”, UN INDIGENTE

Agradecimiento y admiración
para todos los profesionales y voluntarios
del Ayuntamiento de Barcelona ,
de la Llar Pere Barnés y del Centre Obert d’Arrels
que en algún momento de la vida del ‘Sevilla’
le dedicaron su tiempo y su cariño
y que él siempre valoró.

El-sevilla

Ha pasado algo más de un año y aún lo recuerdo con dolor.
‘El Sevilla’ era hombre de calle.
Llevaba años, muchos años, en la calle y, otros muchos, debajo del puente de Calatrava. De hecho, según nos contaron, fue su primer inquilino, luego, vinieron y se fueron otros.

Le conocían todos los que en algún momento de sus vidas habían estado en la calle y todos le respetaban:

– Yo siempre pido las cosas con educación y con respeto y por eso a mí me respetan también -solía decir.

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Una indigente de 58 años logra un año de alojamiento gratuito

El Blog Desde La Calle se ha hecho eco de la noticia: «Un año de alojamiento gratuito. Este es el premio que ganó el pasado fin de semana Thérèse Van Belle, galardonada como la primera y, seguramente, última miss sin techo de Bélgica, de un concurso entre indigentes. La condición para poder participar en el concurso era demostrar una firme determinación de querer abandonar la vida en la intemperie y reintegrarse en la sociedad.»
Olga, autora del blog referenciado, pide comentarios.

¿Regalos o derechos?
Al hilo de esta forma de repartir, se me ocurre perfeccionar y globalizar estos certámenes, mejorándolos y extendiendo sus beneficios a más gente menesterosa que, mire usted por donde, las están pasando magras por esos mundos de Dios.

A saber:

Primero se contratarían decenas de “mercedes milás” (si no cientos o miles, en función del presupuesto que se obtenga proveniente de las piadosas donaciones recogidas y destinadas para menesterosos y otras gentes de mal vivir) para que fuesen presentadoras de tantos concursos, tipos «Gran Hermano de la precariedad», como mercedes milás se contraten.

Luego elegiríamos los grupos y haríamos los castings de rigor.

Por ejemplo: Gente que vive en la calle en Barcelona, en Madrid, en Buenos Aires (ciudad de mi buen amigo Horacio)…,  y en otras muchas capitales importantes.
Les llamaríamos los «Gran Hermano de los Mendigos o de los indigentes o de los sin techo».

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Después nos iríamos a África, a los poblados más mugrientos y con los niños más desnutridos por el hambre que encontremos (que eso «hace audiencia»).
Serían… Los «Gran Hermano de los niños que pasan hambre»
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“VOSOTROS NO SABÉIS QUÉ ES NO PODER SONREIR”

Nuestras respuestas

No se tienen las respuestas.
Y cuando crees que las tienes, se desmoronan ante la realidad del otro.
El otro, aquel al que tú pretendes ayudar, no quiere tus respuestas, no le sirven.
Él sólo quiere lo que todo el mundo queremos: SER FELIZ.
Y, para conseguirlo, él hace lo que todo el mundo hacemos: Buscar sus propias respuestas.
Y lo tiene “crudo” en su situación.
Los medios de que dispone son tan pocos y con frecuencia tan miserables, que será difícil que las encuentre; pero él, a su manera, las sigue buscando.
Y, a veces, también, se lo complicamos nosotros, queriéndole convencer que nosotros sí tenemos respuestas para que él sea feliz.
¡Ilusos…!. ¡Si ni siquiera nosotros sabemos ser felices en nuestra abundancia…!
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LA PANDEMIA DE LA CALLE

Los países ricos como que nos ponemos nerviosos enseguida con tan sólo escuchar la palabra PANDEMIA.
La sola posibilidad de quedarnos infectados nos espanta. El mundo occidental entra en una histeria colectiva sin precedentes. Es tanto nuestro miedo, que no deparamos en gastos. Gastos ingentes que se unen a medidas de protección, en muchos casos exageradas, y que sólo hacen que generar más alarma.
A todo ello se une el baile de cifras que nos vienen presentando los medios de información. Es la lista macabra del horror. Todos los países evitan estar a la cabeza de esta lista. Es curioso cómo, ahora sí, los ministros correspondientes de cada país salen enseguida a la palestra para dar todo tipo de explicaciones y justificaciones cuando aquella lista de muertos sufre cualquier mínimo aumento.

Pero no con todas las PANDEMIAS actuamos igual.
Y lo cierto es que las hay reales y que ya vienen y se sufren y matan de años: El hambre, la malaria, el SIDA, los refugiados, …
Pero todas estas pandemias están lejos de nuestros circuitos… Es difícil que nos lleguen a las sociedades ricas…
Para luchar contra ellas el mundo rico no es capaz siquiera ni de quitarse un 0,7% de sus presupuestos.
Y sí, la verdad es que nos toca en lo más profundo y nos duele cuando, por ejemplo, vemos un programa de TV enseñando esas miserias…
Pero no pasamos de ahí. Nuestra histeria colectiva no se ve acuciada hasta el punto de reclamar (¡exigir!) serios cambios estructurales que nos acerquen más a la igualdad (aun a costa de perder prebendas).

De la ONG Proyecto7, desde Argentina, he recibido un vídeo que nos habla de otra Pandemia: La PANDEMIA DE LA CALLE.
Sólo en Buenos Aires unas 15 mil personas viven y duermen en la calle y son, que se sepa (las listas de esta pandemia no se llevan desde los gobiernos), 113 las personas que han muerto en sus calles durante un año.
En España son menos, pero ya son 60 los muertos que La Red de Entidades que trabajan con Personas Sin Hogar (enredpsh) ha contabilizado en los medios de comunicación estatales. Y nuestras calles se siguen llenando de personas expulsadas, sin comerlo ni beberlo,  por la crisis. ¿Y qué se hace?, ¿y qué hacemos?.
¿Cuántas vacunas, cuantos tratamientos ha previsto el ministro de turno para combatirla?. ¿Cuántos muertos se habrán de contabilizar para incluir la calle en el protocolo millonario de PANDEMIA?

Este vídeo documento se ha extraído del reportaje realizado por Bisturí Televisión de Buenos Aires PGM17BLQ2 http://www.youtube.com/watc… sobre las personas y niños que viven en la calle en esta ciudad

LOS DERECHOS DE LOS NADIE

Nace el sol para todosHe leído la Memoria de Arrels del año 2008.
Me ha gustado en su conjunto. Y me ha llamado especialmente la atención el apartado “Tener derechos”, por lo que de siempre he pensado que de idea innovadora y valiente tiene de cara a concebir la Acción Social.
Desde que estoy en Arrels, a menudo este punto me ha cuestionado la responsabilidad que adquirimos los que trabajamos en esto de la exclusión, cuando nos creemos sinceramente que nuestra dedicación, nuestra ayuda, nuestra lucha, nuestro acompañar no tendría razón de ser si no fuere para “reconocer derechos”.
Derechos que pertenecen al excluido y que por causas propias o ajenas los tiene enajenados y nosotros, si él quiere, le podemos ayudar a recuperar.

El trabajar por reconocer sus derechos implica todo un hacer de hormiguitas, de compañía, de relación, de confianza, de libertad, de espera, de… Hasta que un buen día, tal vez, la persona decide dar pasos, pequeños pasos que le van restituyendo a la normalidad de una vida con derechos indispensables como la comida, el aseo, la medicación, un techo en donde dormir, un trabajo…
Y tú te sientes partícipe de esos logros, porque le has ayudado a que esos derechos le sean reconocidos.

Ya los tiene. Y cuando los tiene, ya nadie se los debería quitar.
Del mismo modo que ha sido él quien los ha ganado, nadie, que no sea él mismo, debería tener suficiente poder como para hacerle renunciar a ellos.

Pero no todo el que está metido en este campo de lo social y de la exclusión lo ve de la misma manera. Hay quien no reconoce como ausencia de derechos las carencias que padecen los excluidos.
Dicho de otra manera: Lo que desde Arrels se ve claro que son derechos de ‘los nadie’, hay agentes sociales que lo conciben como regalos que el excluido se ha de saber ganar.
Juegan con sus derechos como si no fuesen suyos, sino que fuesen regalos que la sociedad los ha ganado para él. Y utilizan sus derechos/”regalos” como moneda de cambio para que mejore:

– para que mejore en su autonomía,

– para que deje de beber y gane en su dignidad,

– para cuando no se sabe qué otra cosa hacer que haga remitir su violencia,

– para que sepa lo que pierde y reconsidere su conducta…

– para…

Todo por “su bien”.
El objetivo es que cambie, si quiere el regalo. Si no, se quedará sin y/o perderá lo que es/son sus derechos.

Supongo que se hace difícil no entrar en este juego cuando la mentalidad que nos rodea es que nada se da por nada y uno, que tiene el poder de dar y de quitar, siente que tiene la llave para que el otro cambie, para que el otro mejore.
«Con un pequeño empujón se puede conseguir el cambio».
Sólo es cuestión de enseñarle el caramelo y, si no cambia, se le esconde.
De este modo, lo que sólo tendría que ser un ‘simple’ retornar derechos en libertad, el agente social pasa a involucrarse en lo que él quisiera que el otro fuese y, con ello, comienza también a sentir como fracaso el comprobar que los objetivos de cambio que él se ha marcado en su plan de trabajo con el excluido no se cumplen en la persona a la que atiende.
A partir de ese momento los avances y retrocesos del proceso personal del que ‘no tiene nada’ pasan a ser avances y retrocesos, frustraciones y logros del trabajo social.
¿Por qué ha de ser así si su vida es suya? ¡Él sabrá lo que hace con su vida!

Los derechos (sobre todo los derechos mínimos y fundamentales a los que aquí nos referimos), lo sabemos, no pueden depender de cómo la persona actúe, ni de cómo la persona sea.
Si estos derechos dependiesen de la bondad o maldad de las personas o de cómo los utilizamos, a cuantos hijos de vecino de esta sociedad tendrían que quitárnoslos de vez en cuando.
Pero ocurre que nosotros, “los normales”, no dependemos de los “regalos”/derechos que nos puedan ofertar los servicios sociales. Sobre nosotros no pueden ejercer su poder. ‘Su caramelo’ no nos es necesario.
¿O es que no hay alcohólicos entre los “normalizados”?, ¿o enfermos mentales que en algún momento se muestran agresivos?, ¿o gente que no sabe o no quiere compartir, ni convivir?, ¿o gente avispada que engaña para tener más prebendas?, ¿o…
Y sin embargo “los normales”, todos tenemos casa y comemos todos los días y hay alguien que nos da la medicación y, con suerte, tras de nosotros hay una familia que nos escucha…

Los excluidos, no.

Enrique


CUANDO LLUEVE, LLUEVE MOJADO

La lluvia en la calleEl agua caía a chorros.
Para poder continuar nuestro paseo de cada martes, Puri entró en uno de esos «chinos» que hay repartidos por toda Barcelona y por 2€ compró un paraguas. Pero era tanta el agua que caía que de todos modos la compra no impidió el que, al final de la mañana, al regresar a casa, estuviésemos empapados, pues el paraguas comprado no era lo suficientemente grande como para cobijarnos a los dos y sólo nos cubría por mitades .

Realmente llovía mucho. Por eso hoy era un buen día para ver cómo se encontraba Esteban.

Cuando llegamos, Esteban se hallaba tendido, acurrucado sobre su banco y cubierto con un gran plástico transparente para evitar que el agua que caía mojase su cuerpo.
Apenas se le veía y no pretendíamos molestar, pero tampoco queríamos irnos de allí sin saber si necesitaba alguna cosa.
Al final nos ha oido hablar y ha abierto el plástico.
Nos ha reconocido y nos hemos saludado: «Estoy bien. Gracias por venir». «Cúbrete, Esteban, no te vayas a mojar. Hasta el martes»

¡¡¿Cómo es posible que alguien quiera vivir así?!!

Cuando nos alejábamos y la lluvia nos seguía mojando la mitad del cuerpo que el paraguas no llegaba a cubrir, Puri y yo, realmente afectados por aquel espectáculo tan infame, comentábamos: Es imposible comprender que haya alguien que pueda querer vivir en aquel banco de esta manera.

El próximo martes volveremos.

Y volveremos sólo para saludarle, para acompañarle, sin más pretensiones. Al fin y al cabo no somos nadie para erigirnos en salvadores de nadie. Y hablaremos de sus viajes al desierto, a la India…

A veces cuando estás tan ‘a pie de obra’ y ves tanta fragilidad, te viene la tentación de ayudar, de cambiar las cosas, de zarandearle ¡¿pero es que no vas a cambiar nunca?!
Y entonces también te vienen las frustraciones y los equívocos; porque, casi sin darte cuenta, empiezas a ponerte objetivos. Objetivos que son los tuyos, pero no los de él y te olvidas que lo que pretendes no es hacerle cambiar, sino restablecer derechos y que los derechos quien los puede reclamar únicamente es quien los tiene enajenados, o sea, el otro. Que a tí solamente te toca estar a su lado y, en todo caso, y sólo cuando él lo solicite, facilitarle el acceso a esos derechos (si es que entonces esta sociedad que tenemos se lo cree y se lo permite y tiene disponibles los recursos adecuados para darle sus derechos).

«Al principio querían llevarme; ahora, no. Se han convencido de que yo no quiero irme». Le comentaba un día Esteban a un vecino, refiriéndose a Puri y a mí.

Enrique