QUIEN DUERME EN LA CALLE

A los pocos días de salir los resultados del recuento que se hizo en Barcelona la noche del 12 de Marzo de 2008, los medios de comunicación se llenaron la boca diciendo que ¡hasta universitarios! podían caer en las garras de la exclusión.
Los bloggeros de Menéame se explayaron con comentarios más o menos jocosos y elevaron esta noticia a unos niveles de audiencia espectaculares.
Sin embargo la noticia real es que en esa noche, entre las personas que quisieron contestar, sólo un 8,8% declararon tener un título universitario y sólo un 10,7% habían tenido trabajos de “cuello blanco”.
Del resto, más de la mitad, tenían, como máximo, estudios primarios o inferiores y los trabajos eran manuales con alguna (15%) o ninguna (29%) cualificación.
Claro que esto es lo que ya todos podíamos deducir y, por tanto, deja de ser noticia.

No niego que todos, ¡todos!, estemos expuestos a la exclusión; pero, ¡cuidado!, no perdamos el norte, ni saquemos falsas conclusiones. La población más expuesta a la precariedad es la de siempre: Los pobres. Y cuanto más pobre se sea, más posibilidades se tiene de caer en la exclusión.
Lo dicen muy bien los autores del trabajo ¿Quién duerme en la calle?, coordinados por Pedro Cabrera:

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PROYECTO SOSTRE

Conocí SOSTRE.
Nos invitaron para hablar con ellos. El tema era: «Los Conflictos».
Fuimos Bob, Paco y yo de Arrels.
Me encantó ir. Se estableció enseguida una confiada relación con los voluntarios que asistieron, seguramente más de cuarenta, casi todos jóvenes, apenas alguno pasaría de los cincuenta.
Antes de la reunión, Montse, la que da la cara y coordina el proyecto, nos había contado cómo funcionaba y nos enseñó las instalaciones.

SOSTRE da cobijo cada noche a 6 personas, siempre las mismas mientras ellas quieran estar. Sigue leyendo

UN CÒMIC: “MIGUEL, 15 AÑOS EN LA CALLE”

«Si este álbum tiene algún mérito es que es la fiel confesión de mi intento en estos años, de analizar los motivos de mi caida; el porque he aguantado tantos años en la calle siendo consciente siempre -a pesar de mi dependencia del alcohol-, de que con mi alma anclada en el pasado, cada vez me sería mas difícil saltar el abismo que me separaba de la vida que corría paralela a mi, y terminaría siguiendo errante y desorbitado por el resto de mi vida. (continúa)«

Con estas palabras comienza Miguel Fuster la presentación que hace de su cómic, «Miguel, 15 años en la calle», en su blog http://miquelfuster.wordpress.com/ y que acaba de publicar la editorial Glénat.

A Miguel Fuster le ví en la calle por primera vez el día 25 de Octubre del año 2004. Por entonces mi compañera de calle era Ester. El 15 de Noviembre le volvimos a ver y ese mismo día, por la tarde, bajaba a Riereta y Miquel Juliá le ofrecía una pensión para dormir y la aceptó.
Así comenzó su proceso de salir de la calle.
Antes, habían estado otras organizaciones, otras gentes.
El «mérito» de Arrels consistió en haber estado allí, a través del equipo de calle, en el instante justo en que Miguel había decidido, esta vez sí, dejar la calle.
Se encontró con que alguien le tendía la mano, en el momento preciso en que él estaba dispuesto a tomarla. Luego, toda la Fundación daba continuidad a este primer paso y ya no le abandonaría en su acompañamiento, animando y cubriendo sus espectativas.
Hoy toda la familia de Arrels nos sentimos contentos con y por Miguel que ha cumplido su ilusión: Rencontrarse con el profesional del cómic que siempre ha sido.
¡¡¡FELICIDADES, MIGUEL!!!

Más informació:

A partir del 16 abril encontrarás el còmic en todos los FNAC, en la Casa del Llibre y en librerías especializadas de toda España.
23 abril
pásate por  la llibreria Continuarà (Via Laietana, 29 Barcelona  ) donde Miguel Fuster firmará su cómic.
Del 7 al 9 de mayo visita el Saló del Còmic de Barcelona, donde será uno de los autores convidados.

HAY MIRADAS QUE MIRAN COMO DIOS

El primer día que le vió, bajaba la calle rebuscando en las papeleras.
Era un hombre mayor que andaba a pasitos cortos e imprecisos.
Su barba blanca y larga le confiere el aspecto bonachón de un hombre afable y perdido.
Al cabo de unos días, Marta le volvió a ver por segunda vez.
Aquel hombre, al que había visto rebuscando en las papeleras, ahora estaba sentado en un banco del parque, que ya nunca abandonaría, convirtiéndolo en su casa al mismo tiempo que en escaparate de sus miserias y de las miserias que esta sociedad esparce. Sigue leyendo

PROYECTO DE LEY PARA BUENOS AIRES

Como siempre desde aquí damos respaldo a las propuestas que nos hacen nuestros amigos de PROYECTO7 desde Buenos Aires

Hola a todos,
En esta oportunidad les adjuntamos la nota de presentación del Proyecto de ley para personas en situación de calle.

En este link, podran leer el Proyecto de Ley completo, para que puedan decidir su apoyo: http://proyecto7bsas.blogspot.com/

Las adhesiones por favor haganlas llegar a proyecto7bsas@gmail.com, muchas gracias

CONTAMOS CON USTEDES!!!!!!!! TODOS LOS QUE HACEMOS PROYECTO7 GENTE EN SITUACION DE CALLE

PEQUEÑOS MILAGROS DE LA RELACIÓN

A Ángel le conocemos desde hace bastantes años (al menos 7).
Durante algún tiempo, Arrels incluso le ayudó a tener en donde dormir y en donde comer.
Luego, de pronto,  desapareció.
Le localizamos. Nos enteramos que dormía en Montjuic.
Volvió a venir a ducharse algunos martes y, sobre todo, el equipo de calle seguía en contacto con él.
Hace dos meses apareció en Riereta mal, muy mal.
“¡Ayudadme!”.
Enseguida se le acompañó a urgencias desde donde le trasladaron al Hospital del Mar. Entró en la U.C.I.
Puri fue un día a visitarlo y, hablando con él, le comentó: “¡Qué bien que viniste a Arrels!” A lo que Ángel respondió: “¿Y a dónde iba a ir?”.
Este es el fruto del acompañar, del afecto, de la confianza, de la espera. Son los pequeños milagros de la relación.

La semana pasada murió en el Hospital.
Isabel, la coordinadora del equipo de Hospitales de Arrels nos decía:
«En momentos así, uno se da cuenta del privilegio de nuestro país. La atención  por parte de todos los médicos y enfermeras de la U.C.I. del Mar ha sido fantástica. Han luchado hasta el final como para cualquier otro paciente.
No es un comentario porque sí. Esto en otros paises y muy avanzados no pasa.
Vale la pena pagar impuestos, si, entre otras cosas, sirven para esto.»

Enrique

EL EFECTO LLAMADA

Aprovecharemos que éste es
el Año Europeo de la lucha contra la Pobreza
y la Exclusión Social,
para ir echando nuestra leña al fuego.

«El Efecto Llamada»…
Cuántas veces hemos oído la frase.
Es el argumento definitivo, el último para convencernos de que están en peligro nuestros propios privilegios.
Aquí ya sí hay habichuelas a repartir. Y, cuantos más seamos en el reparto, a menos habichuelas tocaremos por persona. La lógica parece irrefutable. Somos más y a menos tocamos. (¡Como si el reparto siempre fuese equitativo!).

El argumento también se utiliza en la exclusión:
Barcelona se llenaría de gente sin techo y de “sin papeles”, si levantamos la mano y mejoramos los recursos y la atención: Seríamos un oasis en medio de tanto desierto, nos dicen.
Y siguen llevando razón.
¿Sus derechos frente a los nuestros? No hay color. La cuerda siempre se rompe por el más débil. Cuando chocan derechos, siempre prevalecen los nuestros, los que tenemos la sartén por el mango.
Y es normal, “los otros”… son advenedizos. Y hasta lo puedo comprender…

Pero lo que a mí me pasa es que, cuando paseo las calles y me fijo, me encuentro con que aquel que está en el banco, con bolsas, sucio, sin nada que hacer, es Amir y yo le conozco y él me conoce a mí. Y aunque vive y se mueve en la indignidad de la calle, es persona que tiene una historia, una vida, una esperanza…
Pero resulta que, porque no tiene “papeles”, me dicen que no tiene derecho a ser. Y le llamamos “ilegal”, ¡como si alguna persona pudiese tener ese atributo por el hecho de nacer!
No sé si mi acercamiento, si mi reclamar derechos para Amir, si el exigir darle asistencia social y seguimiento como al resto de los mortales, estará, estaremos provocando el “efecto llamada”.
No lo sé, a lo peor sí, pero ¿qué hago?, ¿qué hacemos con Amir?
Puedo y comprendo al político de turno… Sé, conozco personalmente a personas (buenas y honradas), con responsabilidades políticas en este campo de la acción social y entiendo de sus propias contradicciones que le generan lo que serían sus deseos y su propia limitación de intereses y preferencias partidista, presupuestarias o de acción. Siempre hay alguien más arriba que impide realizar lo que al final terminan por convertirlo en utopía.
Lo siento; yo entiendo, pero que nadie me pida entrar en su juego.
Que no me quieran utilizar ni utilicen a Amir y su vulnerabilidad como chivo expiatorio de las incoherencias del sistema.
Que nadie me pida que no atienda a Amir, ni a tantos otros que su única culpa es no tener los “papeles” que les imponemos los demás, nosotros, los ricos.
Mientras  haya un Amir, habrá que seguir exigiendo justicia y atención en la igualdad.
Y si eso genera que vengan más, tendremos que reclamar soluciones globales que no beneficien a los de siempre, ni provoquen el dolor y la miseria en los otros, también los de siempre.
¿Demagogo? ¿Utópico? No lo sé. Lo único que puedo decir es que yo, cuando paseo las calles y me fijo, me encuentro con Amir y con tantos otros que su única culpa es no tener los papeles que, a nosotros, los ricos, no nos lo piden en su país, aunque vayamos en plan de multinacional a esquilmar sus riquezas o en forma de ejército de “paz” para salvarlos hipócritamente ¿de…?

Enrique Richard

MARTES, 9 de Febrero de 2010

Esteban

Esteban ya no está en el banco. Hace unas semanas se lo llevaron en una ambulancia. Está ingresado.
Lo veníamos comentando: últimamente no estaba bien, pero él seguía aguantando y no quería salir de allí.
Al final, los vecinos insistieron y se hizo un ingreso a pesar de Esteban.
Está bien. Puri y yo fuimos a verle nada más enterarnos. Está contento también allí. Los vecinos ya le han ido a ver. Buena gente.

Es difícil equilibrar las razones y los sentimientos. Hacer caso a tu corazón o acompañar respetando la voluntad del que tienes enfrente hasta sus últimas consecuencias. Acompañar desde la humildad, desde el saber que tú no eres nadie y que no vas a salvar a nadie, porque apenas nada tienes. Sólo la comprensión y el afecto que gana confianza y respeto: «Vosotros sí me entendeis», nos decía una y otra vez Esteban cuando los demás le hablaban de sacarlo de su banco para darle una mejor vida. «Me cuidan de lo material, pero hay una parte de lo espiritual…» que Esteban lo encontraba en su banco, en ver el sol cuando salía y las flores en su explendor en Primavera. ¿Y cuando hace frío? «Vendrá el verano». «Hay  que sufrir para saber gozar de lo bueno».
Toda una filosofía de vida que Esteban descubrió en su banco, rodeado de vecinos que le ayudaban a vivir. Solitario toda su vida, recaló en un banco de una gran ciudad y descubrió a las personas. Necesitaba hablar con ellas y que alguien, también por las noches, le viniese a escuchar y, sobre todo, que le escuchase. Y Esteban escuchaba y consolaba.
No sé, es complicado. A veces estamos tan en la vida, que hasta estereotipamos las cosas que nos proporcionan la felicidad y nos olvidamos de que la felicidad no está escrita, no son cosas,  son… sentimientos, valores, pequeños detalles no escritos y que cada uno siente a su manera. Y Esteban había descubierto, allí, en la calle, después de muchos años de andar por todo el mundo en solitario, que no estaba solo y que cada día salía el sol para todos.
Estoy contento, porque Esteban está cuidado y se encuentra bien. Pero me queda el sabor agridulce de que en ello Esteban ha perdido algo más profundo e intenso que ninguno de nosotros sabemos entender del todo.

Para leer más sobre Esteban, clicar aquí con el ratón
Ver también:
“VOSOTROS NO SABÉIS QUÉ ES NO PODER SONREIR”
«CUANDO LLUEVE, LLUEVE MOJADO»

‘Famosos y mendigos’, una iniciativa lamentable

Recojo y me hago eco del manifiesto que Olga ha colgado en su blog Desde la Calle:

«Queremos hacer público nuestro profundo malestar ante la iniciativa anunciada por la cadena Antena 3 Televisión de iniciar la emisión en breve del programa Famosos y mendigos.

Nos parece lamentable que se utilice la dramática realidad de las personas sin techo para producir un docu-reality con la colaboración de un reparto de personajes públicos que acceden a convertirse por unos días en personas sin hogar sin otra finalidad que ofrecer a la audiencia un producto orientado exclusivamente, una vez más, a convertir en espectáculo la realidad de la exclusión social.

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HISTORIA DE UN CAJERO, LÉASE YO

Hacía tiempo que Gabriel nos tenía abandonados.
Estaba callado, no sé si para bien o para mal, él sabrá.
Hoy resurge y aparece. Nos alegramos.

Historia de un cajero, léase yo, que mis puertas abren y cierran al cabo del año cientos de persona bien olientes que sacan, de su mucho o poco saldo, el dinero que necesitan. Las hay de todas clases y diferentes según los días de la semana. Algunos miran con recelo a quien encima de un cartón duerme, o lo hace ver, protegido del suelo. Las opiniones y gestos son desde la sensibilidad de quien le ofrece dinero para un café mañanero, a quien hace los ademanes de un olor que no le gusta, del que entra con miedo a la posible reacción del que está tendido y, ¡cómo no!,  del que, con la cara vuelta y tapado con su manta, resuena, como radio al oído, el entrar y salir, la introducción de la tarjeta y la salida del dinero a la vez que presiente la última mirada cuando se guarda el dinero.
Hecho de menos a muchos de mis anteriores inquilinos, sobre todo en estas fechas en las que el frio aprieta. Unos, seguro que habrán muerto, otros, habrán cambiado de residencia y, otros, pues la verdad no sé, pero lo que es seguro es que, mientras mantengan cajeros sin cerrar, me serán muy bien venidos e intentaré, sin nada que preguntarles, darles todo el calor que pueda.

Gabriel